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Una dosis personal de justicia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-25 05:00:00

Una dosis personal de justicia

Esta legislatura, vuelve el garabato del proyecto de ley para sancionar la “dosis personal”, lo que significará, en todo caso, la instauración de algún trámite investigativo y un régimen de sanciones.
Una dosis personal de justicia

¿Se imaginan? Todavía no hay forma de recibir pronta y cumplida justicia en asuntos donde los derechos de alguien resultan conculcados con la actuación de otro, y ya estamos montándole a alguna autoridad judicial o de policía la insípida misión de perseguir inofensivos “jíbaros”.

Cada cual con sus líneas de desahogo y sus cataclismos interiores. Mientras mi vecino se fuma en su terraza un “cacho” de marihuana para apaciguar su espíritu, la histérica del primer piso se recupera de la sexta cirugía estética con la que pretende resolver su irremediable soledad y el pensionado del parque se bebe su “alicorada” botellita para ver que la muerte se acerca con olor a “gin-tonic”.  

Yo mientras, corro y sudo neuróticamente alrededor del mismo parque, creyendo que con eso la “parca” me tendrá un poco más de respeto por tener sano el corazón y destrozadas las rodillas.

¿Y qué? ¿También sancionarán a lo cirujanos plásticos que atienden a las compulsivas del bisturí? ¿Cerrarán la industria del alcohol? Me incautarán los tenis?

Yo imploro por mi dosis personal de justicia. Pronta y eficaz. Que si la histérica de las cirugías se muere por mala práctica médica, el juicio de responsabilidad civil no dure 15 años; que si al hombre del “bareto” se le cae el techo de su casa, el pleito con el constructor se resuelva en vida de sus nietos; que si el borracho se queda ciego por tomarse un trago adulterado, el tendero irresponsable esté vivo para cuando salga la sentencia judicial.

Que si me ensartan un chuzo por robarme los zapatos de correr, no me desangre antes de que alguien obligue a la EPS a atenderme.

Justicia tardía no es justicia. Y no es culpa de los jueces, tal vez ellos son más héroes que Pinchao e Ingrid juntos.  

La reforma a la justicia empieza por entender que la “judicialización” de todo lo que no nos gusta, no es sino otra forma de intolerancia, pasa por saber que la ley no debe entrar a la intimidad de las casas, y termina cuando toda la sociedad entiende que no hay Estado sin justicia eficaz.  

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