Comunicado de las Farc a los colombianos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-27 16:46:50

Comunicado de las Farc a los colombianos

Se√Īores Colombianos por la paz Bogot√°¬ďA√ļn cuando sean alarmantes las consecuencias de la resistencia al poder, no es menos cierto que existe en la naturaleza del hombre social un derecho inalienable que legitima la insurrecci√≥n.¬Ē SIM√ďN BOL√ćVAR Compatriotas: Con esta reflexi√≥n del padre de nuestras rep√ļblicas, el Libertador Sim√≥n Bol√≠var, -que ayuda a comprender preocupaciones colectivas- damos continuidad al intercambio epistolar respondiendo a los temas planteados en su misiva del 27 de noviembre. Compartimos con ustedes que la discusi√≥n sobre la guerra y la paz en Colombia no puede ignorar fen√≥menos que estremecen hoy la conciencia nacional. Los denominados eufem√≠sticamente ¬ďfalsos positivos¬Ē ¬Ėque debieran llamarse asesinatos de civiles no combatientes ejecutados por el Estado- son, como ustedes acertadamente lo perciben, manifestaci√≥n dolorosa de la guerra sucia que vive Colombia. Constituyen un espeluz-nante grito de victoria de la ¬ďseguridad democr√°tica¬Ē del presidente Uribe que siempre midi√≥ el √©xito de esa pol√≠tica ¬Ėen su componente militar- en litros de sangre. No puede considerarse como hecho aislado lo que obedece a una directiva puntual del Ministerio de Defensa y de la Presidencia, repetida sistem√°ticamente a nivel nacional en todas las guarniciones. Es imposible desvirtuar que los miles de civiles asesinados para ser presentados noti-ciosamente como guerrilleros muertos en combate, lo fueron por el est√≠mulo de los as-censos y recompensas ofrecidas desde el gobierno a los militares. As√≠ como es un hecho destacable, el que despu√©s del conocimiento p√ļblico sobre semejante genocidio, el Ministerio de Defensa no volvi√≥ a publicar sus abultadas cifras de ¬ďmuertos en combate¬Ē con las que sustentaban su fantasiosa ¬ďderrota de la insurgencia¬Ē y el ¬ďfin del conflicto¬Ē. La conciencia de la naci√≥n debe impedir que este tipo de cr√≠menes de lesa humanidad que implican al Estado, terminen en la impunidad. La destituci√≥n de algunos altos mandos militares por tales hechos debe ser complementada con una responsabilidad penal, lo que muy seguramente, llevar√° que las cortes y los tribunales de los pueblos sienten a la ¬ďseguridad democr√°tica¬Ē - desarrollo de la fascista doctrina de la seguridad nacional - en el banquillo de los acusados. Tal como lo aprecian ustedes, la escalada del conflicto -que tiene relaci√≥n directa con la injerencia creciente del gobierno de los Estados Unidos en el conflicto interno de Co-lombia- ha estado acompa√Īada de una mayor degradaci√≥n. Algo debemos hacer para desembarazarnos de esa maldici√≥n que pareciera perseguirnos desde la destrucci√≥n de la Colombia de Bol√≠var y de su gran obra legislativa concebida de cara al bien com√ļn. Desde las median√≠as del siglo pasado la degradaci√≥n acicateada por el Estado no cesa de crecer en espiral. Los mismos m√©todos brutales que segaron la vida de 300 mil co-lombianos en la d√©cada del 50, ahora m√°s refinados, siguen victimizando a la poblaci√≥n, descuartizando con motosierras, enterrando en fosas comunes, desplazando a millones de campesinos para apoderarse de sus tierras, ¬ďempapelando¬Ē jur√≠dicamente a ciudadanos, hasta alcanzar el nivel de barbarie de los ¬ďpartes positivos¬Ē. Recordamos la respuesta del comandante de las FARC Manuel Marulanda a una pre-gunta sobre humanizaci√≥n de la guerra: ¬ďla mejor manera de humanizar la guerra es acabarla¬Ē. Hoy seguimos teniendo la misma percepci√≥n, y para ello es indispensable el cambio de las injustas estructuras. Celebramos que su alusi√≥n a los prisioneros de guerra, est√© desprovista de ese ¬ďhuma-nitarismo tuerto¬Ē diseminado por los medios, que ve a los prisioneros de un s√≥lo lado, ignorando que se trata de dos partes contendientes. Este enfoque ayuda a la b√ļsqueda de una soluci√≥n realista del problema, para lo cual reiteramos nuestra determinaci√≥n y voluntad de alcanzarla. En este esfuerzo colectivo, es importante avanzar en la identificaci√≥n y precisi√≥n de los temas objeto de nuestras reflexiones para ganar certezas en la b√ļsqueda de soluciones. Por ejemplo: en un conflicto armado y social como el que vive Colombia desde hace m√°s de 40 a√Īos, integrantes de la fuerza p√ļblica debidamente armados, entrenados y uniformados combaten diariamente, de distinta manera y en diferentes escenarios, con la guerrilla revolucionaria, present√°ndose bajas de parte y parte, como ocurre en toda contienda b√©lica. Finalmente una de ellas obtiene la victoria y toma prisioneros de la parte contendiente. Eso ha ocurrido, ocurre e inevitablemente seguir√° ocurriendo, aqu√≠ y en todo el mundo mientras persistan los conflictos. Ese tipo de capturados, son prisioneros de guerra. Esa es su categor√≠a dentro de la confrontaci√≥n. Salvo que se pretenda, como en el caso del gobierno de √Ālvaro Uribe, negar la exis-tencia del conflicto. La propuesta de Manuel Marulanda V√©lez al congreso de aprobar una ley permanente que deje abierta