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El sonrojante caso del director de Invías | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-10 05:00:00

El sonrojante caso del director de Invías

Bill Richardson fue escogido por el electo presidente de E.U., Barack Obama, como nuevo Secretario de Comercio de tal pa√≠s, pero aflor√≥ que hay una investigaci√≥n por la posible celebraci√≥n de dos contratos p√ļblicos del estado de Nuevo M√©xico, del que es gobernador, con una firma que don√≥ 110 mil d√≥lares a su campa√Īa electoral cuando era candidato a tal cargo, lo que lesiona la √©tica y se indaga si viol√≥ o no normas vigentes.
El sonrojante caso del director de Invías

Esto fue suficiente para que Richardson, el m√°s internacional de los latinos de E.U., decidiera no aceptar la nominaci√≥n,¬† diera un paso al costado y pidiera al se√Īor Obama nombrar a otra persona pues consider√≥ que pod√≠a generar tropiezos al nuevo gobierno.

Hace pocos meses, en India, a raíz del ataque terrorista contra varios hoteles de Bombay, el ministro del Interior y otros altos funcionarios de dicho país renunciaron por decoro y responsabilidad política. Y pululan ejemplos por doquier al respecto.

Daniel Garc√≠a Arizabaleta, director de Inv√≠as, probablemente como funcionario es eficaz, leal al Presidente, pero ha demostrado no tener verg√ľenza al insistir en su permanencia en tal cargo, pese a las acusaciones en su contra. Y el Presidente lo ha respaldado.

Si se revisan los cargos disciplinarios imputados al se√Īor Garc√≠a y los fallos proferidos, se concluye que su actitud no tiene presentaci√≥n y es un nefasto precedente.

En Colombia hay un C√≥digo Disciplinario √önico para Servidores P√ļblicos que contiene un conjunto de normas que consagran conductas que si son llevadas a cabo por funcionarios p√ļblicos, infringen los deberes, las prohibiciones, la inhabilidad e incompatibilidades que deben observar para el debido cumplimiento de los fines del Estado y por ello se sanciona a los culpables.

Si un funcionario p√ļblico es acusado de incurrir en alguna falta y luego de recaudar pruebas al respecto, al fallar se le sanciona en primera y en segunda instancia, el empleado debe retirarse del cargo por verg√ľenza, decoro, dignidad y el bien de la administraci√≥n p√ļblica.

Eso es lo que ha ocurrido en el caso comentado. Ahora argumenta el habilidoso funcionario que intentar√° un recurso no ordinario, de diagn√≥stico muy reservado, con la remota esperanza de ¬ďtumbar¬Ē el fallo dictado por la Procuradur√≠a en su contra.

Nadie le critica por ello, lo que es inexcusable es que pretenda, mientras tanto, permanecer en¬† el cargo p√ļblico que desempe√Īa.

Eso no tiene presentación. Debe renunciar de forma inmediata y, si desea, interponer los recursos que a bien tuviere para defender los que considera son sus derechos. Lo contrario sonroja.

Cuando la historia juzgue los aciertos y yerros de la administración Uribe, se  resaltarán sus innegables virtudes, pero al mirar sus puntos débiles se dirá que hubo empecinamiento al insistir en la permanencia en sus cargos de funcionarios que le causaron tropiezos innecesarios, como ha ocurrido en el caso García Arizabaleta.

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