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Ojeada militar al 2008 | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-11 05:42:42

Ojeada militar al 2008

Ojeada militar al 2008

Los duros reveses de finales del Siglo XX, fueron como banderillas de fuego para el Ejército que halló, como en diversos momentos de su historia marcial, en su propia entraña la dinámica requerida para ese vuelco espectacular de la situación.

Virtualmente rescatado el territorio andino y con él la seguridad del sistema vial, el Ejército asumió la ofensiva en todo el país.

Arrebatada la iniciativa al adversario, comenzó a descargar golpes devastadores a los frentes de las Farc, mientras el Eln pasaba a la pasividad de un ocultamiento medroso y una apertura de paz que no llegó a ninguna parte pero que tampoco proporcionó el anhelado trampolín para saltar hacia una etapa revolucionaria más avanzada.

La pérdida de mandos en todos los niveles sufrida en el 2008 es de una gravedad que el país quizá no ha comprendido en su amplia dimensión. Jefes experimentados en la lucha guerrillera, que no es fácil reemplazar.

Fueron cabecillas formados en la lucha, con un aprendizaje experimental de años, cuya desaparición en combate, captura o traición interna no es sustituible fácilmente. No es sino repasar nombres para medir la profundidad de lo acaecido y comprenderlo.

Tirofijo, autoridad máxima de las Farc, con 63 años de vida guerrillera, algún día se sabrá si su muerte fue en brazos de la amada como lo divulgó Timochenco o a causa del bombardeo desatado por las aviaciones del Ejército y Fuerza Aérea a la agrupación bajo su mando directo.

Martín Caballero, el Negro Acacio, Milton Sierra o J.J. y Raúl Reyes muertos en combate.

Iván Ríos asesinado por su más inmediato subalterno. Sonia capturada. La temible Karina entregada al perder toda su agrupación combatiente, significan pérdidas más graves que las de 20 generales o más que cayeran en forma similar.

La Operación Jaque, modelo en su género, señala el formidable progreso de la Inteligencia Militar y del mando superior de las Fuerzas Militares.

Proseguir empecinadamente una lucha en tales condiciones indica una trágica miopía ante la realidad de una derrota que no puede tener otro final que la captura o la muerte.

Ojalá hubiera en la maltrecha cúpula de las Farc, alguien en la capacidad de comprenderlo.

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