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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-18 23:22:50

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Mi oficina de Procurador en Vélez, era un desfile de estudiantes preguntándome cosas que en verdad no corresponden al nivel de un estudiante.

Exigir que un niño de segundo año haga un soneto, una copla, escriba una novela o que arme la parafernalia de un cuento, es tarea para estudiantes de literatura. Ni los profesores lo pueden hacer.

Por eso la pedagogía que ahora se estila es nula. Es necesario introducir al alumno poco a poco en el mundo del aprendizaje y a ello se debe que los profesores de antaño nos prepararon bien, pues nunca le quisieron pedir peras al olmo.

Solicitarle a un estudiante de primaria que haga un dibujo a escala de la gran pirámide, es un absurdo, ya que ni siquiera un ingeniero desprevenido estaría dispuesto a fabricar esta maqueta. Unos análisis complicados del Quijote y otras perlas que nos dan risa. Los maestros deben tener un sentido de las proporciones y pedir a los educandos lo que ellos pueden dar y no obligar a los jóvenes a valerse de expertos para quedar bien, pero jamás para aprender.

Julio Valdivieso Torres

 ¡Ciudad insegura!

El domingo 4 de enero,  frente al C.C. Acrópolis en la Ciudadela, fui testigo de un atraco.   A las 9:30 de la noche, dos individuos que se movilizaban en moto robaron a un ciudadano que estaba sentado en una jardinera frente a San Remo.

Diez minutos antes se había levantado un retén de la Policía solicitando documentos a los motociclistas. Varias personas fuimos testigos del atraco, pero ante dos sujetos armados, todos somos impotentes.

Días después, el sábado 10 de enero, fue asesinado un joven que llegó de Italia y murió en un atraco de dos sujetos  que escaparon en una moto. “Aunque usted no lo crea”, la ciudad se ha vuelto insegura. Ahora es normal que atraquen a todas horas del día en todos los sectores de la ciudad con arma de fuego y a la menor resistencia le ocasionan la muerte a la víctima.

Parece ser que los delincuentes son más astutos y sagaces que las autoridades a quienes un “simple atraco” o un “muerto por atraco” ya es algo común y de poca monta. Algo que no vale la pena prestarle atención.

Uno no entiende cómo los policías nuevos son tan ingenuos y en muchos casos impávidos ante el delito, ya que no se explica por qué no mandan unos policías de civil a que adelanten inteligencia, en vez de estar solicitando papeles en retenes que son frecuentes y predecibles.

Ante esta situación y debido a que puedo ser víctima de atraco, sólo cargo en la cartera lo del taxi y mandé a sacar el duplicado de los papeles. Ni de vaina se puede cargar una tarjeta debito o crédito o un reloj bueno, ni anillos ni cadenas, ni unos buenos tenis ya que es condena de muerte.

Sergio Eduardo Toledo

Las carreteras del país

He leído el lunes 12 de enero el editorial de Vanguardia Liberal y deseo expresar que no comparto las apreciaciones que se hacen respecto de las carreteras colombianas.

Hace tres meses tuve la oportunidad de viajar a Cali desde Bogotá y quedé muy bien impresionado por la buena calidad de las vías. .
El pasado 28 de diciembre viajé a Cartagena en mi carro particular vía Santa Marta.

En muy buen estado la vía hasta Santa Marta, sin huecos y con permanente presencia de nuestro Ejército que vela desde hace seis años por la seguridad de quienes transitamos por nuestras carreteras.

De Santa Marta a Cartagena puedo expresarle que es un espectáculo de carretera, rectas de tres calzadas con un pavimento impecable y un paisaje bellísimo. De regreso tomé la variante de San Alberto - Barranca y disfruté también de unos tramos rectos en impecable estado de conservación.

Las dificultades las tuve ya al final llegando a Bucaramanga, en territorio infortunadamente de Santander y fue de Barranca a esta ciudad.

El pavimento aun cuando está sin huecos, el perfil de la banca es variable y existen muchos altibajos que hacen peligroso el recorrido, en muchas partes no existe berma y las curvas hacen peligroso el recorrido.
Juan Felipe Gómez Pardo

Aromas de Santander

Desde al santuario de su grato y joven corazón en donde aún respiran los verdes búcaros que lo vieron crecer, brota la obra poética del maestro canta-autor Rafael Mancipe, escrita con la palabra exquisita, cadenciosa y seductora mecida entre versos que guardan sinfonías que sueñan con ser orquestadas para volar llevando entre sus notas al mundo entero los embriagantes “Aromas de Santander”.

Acucioso y reverente del folclor y su cultura el maestro Mancipe sabe darle a sus composiciones poéticas y musicales, que son universales, su toque autóctono.

Y son tantas y tantas piezas musicales que ha compuesto a Bucaramanga y a cada uno de los municipios de Santander y son tantos silencios que recibe de las administraciones de turno que podíamos decir que el maestro Rafael Mancipe Quiroga es el gran damnificado de la indolencia cultural de los funcionarios públicos

Rosalba Mantilla Prada
 

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