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¿Un buen consejo? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-25 05:00:00

¿Un buen consejo?

“¡Ojalá los abogados sepan de administración… ahí en ese caso! Exclamó con preocupación uno de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente cuando se le entregó a los magistrados del recién creado Consejo Superior de la Judicatura la administración de la Rama Judicial.
¿Un buen consejo?

La preocupación no era infundada. Dejar la administración, gestión y manejo de la carrera judicial, funciones que poco tienen que ver con la formación de un jurista, en manos de nueve abogados investidos como magistrados, en lugar de gerentes, convertiría a la “justicia cenicienta” en hijo derrochador y mal administrador de la parábola del hijo pródigo.

Dicho y hecho. Para la administración de la justicia, el Consejo Superior de la Judicatura (CSJ) cuenta con un presupuesto de un billón de pesos, dos veces el presupuesto de un departamento como el Atlántico y similar al del ministerio de Agricultura. Pero parece que no son suficientes para mostrar resultados que permitan que los ciudadanos recobren la confianza en las instituciones judiciales. El problema no es de plata, sino de capacidades para gerenciar una institución.

Hace un año, adelanté en el Senado un debate a la sala administrativa del CSJ.

Esta sala es la encargada de la administración del presupuesto de la rama, de crear indicadores de gestión y hacerles seguimiento, y de garantizar la carrera judicial.

Por un lado, la ineficacia en varios de los concursos convocados desde el año de 1998 era inadmisible. Hace 10 años se realizaron concursos y hoy todavía las personas que participaron, que sacaron el puntaje requerido y pasaron todas las pruebas no han sido nombradas.

Y por otra parte, la deficiente gestión y el alto índice de congestión, no tenían otra explicación distinta a la pésima administración.

Los procesos estaban represados en los rincones de los despachos judiciales. Luego de aceptar las graves falencias los Magistrados hicieron propósito de enmienda y se comprometieron a tomar medidas.

Un año después la historia continúa exactamente igual.

Los concursos para escoger a los mejores y más capaces para que administren la justicia se encuentran estancados, la congestión va en aumento y la mala administración es notoria, papel de mala calidad y elementos básicos insuficientes como tinta para impresora y bolígrafos, es el pan de cada día en los cientos de despachos judiciales.

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