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Vivirlo y contarlo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-13 05:00:00

Vivirlo y contarlo

“Jubilación viene de júbilo” es la frase favorita de una persona muy allegada a nuestra casa editorial. Tan halagüeña afirmación siempre ha causado sonrisas de satisfacción entre sus oyentes y ahora ha sido ratificada por estudios de un grupo de economistas de Estados Unidos y del Reino Unido quienes han encontrado que la esquiva búsqueda de la felicidad tiene su clímax positivo entre los 60 y 70 años de edad.
Vivirlo y contarlo

La muestra utilizada en tal investigación no puede ser más representativa: más de dos millones de personas de ambos sexos, procedentes de 80 países y de muy variada situación económica. Según el estudio, las únicas condiciones indispensables para que tal estado de plenitud sea una realidad son que las necesidades básicas se encuentren satisfechas y que no se padezcan enfermedades graves.

La noticia, que le ha dado la vuelta al mundo y que ha merecido innumerables comentarios en múltiples medios de comunicación, merece un análisis de fondo, inyecta una dosis de optimismo a quienes han visto el ejercicio de vivir como un devenir incesante de dificultades y le da la razón a aquellos que, habiendo disfrutado de algunos instantes de felicidad, han esperado paciente y constructivamente la llegada del nirvana o estado de liberación de los deseos y de conciencia individual.

¿Cómo se explica ese estado de sana euforia entre personas de tan diversa condición? Ante todo por el arribo de un auténtico realismo consistente en no buscar desenfrenadamente los bienes o atributos que no están al alcance de sus posibilidades. El ritmo de la vida adquiere total placidez, las limitaciones no constituyen dedos acusadores y lo ya obtenido se valora inmensamente, sobre todo si se trata de aspectos fundamentales como la familia, el matrimonio, la concordia con quienes lo rodean o el prestigio social honestamente conseguido. Las ambiciones personales se moderan y las necesidades de los demás adquieren un sitio protagónico. El egoísmo y el amor irracional por sí mismo ceden el paso a la consideración consciente sobre los deseos frustrados y las falencias de los semejantes, buscando hacer aportes efectivos a la satisfacción y atención de unos y otras.

Una variable que no puede ser subestimada es el estado de salud física y mental. De hecho el contar con una salud razonablemente satisfactoria es una condición sine qua non para poder disfrutar de la llegada a ese envidiable “séptimo piso”. Un organismo definitivamente deteriorado, la pérdida total de la dinámica o de la capacidad de sorprenderse, así como una mente en la cual prevalezcan las sombras no pueden ser el escenario para un estado de verdadera felicidad. A cada una de las personas le corresponde construir una vida saludable y aprovechar las vivencias, aun las aparentemente negativas, que le permitan disfrutar de una edad dorada, hecho vital que merece ser vivido y contado.

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