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Farc anuncian que liberar谩n a seis secuestrados | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-21 22:28:17

Farc anuncian que liberar谩n a seis secuestrados

Hace pocos minutos a trav茅s de un comunicado publicado en su p谩gina Web, las Farc anunciaron la liberaci贸n del ex gobernador del Meta Alan Jara, el ex diputado del Valle Sigifredo L贸pez y cuatro uniformados.En el documento, el grupo guerrillero indic贸 que las condiciones de la entrega y el lugar ser谩n precisadas pr贸ximamente por la senadora liberal Piedad C贸rdoba.
Farc anuncian que liberar谩n a seis secuestrados

Este es el comunicado de las Farc

Aun cuando sean alarmantes las consecuencias de la resistencia al poder, no es menos cierto que existe en la naturaleza del hombre social un derecho inalienable que legitima la insurrecci贸n.聰 SIM脫N BOL脥VAR
Compatriotas: Con esta reflexi贸n del padre de nuestras rep煤blicas, el Libertador Sim贸n Bol铆var, -que ayuda a comprender preocupaciones colectivas- damos continuidad al intercambio epistolar respondiendo a los temas planteados en su misiva del 27 de noviembre.

Compartimos con ustedes que la discusi贸n sobre la guerra y la paz en Colombia no puede ignorar fen贸menos que estremecen hoy la conciencia nacional. Los denominados eufem铆sticamente 聯falsos positivos聰 聳que debieran llamarse asesinatos de civiles no combatientes ejecutados por el Estado- son, como ustedes acertadamente lo perciben, manifestaci贸n dolorosa de la guerra sucia que vive Colombia. Constituyen un espeluznante grito de victoria de la 聯seguridad democr谩tica聰 del presidente Uribe que siempre midi贸 el 茅xito de esa pol铆tica 聳en su componente militar- en litros de sangre.

No puede considerarse como hecho aislado lo que obedece a una directiva puntual del Ministerio de Defensa y de la Presidencia, repetida sistem谩ticamente a nivel nacional en todas las guarniciones.

Es imposible desvirtuar que los miles de civiles asesinados para ser presentados noticiosamente como guerrilleros muertos en combate, lo fueron por el est铆mulo de los ascensos y recompensas ofrecidas desde el gobierno a los militares. As铆 como es un hecho destacable, el que despu茅s del conocimiento p煤blico sobre semejante genocidio, el Ministerio de Defensa no volvi贸 a publicar sus abultadas cifras de 聯muertos en combate聰 con las que sustentaban su fantasiosa 聯derrota de la insurgencia聰 y el 聯fin del conflicto聰. La conciencia de la naci贸n debe impedir que este tipo de cr铆menes de lesa humanidad que implican al Estado, terminen en la impunidad. La destituci贸n de algunos altos mandos militares por tales hechos debe ser complementada con una responsabilidad penal, lo que muy seguramente, llevar谩 que las cortes y los tribunales de los pueblos sienten a la 聯seguridad democr谩tica聰 - desarrollo de la fascista doctrina de la seguridad nacional - en el banquillo de los acusados.

Tal como lo aprecian ustedes, la escalada del conflicto -que tiene relaci贸n directa con la injerencia creciente del gobierno de los Estados Unidos en el conflicto interno de Colombia- ha estado acompa帽ada de una mayor degradaci贸n. Algo debemos hacer para desembarazarnos de esa maldici贸n que pareciera perseguirnos desde la destrucci贸n de la Colombia de Bol铆var y de su gran obra legislativa concebida de cara al bien com煤n.

Desde las median铆as del siglo pasado la degradaci贸n acicateada por el Estado no cesa de crecer en espiral. Los mismos m茅todos brutales que segaron la vida de 300 mil colombianos en la d茅cada del 50, ahora m谩s refinados, siguen victimizando a la poblaci贸n, descuartizando con motosierras, enterrando en fosas comunes, desplazando a millones de campesinos para apoderarse de sus tierras, 聯empapelando聰 jur铆dicamente a ciudadanos, hasta alcanzar el nivel de barbarie de los 聯partes positivos聰.

Recordamos la respuesta del comandante de las FARC Manuel Marulanda a una pregunta sobre humanizaci贸n de la guerra: 聯la mejor manera de humanizar la guerra es acabarla聰. Hoy seguimos teniendo la misma percepci贸n, y para ello es indispensable el cambio de las injustas estructuras.

Celebramos que su alusi贸n a los prisioneros de guerra, est茅 desprovista de ese 聯humanitarismo tuerto聰 diseminado por los medios, que ve a los prisioneros de un s贸lo lado, ignorando que se trata de dos partes contendientes. Este enfoque ayuda a la b煤squeda de una soluci贸n realista del problema, para lo cual reiteramos nuestra determinaci贸n y voluntad de alcanzarla.

En este esfuerzo colectivo, es importante avanzar en la identificaci贸n y precisi贸n de los temas objeto de nuestras reflexiones para ganar certezas en la b煤squeda de soluciones. Por ejemplo: en un conflicto armado y social como el que vive Colombia desde hace m谩s de 40 a帽os, integrantes de la fuerza p煤blica debidamente armados, entrenados y uniformados combaten diariamente, de distinta manera y en diferentes escenarios, con la guerrilla revolucionaria, present谩ndose bajas de parte y parte, como ocurre en toda contienda b茅lica. Finalmente una de ellas obtiene la victoria y toma prisioneros de la parte contendiente. Eso ha ocurrido, ocurre e inevitablemente seguir谩 ocurriendo, aqu铆 y en todo el mundo mientras persistan los conflictos. Ese tipo de capturados, son prisioneros de guerra. Esa es su categor铆a dentro de la confrontaci贸n. Salvo que se pretenda, como en el caso del gobierno de 脕lvaro Uribe, negar la existencia del conflicto.

