Un caim√°n en Nueva York | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Dom Dic 17 2017
20ºC
Actualizado 09:20 pm

Un caim√°n en Nueva York | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-23 05:00:00

Un caim√°n en Nueva York

Hace algunos a√Īos, en los avatares del foro judicial capitalino, me cruc√© con un hidalgo colega que me identific√≥ como bumangu√©s y, luego de intercambiar algunas palabras amistosas, no titube√≥ en declarar:
Un caim√°n en Nueva York

¬ďnac√≠ en Bogot√°, pero yo soy zapatoca, porque eso es una raza y no una oriundez; no importa el lugar de nacimiento, los zapatocas siempre seremos zapatocas¬Ē. Convencido, como santandereano y bumangu√©s que soy, del particular talante de los hijos de la Ciudad Lev√≠tica, quise saber m√°s de mi respetable colega.

El doctor Gamboa Serrano, docto abogado, ilustre profesor universitario y autor de varios textos, es adem√°s, como √©l mismo dice, un Serrano ¬ďcaim√°n¬Ē y hace gala de su conocimiento de las distintas gamas de Serrano de su pueblo: los aprieta ¬ďpeos¬Ē, los gallo de lata, los guara, los ¬ďsapilargos¬Ē, etc. Por conducto de √©l cay√≥ en mis manos un documento que entregar√© a la Academia de Historia de Santander, con algunas anotaciones. Se trata del diario que don Juan de Dios Serrano Otero hizo de su viaje desde Zapatoca a Nueva York y Par√≠s en 1910, para la compra de la primera planta el√©ctrica del pueblo.

En la bit√°cora de viaje, a pesar de que su autor se propuso escribirla de modo ¬ďmuy lac√≥nico¬Ē, se describen con lenguaje v√≠vido, expresivo y de √©poca, las conmovedoras experiencias de un ciudadano formado en la sociedad monacal de su pueblo, cuando se enfrent√≥ al ca√≥tico ambiente de la Gran Manzana, donde, sorprendentemente para √©l, nadie se conoc√≠a entre s√≠, ¬ďni se camina siquiera un metro sin tener que sacarle el cuerpo a tranv√≠as, autom√≥viles, coches, carros, bicicletas¬Ē, a lo que el desconcertado visitante atribuy√≥ el ¬ďn√ļmero de cojos, tanto de hombres como de mujeres, que se ve en la ciudad¬Ē. El viajero encandilado con la visi√≥n nocturna de los avisos comerciales, declar√≥ su admiraci√≥n respecto a ¬ďc√≥mo juegan aqu√≠ con la electricidad¬Ē.

A él -como le habría ocurrido a cualquier zapatoca- lo indispuso la grosera costumbre de cobrar dinero para asistir al servicio religioso católico, de tal modo que prefirió retirarse sin oír misa. Esas y muchas peripecias del largo viaje y de la permanencia en Nueva York y París, se retratan en un documento romántico e histórico que hace parte del pasado santandereano y que bien vale la pena poner a disposición de todos.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad