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El reencuentro de la familia Rueda Calderón | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-18 05:00:00

El reencuentro de la familia Rueda Calderón

¬ď¬ŅUsted es Berto?¬Ē. Con una sonrisa plena, Zenaida Rueda Calder√≥n le hizo la pregunta al hombre que se acercaba cojeando. Era su hermano Roberto, a quien dej√≥ de ver hace 18 a√Īos, cuando ella ten√≠a 18 y √©l era un ni√Īo de 8.
El reencuentro de la familia Rueda Calderón

El hombre le respondi√≥ asintiendo con la cabeza y ambos se abrazaron fuertemente. Luego de unos segundos y frente a las c√°maras, la desmovilizada guerrillera, conocida en las Farc como alias Miriam, control√≥ las l√°grimas y le volvi√≥ a preguntar: ¬ď¬ŅC√≥mo sigue del pie?¬Ē. El soldado profesional le respondi√≥: ¬ďYa estoy bien¬Ē.

Fueron las primeras palabras que se pudieron decir frente a frente, tras la fuga de Zenaida con un secuestrado el pasado 2 de enero. Aunque no se dijeron mucho, porque los micrófonos los interrumpieron.

¬ďMe imaginaba que el reencuentro iba a ser diferente, de pronto sin c√°maras y eso, pero bueno, estoy feliz de verla otra vez y de la decisi√≥n que tom√≥, porque hac√≠a 18 a√Īos que no sab√≠a nada de ella¬Ē, dijo Roberto, quien en un patrullaje con el Ej√©rcito en marzo pasado, perdi√≥ parte de su pierna derecha, al caer en un campo minado en el Meta.

¬ďNo sab√≠a que √©l estaba en el Ej√©rcito. El viernes pasado hablamos por tel√©fono, me dijo que estaba prestando servicio y que cay√≥ en una mina que ¬Ďsus amigos pusieron¬í. Le dije: ¬ďYo no tengo la culpa, yo no la coloqu√©¬í¬Ē.

Mientras se reconoc√≠an sin perderse la mirada, Zenaida dijo que pensaba que Roberto era un campesino, el trabajador de una finca. √Čl confes√≥ que cre√≠a que ella estaba muerta, a pesar de que sus padres manten√≠an la esperanza de volver a verla.

¬ďDesde cuando entr√© al Ej√©rcito, hace siete a√Īos, sab√≠a que ella estaba en esa organizaci√≥n, pero no sab√≠a si estaba viva¬Ē, indic√≥ Roberto.

Desde cuando se fug√≥, Zenaida dice que le ha cambiado por completo su vida: en peque√Īas cosas como en poder ponerse zapatos y jeanes, ¬ďque son mucho m√°s c√≥modos que unas botas pesadas y un camuflado¬Ē y en las m√°s importantes, ver a sus familiares y sentirlos cerca.

Otros recuerdos

Cansada de que molestaran en la mesa, la mam√° de Zenaida y Roberto Rueda Calder√≥n les grit√≥ que se quedaran quietos. Antes de que los castigaran, los dos ni√Īos salieron corriendo para esconderse entre los matorrales, mientras se re√≠an de sus picard√≠as.

Ese era el √ļnico recuerdo que ten√≠a Roberto de su hermana, de cuando eran ni√Īos y viv√≠an tranquilamente en una finca y de una √©poca de uni√≥n familiar que termin√≥ hace 18 a√Īos, cuando las Farc obligaron a Zenaida a irse al monte.

Ese d√≠a tranquiliz√≥ a su mam√° minti√©ndole que ya regresaba. ¬ďDijeron que me iban a llevar a una fiesta¬Ö pero dur√© en una fiesta de 18 a√Īos¬Ē, afirma Zenaida.
Fue la √ļltima vez que vio a su familia en la finca. Sus hermanos estaban peque√Īos y por eso ella pas√≥ de ser la c√≥mplice de las pilatunas a la imagen deteriorada en una vieja foto que sus padres no dejaban quitar de la pared.

Mientras ella aprend√≠a a usar un fusil, a manejar un radio de comunicaciones y hasta a ser guardaespaldas del ¬ĎMono Jojoy¬í y de ¬ĎRoma√Īa¬í, sus familiares sembraban ma√≠z y fr√≠jol y cuidaban unas vacas compradas con esfuerzo.

¬ďEs que yo no ten√≠a c√≥mo llamarlos ni a d√≥nde¬Ö all√° no lo dejan a uno hablar por tel√©fono¬Ē, se disculpa Zenaida.

El paso del tiempo hizo que Roberto llegara a estar convencido de que ella estaba muerta y que Zenaida no supiera que ten√≠a un hermano que naci√≥ cuatro a√Īos despu√©s de irse.

Mucho menos ten√≠a indicios de que el √ļnico hermano del que sab√≠a, el de las pilatunas, se hab√≠a convertido en un soldado profesional ni que seis de sus primos tambi√©n estaban en el Ej√©rcito.

¬ďAhora me doy cuenta de que yo era la que estaba en el lugar equivocado¬Ē, afirma.

Sus hijos

Tampoco sus padres sabían que, como su familia, las dos que intentó formar Zenaida también fueron disueltas por culpa de los violentos.

Al poco tiempo de ingresar a la guerrilla, alias Miriam estaba esperando a un beb√©. Los intentos para ocultar su est√≥mago creciendo, dieron resultado s√≥lo hasta cuando un comandante la vio ba√Ī√°ndose en el r√≠o y le pregunt√≥ si estaba enferma. Ella confes√≥ que ten√≠a ocho meses de embarazo.

La enviaron a una finca en Santander para que tuviera el beb√©, pero s√≥lo pudo abrazarlo y amamantarlo durante tres meses. ¬ďSe va con nosotros¬Ē, le impusieron. Al beb√© tuvo que abandonarlo y supone que ahora es un joven de 14 a√Īos, al que est√° buscando.
 
Del padre de ese beb√© sus ¬Ďcamaradas¬í le soltaron con frialdad: ¬ďNosotros mismos lo matamos¬Ē. Cuando supo que ten√≠a un hijo, el guerrillero se desmoviliz√≥ y se entreg√≥ al Ej√©rcito, en donde le dijeron que sirviera de infiltrado. Un a√Īo despu√©s la guerrilla lo descubri√≥, lo baj√≥ de un bus y le dispar√≥.

Zenaida sigui√≥ como radio-operadora aunque con miedo, cansada de los maltratos y la mala vida en el monte. A pesar de que estaba atr√°s de quienes combat√≠an, result√≥ herida una vez y presenci√≥ tres bombardeos que cayeron muy cerca del campamento donde estaba con el ¬ĎMono Jojoy¬í.

Una vez decidi√≥ fugarse, pero la encontraron. Pens√≥ que la iban a castigar, pero la llevaron al Tolima con alias Roma√Īa, quien le orden√≥ que se dedicara a cuidar secuestrados.

En medio de ese trasegar, hace cinco a√Īos qued√≥ embarazada por segunda vez. La trasladaron a Miraflores (Guaviare) para que all√≠ naciera el beb√© y, de nuevo, tan solo estuvo a su lado cuatro meses, porque le ordenaron que lo dejara en una finca. Esta vez el padre del ni√Īo se fug√≥ con el beb√©, se desmoviliz√≥ y organiz√≥ una familia con otra mujer.

El pasado 2 de enero, cuando la vio en televisi√≥n, el hombre la llam√≥ en Bogot√° y le dijo que pod√≠a ver al ni√Īo. Zenaida se reencontr√≥ con su hijo el pasado martes. ¬ďEstaba un poco esquivo conmigo, pero como a la media hora ya me estaba jugando. Me dijo que si le daba muchos juguetes, √©l se iba conmigo, pero que tambi√©n con el pap√°¬Ē, cuenta la mujer, ahora con 36 a√Īos de edad.

No hablaron de estar juntos, pero están pensando en cómo hacer para que ella visite a su hijo.

El futuro

Hoy, lo √ļnico claro para Zenaida es que la decisi√≥n de fugarse le cambi√≥ la vida para bien, porque pudo volver a ver a sus familiares.

El pasado mi√©rcoles se reencontr√≥ con sus padres, de 60 y 62 a√Īos. No lloraron mucho; en cambio, s√≠ recibi√≥ sus abrazos y besos, mientras le dec√≠an como cuando peque√Īa: ¬ĎMi chinita consentida¬Ē.

Por ahora lo √ļnico que ha pensado Zenaida es en irse al extranjero, tal vez a Espa√Īa, y llevarse a sus padres unos d√≠as, para que conozcan Europa.

Del dinero que le podr√≠an entregar como recompensa, le dijo a su hermano que lo invertir√≠a en su familia, en el futuro de sus hermanos y de sus padres, quienes por seguridad tendr√≠an que irse a vivir a una ciudad. Su otro sue√Īo, el de estudiar administraci√≥n de empresas, tambi√©n lo ve posible.

Lo que ya empezó a hacer es no peder ni un minuto con la familia; por eso han trasnochado con su hermano Roberto hablando hasta las 3 de la madrugada, como en los viejos tiempos cuando se la pasaban juntos.

 

 

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