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Dura y amarga realidad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-12-27 05:00:00

Dura y amarga realidad

El pasado martes 23 de diciembre, María Mercedes Perry, interventora de DMG, informó al país cuál es la realidad que tienen ante sí quienes invirtieron su patrimonio económico en negocios propuestos por tal empresa. A cada uno de los 226 mil colombianos que han denunciado haber depositado dinero allí, solo se le pueden devolver $221.238. ¿Cuántos centavos recibirán por cada peso entregado a DMG? Esa es la amarga dimensión del drama que viven.
Dura y amarga realidad

Ese mismo día en La Hormiga (Putumayo), cerca de mil personas afectadas por los negocios de la pirámide DRFE, armadas de piedras y bombas Molotov, salieron a las calles, quemaron las instalaciones de la Fiscalía y de los Juzgados y saquearon la residencia del gerente del tan cuestionado establecimiento de  comercio. Lo que siguió es más alarmante. Las autoridades impusieron toque de queda y ley seca, pero no hubo quién acatara dicho mandato, es decir, allí tan drástica medida es “rey de burlas” y el gobierno de La Hormiga se declaró impotente para hacerla cumplir.

Esas son apenas dos de las caras de la crisis: una muestra que a cada persona que hizo negocios con DMG solo se le podrá devolver un mendrugo de su inversión; la otra cara es también terrible. El Estado es impotente para controlar los desmanes cometidos en un municipio. Es decir, las autoridades no tienen allí capacidad de reacción y las calles de tal localidad son como las de los pueblos del Lejano Oeste, en E.U., en la segunda mitad del siglo XIX.

El Estado y más concretamente las autoridades económicas nacionales, han puesto en evidencia que no tienen herramientas aptas para enfrentar un dolor de cabeza como el de las pirámides. La administración Uribe Vélez ha dado tumbos en este caso. Un día hace un planteamiento, al siguiente los hechos (tozudos) demuestran que lo dicho por el gobierno no era, al tercer día el Presidente -o un  ministro- emiten opiniones poco prudentes y al cuarto día la realidad pone en evidencia que el dinero está irremediablemente perdido y que hay un número muy alto de colombianos lesionados en su haber económico.

El complemento es también amargo: el Estado es impotente ante un motín de mil personas en un municipio como La Hormiga.

En resumen, los mecanismos de Policía Económica y Administrativa no actuaron a tiempo y no son eficaces, y la función de Policía propiamente tal es insuficiente en La Hormiga.

La realidad es triste. Los damnificados demorarán en asimilar la pérdida de su patrimonio económico y el gobierno Uribe Vélez debe revisar si las herramientas administrativas que tiene son suficientes, o si deben implementarse otras y crearse organismos aptos para hacerle frente a tan delicada situación.

Entre tanto, es prudente que las cabezas de la administración sean sensatas al emitir declaraciones pues están ocurriendo hechos graves. A todo se le hace un pase a la torera y las consecuencias reales se verán a mediano y largo plazo.

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