la posibilidad del canje, cobra plena vigencia en estas circunstancias. Evitar√≠a un cautiverio prolongado y doloroso. En este mismo sentido y con implicacio-nes de muy diversos √≥rdenes, hemos planteado en diversas oportunidades la conveniencia de un reconocimiento de las FARC-EP como fuerza beligerante. Se presenta tambi√©n la retenci√≥n de personas con alg√ļn tipo de representaci√≥n pol√≠tica, que han tomado partido involucr√°ndose abiertamente a favor de la guerra y en cr√≠menes contra sectores populares, vinculados con el militarismo y el paramilitarismo como lo demuestra todo el proceso de la para pol√≠tica, o, que con sus acciones, golpean al pueblo, al tesoro o los bienes p√ļblicos. Estos, ante la ominosa impunidad del r√©gimen y en la l√≥gica de los de abajo, deben responder por su conducta. Y se da tambi√©n el fen√≥meno de la retenci√≥n de personas con objetivos econ√≥micos que tiene m√ļltiples autores: polic√≠as, militares, DAS, paramilitares, delincuencia com√ļn y miembros de la insurgencia. En la responsabilidad que nos cabe y, entendiendo las dificultades que ello nos acarrea, nos hemos hecho esta reflexi√≥n: ¬Ņc√≥mo se financia una confrontaci√≥n como la colombiana? ¬ŅC√≥mo lo hace, por ejemplo, el Estado? decreta cargas impositivas generales, Impuestos de guerra, aportes de las empresas trasnacionales, entre las que se destacan: BP, Chevron- Texaco OXI, Drummond, Chiquita Brand, Repsol, Monsanto, Cocacola, etc.; pero fundamentalmente financia la guerra con ayuda econ√≥mica, militar y tecnol√≥gica del gobierno de los Estados Unidos. Colombia es el primer receptor de esta ¬ďayuda¬Ē en el hemisferio, la cual se paga con soberan√≠a. El prominente soci√≥logo estadounidense James Petras estima que Washington ha invertido en el plan Colombia m√°s de 10 mil millones de d√≥lares en los √ļltimos 6 a√Īos. Es una desproporci√≥n de recursos econ√≥micos y de medios para una guerra Injusta contra un pueblo. En el esp√≠ritu de minimizar el impacto sobre los no combatientes, las FARC expidi√≥ la Ley 002 sobre tributaci√≥n, que cobra un impuesto para la paz a aquellas personas na-turales o jur√≠dicas cuyo patrimonio sea superior al mill√≥n de d√≥lares y que solo en √ļlti-ma instancia contempla el recurso de la retenci√≥n. La guerra a medida que se generaliza produce efectos dolorosos y no deseados. Con franqueza les comentamos que no est√° dentro de nuestro ideario ni en nuestros princi-pios la eternizaci√≥n de estos m√©todos. De hecho, lo hemos manifestado estando inmer-sos en di√°logos que buscaron la paz con anteriores gobiernos, como bien lo resaltan en su nota. Los temas de esta misiva son m√°s que oportunos para sugerirles lo importante que ser√≠a abrir un amplio debate sobre la situaci√≥n de miles de presos pol√≠ticos encarcelados luego de redadas masivas utilizadas como t√°ctica para atemorizar y disuadir el apoyo popular a las fuerzas insurgentes. Son millares los ciudadanos acusados de rebeli√≥n y terrorismo a trav√©s de montajes de la inteligencia militar y del pago de jugosas recom-pensas. Esta reflexi√≥n colectiva deber√≠a incluir tambi√©n la desaparici√≥n forzada de per-sonas, la m√°s aberrante forma de secuestro existente ejecutada por el Estado, y que a la p√©rdida de la libertad agrega la p√©rdida de la vida luego de espantosas torturas y en medio de la mayor impunidad. Finalmente, nos piden ustedes, de cara a un eventual intercambio humanitario, avanzar en algunas reflexiones acerca de c√≥mo ¬ďdise√Īar escenarios en donde sea posible debatir con la sociedad alternativas pol√≠ticas para encontrar una senda transicional hacia una sociedad justa y equitativa¬Ē. Al respecto estamos proponiendo a trav√©s del manifiesto de las FARC-EP y de la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia (documentos adjuntos), un encuentro de las fuerzas pol√≠ticas y sociales interesadas en el cambio, que nos permita delinear de manera consensuada un gran acuerdo nacional hacia la paz, para construir colectivamente alternativas pol√≠ticas a la guerra y a la injusticia social. Estamos seguros que a nosotros y a millones de Colombianos nos gustar√≠a ver florecer un nuevo gobierno, pro-ducto de ese pacto social, que convoque al di√°logo de paz con participaci√≥n de las organizaciones pol√≠ticas y sociales del pa√≠s, que lleve sus conclusiones a una asamblea nacional constituyente, para que el tratado de paz as√≠ logrado, tenga adem√°s, sustento constitucional. Como muestra fehaciente de la voluntad que nos asiste y como gesto que apunta a ge-nerar condiciones favorables al canje humanitario, anunciamos la pr√≥xima liberaci√≥n unilateral de seis prisioneros en dos etapas. Estos ser√°n entregados a ustedes, como ¬ďcolombianos por la paz de Colombia¬Ē en cabeza de la senadora Piedad C√≥rdoba. Prime-ro ser√°n liberados tres agentes de polic√≠a y un soldado, y a continuaci√≥n, el se√Īor Alan Jara y el diputado Sigifredo L√≥pez. Las condiciones de modo, tiempo y lugar ser√°n precisadas en su debido momento. Reciban nuestro saludo cordial.
Comunicado de las Farc a los colombianos
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