El mundo que vendr√° | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-09 05:00:00

El mundo que vendr√°

Hacia el final del a√Īo calendario, desde √©pocas inmemoriales, los humanos tenemos la costumbre de evaluar lo acontecido a lo largo del per√≠odo que culmina.
El mundo que vendr√°

Se trata de una interesante pr√°ctica en la que ejercemos una de las aptitudes de la raz√≥n que nos diferencia de los dem√°s vivientes: el analizar, tanto lo que sucede a nuestro alrededor, como, m√°s importante a√ļn, el dimensionar nuestras ejecutorias y tomar conciencia de nuestras omisiones y falencias. A partir de lo concluido, podremos estar en disposici√≥n de mejorar en nuestro paso por el mundo; no solo en nuestro propio beneficio, sino, para poder trascender, como colaboraci√≥n al bienestar de la comunidad. Otro rito igualmente ancestral es el de elaborar vaticinios sobre al a√Īo venidero.

Algunos, creyendo en supersticiones y m√©todos esot√©ricos, se animan a avalar los presagios de quienes desde la Edad Media pretenden profetizar sobre el devenir universal. Los que se dedican al oficio de la especulaci√≥n, unos m√°s fetichistas que otros que posan de cient√≠ficos, resultan anunciando desastres naturales, magnicidios, revoluciones y hasta cataclismos planetarios. Y no faltan quienes les escuchan y a√ļn m√°s, hasta los siguen, como ocurre, no solo en el caso de personas con escasa educaci√≥n, sino con gobernantes de avanzados pa√≠ses, con culturas supuestamente evolucionadas.

Prescindiendo de conjeturas y pregones carentes de soporte en la razón, sí consideramos que el final de la primera década del Tercer Milenio registra ya signos del cambio que deberá presentar en el futuro inmediato el mundo, para corregir los desequilibrios que le asfixian. Estructuras políticas, modelos económicos e instituciones jurídicas, responden a culturas, que van resultando de la interacción de poblaciones, los avances de la técnica y las maneras de producir para satisfacer las necesidades individuales y colectivas. No siempre las formas y reglas resultantes aportan al mejoramiento en el nivel de vida de las gentes; la mayoría de las veces, las transformaciones son de carácter regresivo, pues sus efectos favorables se concentran en pocos individuos; de allí, los desajustes e injusticias que presenta el mundo.

El final de los primeros diez a√Īos de la √©poca del 2.000 est√° registrando como factor importante, una coincidencia entre pensadores y cient√≠ficos, en la necesidad de encontrar nuevos rumbos para equilibrar el desarrollo humano. Por encima de posiciones ideol√≥gicas, la l√≥gica y el derecho natural est√°n llevando a comprender la urgencia de nuevas organizaciones y normas internacionales, que hagan posible la paz del mundo, partiendo de la existencia de un sistema de crecimiento econ√≥mico en el que la justicia social garantice el mejor vivir de todos.

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