Parados frente al espejo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-02 05:00:00

Parados frente al espejo

La ficci√≥n de ¬ďa√Īo bueno¬Ē o ¬ďa√Īo malo¬Ē es otro producto de la humana tendencia a buscar en otros la causa de lo que nos pasa, sin jam√°s mirarnos al espejo.
Parados frente al espejo

Como lo pone en evidencia el novelista ingl√©s Juli√°n Barnes en su simp√°tica narraci√≥n de la traves√≠a del arca de No√©: echarle la culpa a alguien es nuestro primer instinto. Muy nuestra tambi√©n es la costumbre; una amiga brasilera me hizo ver que s√≥lo los colombianos decimos en espa√Īol ¬ďel avi√≥n me dej√≥¬Ē en lugar de ¬ďperd√≠ el avi√≥n¬Ē.

Para alterar un poco la regla, intentemos sacar algunos sucesos del 2008 del cuarto de las culpas ajenas y parémoslos frente al espejo.

Las pirámides pusieron en evidencia que el fantasma del narcotráfico, no es un problema que quedó en el pasado y al que se combate -entonces como ahora- con simples medidas represivas, guerra frontal y extradiciones faranduleras.

El da√Īo socio-cultural est√° vivo y sus cicatrices quedaron en la conciencia colectiva bajo la m√°scara de la afici√≥n al dinero f√°cil o la fe en ¬ďcoronar¬Ē el ¬ďnegocio de la vida¬Ē (una trampa bien concebida o un paso fugaz por un cargo p√ļblico), que luego se lava con el eficaz sahumerio de la impunidad y el olvido.

Esas cicatrices est√°n profundamente tatuadas y ya ni siquiera nos preocupamos individual ni institucionalmente por erradicarlas de las generaciones futuras.
Por otro lado, el destape de los ¬ďfalsos positivos¬Ē como pr√°ctica sistem√°tica y ya inveterada, constituye el m√°s atroz suceso del a√Īo.

Vistos en el espejo, horroriza nuestra indiferencia. Madres humildes que reclaman por sus hijos asesinados y convertidos post mortem en guerrilleros, s√≥lo para facilitar un ascenso o un permiso de miembros de fuerzas militares. La misma indiferencia que mostramos cuando el secuestrado no es uno de ¬ďlos nuestros¬Ē, una figura p√ļblica o un personaje que sale en televisi√≥n.

Lo que Zigmunt Bauman llama la mixo-fobia que nos recluye en conjuntos residenciales cerrados, ajenos a la realidad de ¬ďlos otros¬Ē. Por ¬ďellos¬Ē, ni una marcha, ni una protesta, incluso, a veces, gestos indolentes que parecen decir que esos hechos son ¬ďmales necesarios¬Ē, como si la vida ajena fuera otra herramienta en el escritorio de las decisiones p√ļblicas.

Indiferencia que es la hija primogénita de una sociedad fracturada, dividida y cada vez con menos elementos comunes superiores que nos cohesionen.

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