Un derecho protector e intervencionista | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-09 05:00:00

Un derecho protector e intervencionista

Las normas constitucionales consagran el trabajo como elemento esencial de la convivencia y como uno de los fundamentos del orden social y del sistema jurídico estatal.
Un derecho protector e intervencionista

El trabajo merece, al tenor de los preceptos superiores, la especial protección del Estado, y es considerado por la Carta y por la jurisprudencia nacional e internacional un derecho fundamental.

Esas reglas imponen que los servicios del trabajador se presten en condiciones dignas y justas, lo cual significa, en materia de remuneraci√≥n ¬Ėuno de sus factores primordiales-, que en nuestro sistema se ha proscrito la antigua y afortunadamente superada explotaci√≥n del trabajador por el patrono. Ni √©ste es amo, ni aqu√©l¬† tiene la condici√≥n de¬† esclavo.

La relaci√≥n que se establece entre el empleador y el empleado no es jur√≠dicamente igual a cualquier relaci√≥n contractual en que se presume la igualdad o el equilibrio entre las partes. Siendo el v√≠nculo laboral entre particulares un contrato, y el que surge entre los empleados o trabajadores p√ļblicos y el Estado, se trata de una relaci√≥n sui generis, en cuanto tiene sus propias y peculiares caracter√≠sticas.

En efecto, los t√©rminos de las obligaciones y derechos que all√≠ se contraen y adquieren no dependen exclusivamente de la voluntad de las partes ¬Ėno hay una absoluta libertad de negociaci√≥n-, sino que hay unas normas m√≠nimas, de orden p√ļblico y de forzosa observancia, que son establecidas por el Estado Social de Derecho con el prop√≥sito definido y claro de proteger al trabajador, la parte m√°s d√©bil en la indicada relaci√≥n jur√≠dica.

En ese orden de ideas, el Derecho del trabajo es un Derecho marcadamente intervencionista y ampliamente garantista. Las normas que el Estado expide son, en su gran mayoría, imperativas. Pocas responden al carácter dispositivo propio de los contratos. Y el sentido de esas normas vinculantes, y de las sentencias que profieren los jueces al respecto,  es netamente protector. Están enmarcadas en el criterio prevalente de brindar al trabajador un estatuto orgánico normativo para su defensa, que en cuanto tal tiene vocación de efectividad.

Por ello extra√Īa que a veces los empleadores, sus abogados y los asesores de los gobiernos pretendan entender y aplicar las disposiciones laborales¬† en contra de ellos.

En el campo econ√≥mico, por ejemplo, no es admisible esa tendencia a¬† ¬ďregatear¬Ē al empleado hasta el √ļltimo centavo de su reajuste, que no es un regalo sino un derecho.

El enfoque seg√ļn el cual todo incremento salarial es da√Īino no solamente resulta equivocado siguiendo la misma teor√≠a econ√≥mica ¬Ėtoda vez que los mayores ingresos de los trabajadores estimulan la demanda, y ese es el motor de la econom√≠a-, sino que, frente a la Constituci√≥n, es insostenible. Su art√≠culo 53 contempla expresamente que uno de los principios elementales del sistema es la remuneraci√≥n m√≠nima, vital y m√≥vil, proporcional a la cantidad y a la calidad del trabajo.

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