La propuesta de Manuel Marulanda V茅lez al congreso de aprobar una ley permanente que deje abierta la posibilidad del canje, cobra plena vigencia en estas circunstancias. Evitar铆a un cautiverio prolongado y doloroso. En este mismo sentido y con implicaciones de muy diversos 贸rdenes, hemos planteado en diversas oportunidades la conveniencia de un reconocimiento de las FARC-EP como fuerza beligerante. Se presenta tambi茅n la retenci贸n de personas con alg煤n tipo de representaci贸n pol铆tica, que han tomado partido involucr谩ndose abiertamente a favor de la guerra y en cr铆menes contra sectores populares, vinculados con el militarismo y el paramilitarismo como lo demuestra todo el proceso de la para pol铆tica, o, que con sus acciones, golpean al pueblo, al tesoro o los bienes p煤blicos. Estos, ante la ominosa impunidad del r茅gimen y en la l贸gica de los de abajo, deben responder por su conducta. Y se da tambi茅n el fen贸meno de la retenci贸n de personas con objetivos econ贸micos que tiene m煤ltiples autores: polic铆as, militares, DAS, paramilitares, delincuencia com煤n y miembros de la insurgencia. En la responsabilidad que nos cabe y, entendiendo las dificultades que ello nos acarrea, nos hemos hecho esta reflexi贸n: 驴c贸mo se financia una confrontaci贸n como la colombiana? 驴C贸mo lo hace, por ejemplo, el Estado? decreta cargas impositivas generales, Impuestos de guerra, aportes de las empresas trasnacionales, entre las que se destacan: BP, Chevron- Texaco OXI, Drummond, Chiquita Brand, Repsol, Monsanto, Cocacola, etc.; pero fundamentalmente financia la guerra con ayuda econ贸mica, militar y tecnol贸gica del gobierno de los Estados Unidos. Colombia es el primer receptor de esta 聯ayuda聰 en el hemisferio, la cual se paga con soberan铆a. El prominente soci贸logo estadounidense James Petras estima que Washington ha invertido en el plan Colombia m谩s de 10 mil millones de d贸lares en los 煤ltimos 6 a帽os. Es una desproporci贸n de recursos econ贸micos y de medios para una guerra Injusta contra un pueblo.

En el esp铆ritu de minimizar el impacto sobre los no combatientes, las FARC expidi贸 la Ley 002 sobre tributaci贸n, que cobra un impuesto para la paz a aquellas personas naturales o jur铆dicas cuyo patrimonio sea superior al mill贸n de d贸lares y que solo en 煤ltima instancia contempla el recurso de la retenci贸n.

La guerra a medida que se generaliza produce efectos dolorosos y no deseados. Con franqueza les comentamos que no est谩 dentro de nuestro ideario ni en nuestros principios la eternizaci贸n de estos m茅todos. De hecho, lo hemos manifestado estando inmersos en di谩logos que buscaron la paz con anteriores gobiernos, como bien lo resaltan en su nota.

Los temas de esta misiva son m谩s que oportunos para sugerirles lo importante que ser铆a abrir un amplio debate sobre la situaci贸n de miles de presos pol铆ticos encarcelados luego de redadas masivas utilizadas como t谩ctica para atemorizar y disuadir el apoyo popular a las fuerzas insurgentes. Son millares los ciudadanos acusados de rebeli贸n y terrorismo a trav茅s de montajes de la inteligencia militar y del pago de jugosas recompensas. Esta reflexi贸n colectiva deber铆a incluir tambi茅n la desaparici贸n forzada de personas, la m谩s aberrante forma de secuestro existente ejecutada por el Estado, y que a la p茅rdida de la libertad agrega la p茅rdida de la vida luego de espantosas torturas y en medio de la mayor impunidad.

Finalmente, nos piden ustedes, de cara a un eventual intercambio humanitario, avanzar en algunas reflexiones acerca de c贸mo 聯dise帽ar escenarios en donde sea posible debatir con la sociedad alternativas pol铆ticas para encontrar una senda transicional hacia una sociedad justa y equitativa聰.

Al respecto estamos proponiendo a trav茅s del manifiesto de las FARC-EP y de la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia (documentos adjuntos), un encuentro de las fuerzas pol铆ticas y sociales interesadas en el cambio, que nos permita delinear de manera consensuada un gran acuerdo nacional hacia la paz, para construir colectivamente alternativas pol铆ticas a la guerra y a la injusticia social. Estamos seguros que a nosotros y a millones de Colombianos nos gustar铆a ver florecer un nuevo gobierno, producto de ese pacto social, que convoque al di谩logo de paz con participaci贸n de las organizaciones pol铆ticas y sociales del pa铆s, que lleve sus conclusiones a una asamblea nacional constituyente, para que el tratado de paz as铆 logrado, tenga adem谩s, sustento constitucional.

Como muestra fehaciente de la voluntad que nos asiste y como gesto que apunta a generar condiciones favorables al canje humanitario, anunciamos la pr贸xima liberaci贸n unilateral de seis prisioneros en dos etapas. Estos ser谩n entregados a ustedes, como 聯colombianos por la paz de Colombia聰 en cabeza de la senadora Piedad C贸rdoba. Primero ser谩n liberados tres agentes de polic铆a y un soldado, y a continuaci贸n, el se帽or Alan Jara y el diputado Sigifredo L贸pez. Las condiciones de modo, tiempo y lugar ser谩n precisadas en su debido momento.

Reciban nuestro saludo cordial.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP Monta帽as de Colombia, diciembre 17 de 2008 Manifiesto de las FARC.

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