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Patria Boba | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-24 05:00:00

Patria Boba

En la rutina de este fin de año, las “deliberaciones” sobre el salario mínimo dejaron de lado, parece, el inefable tema de la “productividad”, a juzgar por las marginales informaciones de prensa. En esta temporada no estuvo de moda. Las bases sociales no salieron a marchar en defensa de las posturas de los líderes sindicales, quienes usualmente convierten el salario mínimo en el símbolo de la injusticia social.
Patria Boba

El establecimiento gremial no le paró mayores bolas al asunto. El Gobierno y los gremios repitieron la misma monserga de todos los años, que igual sirve para exigir prudencia en el ajuste cuando hay revaluación, o para pedir austeridad ante la recesión internacional, o para defender un aumento leve porque el peso se está debilitando o para advertir que el alza del salario mínimo amenaza la estabilidad de precios, o para decir, como ahora, que la debilidad de la economía “no nos permite ser tan amplios como quisiéramos” En fin, por la competitividad. Las declaraciones de todos los involucrados son copias fieles de lo que dijeron el año pasado, y el antepasado y…    
 
Patria Boba. Ahí viene el Decreto, que se limitará a cumplir con la sentencia de la Corte Constitucional sobre la obligación de aumentar el mínimo para compensar el aumento del IPC de este año.  

La Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales ha funcionado por más de una década; es permanente; es de concertación; no es exclusivamente para hablar de salario mínimo. No obstante, ese órgano inútil no acumula información. No ha financiado ni publicado un solo estudio sobre salarios, sobre empleo, sobre capacitación y entrenamiento laboral. No debiera existir. Es una venia a la democracia de caricatura.  

Por todo ello viene bien, y podría ser muy útil, un ensayo recién publicado por el Banco de la República, en sus Ensayos sobre Política Económica, edición de junio de 2008, cuyos autores son Luis Eduardo Arango, Paula Herrera y Carlos Esteban Posada. El trabajo se titula “El salario mínimo: aspectos generales sobre los casos de Colombia y otros países”.  El estudio examina los trabajos que se han hecho en Colombia sobre el impacto del salario mínimo en el empleo, la pobreza y el bienestar de la población.

Hace igualmente una reseña de una pequeña parte de la literatura sobre la institución del salario mínimo en otros países. Una de sus conclusiones es que los estudios disponibles no producen una evidencia concluyente sobre los determinantes y los efectos del salario mínimo y que es indispensable estudiar más el tema. Tienen razón los autores: Los académicos, los políticos, los grupos de interés y las organizaciones sociales deberían atreverse a dialogar más entre sí.  Como están las cosas hoy,  a la hora de discutir el mínimo prevalecen los sofismas, las conclusiones erróneas  y la falta de seriedad.  

Ensayos como éste podrían ayudar a  corregir la mediocridad que impera en las discusiones de la Comisión Salarial.

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