Dios, una ¬Ďllave¬í que abre puertas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-22 01:09:27

Dios, una ¬Ďllave¬í que abre puertas

Todos buscamos el éxito, la felicidad o aquel reconocimiento que a veces nos es esquivo. Algunos sólo quieren que las puertas de las oportunidades no se les queden trancadas.
Dios, una ¬Ďllave¬í que abre puertas

Cuando anhelamos algo o pedimos un deseo, nos enfrentamos a cerraduras. Y como no podemos forzarlas, la clave est√° en encontrar esas llaves que nos permitan abrirlas.

Todos esos cerrojos que nos armamos en la mente, disponen de un fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica. Se trata de la voluntad de Dios.

Esa es la llave que permite abrir puertas. Es evidente que el mecanismo s√≥lo se puede accionar mediante la fe, la cual nos da el ¬Ďpase¬í a las metas planeadas.

Aunque no lo crea, la llave de Dios puede asemejarse a esa pieza de metal, portátil y práctica. Ella encaja en la cerradura de la vida porque está ahí, muy cerca de su corazón.

Usted puede tener defectos, vivir ansioso y estar irritado algunas veces, pero lo que no puede olvidar es que  tiene al lado la llave celestial.

¬°Claro! esa llave no es una que le abre una caja fuerte llena de millones de pesos. Ser feliz no es estar ¬Ďtapado¬í en dinero, tampoco es encontrase debajo de¬† un cielo sin tempestades o transitar por caminos sin accidentes.

Detrás de esa cerradura están otros botines: el de la fuerza del perdón, el de la esperanza en las batallas, el de la seguridad en el palco del miedo o el del amor verdadero.

No espere que la llave de Dios le abra el portón de los aplausos, hay que encontrar la alegría en el anonimato.

La esencia está en reconocer que vale la pena vivir, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y crisis.

No sea la víctima de los problemas, mejor encuentre la llave y vuélvase un actor de su propia historia.

Antes que encerrarse en sí mismo, toque puertas. Sin menos pensarlo,  Dios mismo se las abrirá.

Eso s√≠, agrad√©zcale al Creador cada ma√Īana por el milagro de la vida y, sobre todo, por ser su llave espiritual.

Bote la llave del chisme

Es evidente que cuando alguien habla mal de otra persona, se rebaja a la condición más indeseable a la que puede llegar su espíritu.

Y es que para decir, cualquiera dice; pero para hacer, sí hay que saber.

Si queremos hacer algo en la vida, no podemos prestarle atención a las docenas de voces que saltan a criticarnos. Botemos la llave de las habladurías.

Es como deternos a calificar los capullos malos que labra una sencilla oruga. Tales tejidos son s√≥lo algunas de las cosas fallidas que este animal produce; pero no hay algo m√°s da√Īino que una lengua afilada hablando mal de la simp√°tica oruga.

El que le trae a usted un chisme de otro, m√°s tarde llevar√° tambi√©n un chisme suyo. La cadena ir√° de persona en persona causando da√Īo y, al final, terminar√° ¬Ďresquebrajando¬í el esp√≠ritu de todos.

No guarde objetos viejos

Usted tiene el h√°bito de guardar objetos in√ļtiles creyendo que alg√ļn d√≠a podr√° precisar de ellos. Tiene la fea costumbre de juntar dinero s√≥lo para no gastarlo, pues en el futuro podr√° hacer falta.

Pero lo peor es que tiene el h√°bito de guardar broncas, resentimientos, tristezas y miedos.

Es preciso crear un espacio para que las cosas nuevas lleguen a su vida.

Es indispensable eliminar lo que es in√ļtil para que la prosperidad venga.

Es la fuerza de ese vacío la que le atraerá todo lo que usted desea.

Mientras usted est√° material o emocionalmente cargando cosas viejas e in√ļtiles, no habr√° espacio abierto para nuevas oportunidades.

Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los placares, el cuarto del fondo y el garaje de lo que usted no usa más. La actitud de guardar un montón de cosas obsoletas amarra su vida.

Ojo: no son los objetos guardados los que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar.

Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que ma√Īana podr√° faltar, y usted no tendr√° medios de atender sus necesidades.

 

Con esa postura, usted est√° enviando dos mensajes a su cerebro: primero, que no conf√≠a en el ma√Īana; y, segundo, que cree que lo nuevo y lo mejor no son para usted, ya que se alegra con guardar cosas ¬Ďrancias¬í.

Si es de los que arruma llaves inservibles creyendo que alg√ļn momento las utilizar√°, √©chelas de su cofre. Conf√≠e m√°s en la llave de Dios.

Podemos ser felices a√ļn cuando las circunstancias no sean las mejores porque, a final de cuentas, la felicidad es una llave, un estado o una condici√≥n del alma que se reconoce bendecida por Dios.

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