Publicidad
Mar Ago 22 2017
21ºC
Actualizado 08:25 pm

Poesía eterna | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-04 05:00:00

Poesía eterna

Hace cuatro años reuní una selección multilingüe de medio centenar de poetas y poesías en un proyecto de traducción que quedó trunco. Retornan hoy, al azar, algunos versos. Dante y Beatrice: “Móstrasi si piacente a chi la mira /que da per gli occhi una dolceza al core/che intender non la sá chi non la prova”.
Poesía eterna

(Muéstrase tan gustosa a quien la mira / da por sus ojos tal dulzura al corazón/ que no sabe entender quien no la prueba). Petrarca y Laura: “Or sia chi fine al mio amoroso canto:/secca è la vena dell usato ingegno, e la cétera mia rivolta in pianto”. (Ya terminado mi amoroso canto/seca la vena del usado ingenio/y la cítara mía revuelta en llanto). Ronsard en el siglo XVI y Yeats en el siglo XX trataron el mismo tema: la mujer amada, anciana ya, sentada y meditabunda frente a la chimenea. “Quand vous serez bien vieille, au soir, à la chandelle/ assise auprés du feu, devisant et filant”...”When you are old and grey and full of sleep/and nodding by the fire, take down this book”/. En su Sonnet d’Automne LXIV Baudelaire preguntaba: “Comme moi n’ est tu pas un soleil automnal? /Ô ma si blanche, ô ma si froide Marguerite?” ¿No eres tú, como yo, cual un sol otoñal? /

¿Oh mi muy blanca, oh mi muy fría, Margarita?/). Rubén Darío, “Canción de otoño en primavera”: Juventud, divino tesoro/ ya te vas para no volver/. Antonio Machado, cantaba al atardecer: “En el corazón tenía/ la espina de una pasión; /logré arrancármela un día. / Ya no siento el corazón”/. Pablo Neruda escribió: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”… “Es tan corto el amor y es tan largo el olvido”. Francisco Luis Bernárdez sentía el transcurrir del tiempo: “Y el tiempo que discurre hacia la muerte/no existe por el tiempo que ha pasado/sino por el que falta para verte”/.

León de Greiff amó para siempre a ésa mujer: “Quise una vez y para siempre. / -Ya la quería desde antaño - / a ésa mujer en cuyos ojos /bebí mi júbilo y mi daño”/. Otto de Greiff añoraba un antiguo amor: “Al correr alevoso de los días acaso/ en una tarde limpia nos habremos de ver/…/y yo, casi llorando, quizás por vez primera/no queriéndote ver - Amor de primavera/ ¡Amor de juventud que con ella se fue!”//. Verlaine evocaba sus sueños: “Je fais souvent ce rêve ètrange et pénétrant /d’ une femme inconnue, et que j’aime et qui m’aime”. (Ese sueño frecuente, extraño y penetrante; / de una mujer desconocida que amo y que me ama/). Eduardo Castillo en El árbol que canta, (Difusión), cantaba: “Ya el otoño llegó y aún busco a aquella/ novia lejana en cuyo cuerpo leve”/… “Mas pienso a veces que quizá no existe”/... /”O que este loco afán en que me abraso/ la busca en una sola cuando acaso /se halla dispersa y difundida en todas”/. Juan Ramón Jiménez quería recordarla: “¿Cómo era, Dios mío, cómo era?/ - ¡Oh corazón falaz, mente indecisa.  /¿Era como el pasaje de la brisa? / ¿Cómo la huída de la primavera?”.

Pushkin dijo a su amada: “Ya bas liuvíl, liubóv, ieschó, buiti móschit”. (Yo te amé. Te he amado todo lo más que puede amarse).

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad