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Relato de una bumanguesa que espera alquilar su vientre | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-11 05:00:00

Relato de una bumanguesa que espera alquilar su vientre

聯Hola, soy Marcela*, vivo en Bucaramanga, Colombia, tengo 24 a帽os y dos hijos. Deseo ayudarlos alquil谩ndoles el vientre para que puedan ser padres聟聰.
Relato de una bumanguesa que espera alquilar su vientre

Este es un aviso clasificado que aparece en uno de los foros que abundan en Internet bajo el tema de alquiler de vientres, una pr谩ctica que se realiza hace m谩s de un lustro en nuestro pa铆s y por casi dos d茅cadas en Estados Unidos.

Aunque en Colombia esta pr谩ctica no se considera ilegal, pues no existe ninguna ley que la proh铆ba, si despierta posturas radicales que incluyen implicaciones 茅ticas y morales. Hay quienes afirman que el vientre es un 聭bien聮 que puede arrendarse, y en cambio otros, consideran que es un 贸rgano con el que no se puede traficar.

Paola Ruiz, abogada especialista en Derecho de Familia, afirma que hay un vac铆o dentro de la legislaci贸n colombiana respecto al tema. 聯La discusi贸n est谩 en definir si el vientre de la mujer es un bien que se puede valorar o un 贸rgano humano. Pero como es costumbre en Colombia, lo que no est谩 prohibido est谩 permitido, y por eso lo hacen聰. Las ofertas abundan en Internet.

El aviso de Marcela contiene el nombre real de la joven y en este caso, un correo electr贸nico y un n煤mero fijo que corresponde a Bucaramanga. Tambi茅n da otros detalles: 聯Soy morena, me gusta el voleibol y trabajo en zapater铆a聰. 聽

Este diario confirm贸 primero por v铆a electr贸nica que efectivamente Marcela vive en Bucaramanga y luego le propuso contar su historia. Lejos de una negativa, esta joven accedi贸 a que la visit谩ramos en su casa, donde toda su familia conoce su decisi贸n aunque no la comparte.

As铆 como ella, algunas otras mujeres colombianas contestaron al llamado, pero Marcela fue la 煤nica que confirm贸 que viv铆a en la ciudad. Muchas de ellas dejan claro en su aviso la tarifa que cobran, que en la mayor铆a de los casos no es inferior a $15 millones.

Tambi茅n que la manera de hacerlo ser谩 a trav茅s de inseminaci贸n artificial. Algunas est谩n dispuestas a salir del pa铆s e incluso ofrecen sus propios 贸vulos. Casi todas tienen hijos.

Es para la hipoteca

La casa de Marcela tiene dos pisos y est谩 en obra negra. All铆 vive ella, su pap谩, su mam谩, cinco hermanos y sus dos hijos, un ni帽o de nueve a帽os y una ni帽a de siete.

Su esposo trabaja conduciendo una tractocami贸n y hace mucho que no vive con ella, aunque siguen siendo marido y mujer.

Efectivamente, Marcela es una mujer morena y tiene unos ojos de un negro profundo. Su cuerpo no delata que haya tenido dos partos, es muy joven, pero ya lleva a cuestas una deuda que no la deja dormir tranquila desde hace dos a帽os.

Realmente no es una deuda propia pero ella as铆 la asume. Dice que hace 18 a帽os su familia vive en el lugar y que poco a poco ha ido construyendo lo que tienen. No est谩 dispuesta a perder su vivienda y por eso defiende su decisi贸n de alquilar el vientre como la salida m谩s viable a los problemas econ贸micos familiares.

Ella se enter贸 de esta pr谩ctica por sus antiguas amigas del colegio que hoy est谩n entre los 20 y los 25 a帽os de edad. Era un rumor que corr铆a entre las j贸venes de su barrio hace m谩s de seis a帽os, incluso en el 2000, una de ellas fue contratada por una pareja espa帽ola, cobr贸 $10 millones, se cumpli贸 el acuerdo y ella entreg贸 al beb茅.

La idea le qued贸 rondando y hace dos a帽os se decidi贸. 聯Me fui para Internet y me inscrib铆 en uno de los foros donde se ofrece el vientre y se reciben ofertas聰.

Marcela se registr贸, elabor贸 un perfil y no tuvo que esperar mucho para recibir el primer correo.

聯Yo empec茅 a revisar mi cuenta y los primeros meses me la pasaba enviando notificaciones de que s铆 estaba de acuerdo聰, dice.

Pero Marcela ha puesto una condici贸n que dificulta el proceso. Ella no est谩 dispuesta a cambiar de ciudad y mucho menos de pa铆s, porque tiene que mantener a sus hijos y aportar en su casa. As铆 que las posibilidades de que una pareja acepte no son muchas. Y seg煤n afirma, en el tiempo en que lleva ofreciendo su vientre, no ha aparecido ninguna pareja bumanguesa. Dice que abundan en Bogot谩, Medell铆n y Cali.

聯Hasta hace poco no me hab铆a salido nada porque siempre la mayor铆a me solicitaban que viajara a Bogot谩 o Medell铆n, pero yo vivo ac谩, tengo mis hijos y no puedo viajar聰, aclara.

Tal vez esta condici贸n confirma el hecho de que en Bucaramanga no se haya realizado el proceso de ofrecer el 煤tero para que a trav茅s de la fertilizaci贸n in vitro los embriones de una pareja (贸vulos de la madre y semen del padre) sean colocados en la matriz de la madre sustituta.

El ginec贸logo Jes煤s Iv谩n Sierra, quien trabaja en procesos de fertilizaci贸n en Bucaramanga, afirma que aqu铆 se hace un procedimiento llamado ovodonaci贸n. 聯Se hace cuando hay mujeres que por la edad ya no producen 贸vulos de buena calidad y entonces recurrimos a pacientes j贸venes para que donen los 贸vulos.

Las colocamos en un ciclo de estimulaci贸n de los ovarios, esos 贸vulos los recolectamos y hacemos un proceso de fertilizaci贸n con el semen del se帽or, y los trasplantamos a la madre que va a recibir la donaci贸n, la receptora聰. Pero en este caso no se alquila el vientre.

Sierra afirma que, incluso, la ovodonaci贸n no es muy com煤n. 聯En Bucaramanga los procesos de fertilidad est谩n aplicando hasta ahora nuevas tecnolog铆as, de pronto esos procesos est茅n m谩s desarrollados en Bogot谩 y Medell铆n.

Con la l铆nea del alquiler de vientre no hemos empezado porque tiene sus implicaciones 茅ticas y se necesita un poco m谩s de cultura para que se presente ac谩聰, afirma.

Podr铆a estar cerca

Marcela ha sido paciente. Se asesor贸 de un abogado quien le explic贸 que hay que redactar un contrato que firmar谩n las dos partes, en el que quedar谩 claro que luego de dar a luz, el ni帽o deber谩 ser registrado a nombre de los padres que alquilaron el vientre.

Y ella, por supuesto, recibir谩 su dinero. Generalmente, se entrega una parte al inicio del proceso y otra al final y adem谩s, ella tendr谩 derecho a una cuota de sostenimiento mensual. 聽
Paso a paso le ha contado todo a su familia y no ha sido f谩cil aceptar sus juicios.

聯Me dicen que c贸mo es posible que yo vaya a tener un hijo y lo vaya a regalar聟 Mi hermano me dice madre desnaturalizada y mi esposo cree que me volv铆 loca聰, afirma.

Pero la oferta definitiva est谩 a punto de concretarse. En octubre pasado, un hombre espa帽ol la contact贸 y desde entonces han estado coordinando el alquiler.
驴Pero, por qu茅 ella?

聯Ellos ped铆an que tuviera m铆nimo dos hijos, porque dicen que si s贸lo tengo uno, el segundo no lo voy a querer entregar聰, dice.

As铆 que est谩n a punto de conocerse. De ellos sabe que viven en Bogot谩 y son due帽os de una multinacional. Que llevan diez a帽os de casados, que la mujer tiene una enfermedad en los ovarios y que no quieren adoptar, por eso, en este caso, la inseminaci贸n se har铆a con 贸vulos de Marcela.
聯Mi familia tambi茅n me pelea por eso. Ellos (la pareja espa帽ola) me han dicho que puedo escoger la cl铆nica, que costean todos los gastos y que me ponen una cuota fija mensual聰.

Marcela afirma que a煤n no ha hablado de un precio con la pareja, pero asume que es gente con dinero y que sabe que alquilar un vientre, por lo menos en Colombia, no se hace por menos de $15 millones.

聯Les dije que en la parte econ贸mica se entendieran con mi abogado y conmigo en la parte m茅dica y familiar. Tambi茅n les dej茅 claro que mi contrato termina en el momento del parto聰, dice.

Marcela cree tener muy claro que sabr谩 manejar las emociones y tambi茅n las preguntas que muchos har谩n cuando la vean embarazada y luego sin el ni帽o. 聯Pienso hablar lo que es, que el beb茅 no era m铆o y que alquil茅 el vientre a una pareja que lo necesitaba聰. Con sus hijos dice que suceder谩 lo mismo. 聯Nunca podr铆a decir que es mi beb茅聰.

Su mam谩 no opina mucho. S贸lo le dice que ella sabe muy bien lo que duele parir un hijo para d谩rselo a un tercero. Pero Marcela sigue firme. 聯Estoy muy consiente de lo que voy a hacer, que ese beb茅 no es para m铆.

Necesito $15 millones para pagar la hipot茅tica de la casa que es de todos y los voy a conseguir. Y ellos (los clientes) tambi茅n van a conseguir lo que tanto desean聰.

Sentada en la sala de su casa, que se compone de un sof谩 viejo instalado junto a una ventana sin vidrio, Marcela dice que hay algo que la conmueve: 聯Cuando hablo con 茅l me dice que la esposa vive muy triste, que se lamenta por no tener sus propios hijos, y que a pesar del fracaso de los tratamientos, a煤n le queda una posibilidad para tener un hijo de 茅l聰.

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