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Ricardo Alipio Vargas Mantilla / Un artista de verdad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-17 05:00:00

Ricardo Alipio Vargas Mantilla / Un artista de verdad

Desde muy ni√Īo se interes√≥¬† por el arte. Tuvo el privilegio de nacer en una familia en donde el arte siempre tuvo lugar. Su madre, do√Īa Ligia Mantilla Arenas de Vargas, fue quien le ense√Ī√≥ el camino de las artes con la ayuda de los libros le√≠dos y los museos que hab√≠a visitado.
Ricardo Alipio Vargas Mantilla / Un artista de verdad

A los catorce a√Īos, Ricardo Alipio sinti√≥ el deseo de plasmar todo aquello que su conciencia le dictaba y se convirti√≥ en uno de esos seres que hablan a trav√©s de sus obras.

Fue Matr√≠cula de Honor en la Direcci√≥n General de Cultura Art√≠stica de Santander, alumno invitado en el Atelier de Michel Charpentier y del Atelier de Claude Viseaux en 1981, ambos, talleres de escultura de la famosa Ecole Nationale Superieure Des Meaux-Arts de Par√≠s. Conoci√≥ Italia y Espa√Īa, donde asisti√≥ al taller de grabado en cobre de Guillermo Silva Santamar√≠a en la ciudad de M√°laga, y luego fue invitado con matr√≠cula especial por la Escola La Massana de Barcelona.

Se describe como un artista moderno que fusiona varias corrientes con tendencia a la hibridación rozando la postmodernidad.

Ha participado en varias exposiciones nacionales organizadas por el Ministerio de Cultura y su obra ha sido exhibida en diferentes pa√≠ses del mundo. En la actualidad adorna las calles de Bucaramanga con ocho de sus esculturas en lugares p√ļblicos. Ha sido exaltado con diferentes reconocimientos internacionales y durante este a√Īo tuvo tres en Rhode Island por The Colombian ¬Ė American Cultural Society.

Ricardo Alipio es un hombre disciplinado; crea sobre la marcha, no pierde el ritmo y cada momento de su vida se convierte en un escenario para concebir nuevas obras. Es apasionado por lo que hace; los hechos naturales lo conducen a los hechos plásticos. Todos sus días son de constante movimiento, siempre creando, siempre pintando, siempre pensando.

Sus ma√Īanas¬† empiezan muy temprano, madrugador por voluntad propia, amante del silencio que cobija sus reflexiones, amante de la soledad y de la compa√Ī√≠a de cada una de las obras que adornan su casa. Cuenta que desde su ventana ve los m√°s lindos amaneceres y la huida del sol de una manera muy especial, y para el artista esto hace parte del ambiente de creatividad constante que lo acompa√Īa todos los d√≠as. ¬†

Es buen conversador; en su rostro se le ven los buenos a√Īos y en su don de gente se advierte su mente abierta y el amor por la vida. Sus manos han hecho de este artista pl√°stico la mezcla perfecta entre reflexi√≥n y creatividad.

De los bumangueses, dice: ¬ďMe han abierto las puertas y la gente ha respondido; el espectador participa de forma constante, y esto es un gran reto para todo artista: buscar la forma en que la verdad no contamine el horizonte, sino que lo recree¬Ē.

Aunque le queda mucho camino por recorrer y las cosas que lo inquietan aparecen siempre, considera que ¬ďno todo artista es talentoso y que no todo talentoso es un artista¬Ē.

¬ŅEl arte, para qu√©?

El arte debe tener dos intenciones: ¬ďLa primera intenci√≥n es estar superando la materia, y la segunda intenci√≥n es plasmar lo que la mente le dicta a la mano¬Ē.

Su casa es Ricardo Alipio sin voz; es todo aquello que cuenta sin explicación; es la estética y el detalle; es el arte y la realidad, pero, sobre todo, es el entorno de un hombre que toda la vida ha hecho realidad su segunda intención.

Sus obras esconden historias que han conmovido su coraz√≥n y forman parte de sus vivencias. ¬ĎEsta rosa fue testigo¬í es una de sus obras doblemente plasmada, en pintura y escultura: ¬ďEsa rosa fue testigo de dos hechos que me han impactado pl√°sticamente: la visita a la tumba de Van Gogh y la visita a las Torres Gemelas¬Ē, dijo.

Fue testigo su corazón porque no encontró una rosa para poner en esos dos  lugares; testigos, el silencio y los sentimientos de tristeza al encontrarse allí sin una flor. Y, ahora, era testigo yo de esta bella pintura, y Bucaramanga lo fue cuando pudo admirar la escultura expuesta en el Museo de Arte Moderno. Fuimos testigos de esa rosa que remplazó su tristeza.

Ricardo Alipio es un hombre de honor; un gran maestro educado y aprendido en la marcha; un gran hermano y un gran amigo. Artista santandereano, apasionado, tranquilo, sereno y sencillo.

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