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Temas Urbanos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-06 05:00:00

Temas Urbanos

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Esa parece la intención de “A las puertas del Ubérrimo” (Iván Cepeda y Jorge Rojas. Bogotá, 2.008, 155 Pgs.), investigación documentada acerca del origen del paramilitarismo en Colombia.

De experimento en el Magdalena Medio (Puerto Boyacá) se llevó a diferentes partes del país, iniciando en Córdoba donde se puso en práctica reviviendo las viejas las masacres de miedo – por lo menos 40 entre 1980 y 1993 (P. 40)- y usurpación de tierras; incluida la desecación de ciénagas en una zona donde, según uribistas y no uribistas, están las mejores tierras del país, desaprovechadas en ganadería extensiva con 1.3 cabezas de ganado por Ha. Pero todo sucede ahí, a las puertas de El Ubérrimo, una hacienda de la “paisificación” antioqueña; la familia Uribe está allí desde 1961. “A escasos kilómetros se esa hacienda, en su entorno político y social, nació y alcanzó su ascenso en los últimos 25 años el proyecto paramilitar. Su dueño (1982) aspira seguir gobernando a Colombia” (Pg.155).

Imposible hablar de pulcritud y limpieza sin untarse en medio de tanto fango, de asesinos y bandidos de bien, de proselitismo armado y tantas “presuntas” “fuerzas oscuras”, como las denominaban los voceros oficiales y la prensa oficiosa; pero es posible que el país haya advertido ya que “refundar la patria” resultó peor que la enfermedad.

Los señores de la tierra acudieron al asesinato selectivo y a la matanza colectiva; basta citar solo cuatro casos de masacres que espantan: en Mejor Esquina (1988) un terrateniente de la región pagó una fiesta con “limpieza” a las 11 de la noche, mientras bailaban porros sinuanos, 40 víctimas; en Las Tangas, Fidel Castaño hizo matar 42 campesinos para compensar 42 reses perdidas en su finca de 7000 Has; en El Salado (2000) 66 hombres, mujeres y niños fueron masacrados, mientras los paras festejaban con gaitas, tambores y acordeones y en Mapiripán, con el apoyo logístico del ejército, 200 asesinos torturaron y mataron a 49, algunos decapitados en el matadero del pueblo, argumentando un combate con las Farc; (P.71). Crear un Estado paramilitar, sirvió para que, con el desplazamiento masivo, se reestructurara la distribución de la propiedad territorial (P.42), haciendo reforma agraria hacia la derecha. Un libro para conjurar el “alzaimer” político de los colombianos.

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