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El bumangués que salvó a un criminal del Ku Klux Klan | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-25 05:00:00

El bumangués que salvó a un criminal del Ku Klux Klan

En la calurosa noche del 27 de junio de 1968, el médico bumangués Hernando Abril Estévez hacía su guardia de turno en el hospital Matty Hersee de Meridian, en el estado de Mississipi, cuando un herido de bala llegó a interrumpir en forma abrupta la calma que reinaba en el lugar.
El bumangués que salvó a un criminal del Ku Klux Klan

El diagn√≥stico no pod√≠a ser m√°s pesimista: ¬ďMe lleg√≥ baleado en las piernas, el abdomen y el brazo derecho totalmente destruido, sin signos vitales, no ten√≠a pulso ni presi√≥n arterial, las pupilas completamente dilatadas¬Ö¬Ē, detalla el cirujano.

¬†¬ď¬ŅQu√© opina doctor?¬Ē le pregunt√≥ en ingl√©s uno de los polic√≠as que en cinco radiopatrullas hab√≠an escoltado al joven blanco, de escasos 21 a√Īos, quien sangraba profusamente debido a las 19 balas que ten√≠a alojadas en su cuerpo.

¬ďEst√° cl√≠nicamente muerto¬Ē, respondi√≥ sin vacilar Abril Est√©vez, quien se ve√≠a intrigado por el amplio despliegue policial, en medio del ruido ensordecedor de las sirenas que hab√≠a suscitado la presencia de aquel desconocido. ¬†

Es más, recuerda el interés de los policías porque firmara el certificado de defunción.  

¬†¬ďYo les dije que ten√≠a que trabajar en √©l y a los pocos minutos le not√© el pulso y se normaliz√≥ la respiraci√≥n¬Ē,¬† explica a sus 76 a√Īos este m√©dico retirado, haciendo gala de una memoria envidiable.

Uno de los m√°s buscados por el FBI

S√≥lo hasta que una enfermera lo puso al tanto de la identidad de su paciente, el cirujano general, quien en ese entonces ten√≠a 36 a√Īos, comprendi√≥ que le hab√≠a salvado la vida a uno de los criminales m√°s buscados por el FBI en el sur de Estados Unidos.

Era ni m√°s ni menos que Thomas Albert Tarrants III, un miembro de los ¬ďCaballeros Blancos¬Ē (White Knights) del Ku Klux Klan (KKK), en ese momento calificado por el FBI como una de las organizaciones m√°s violentas de extrema derecha del pa√≠s, que lleg√≥ a tener hasta cuatro millones de seguidores en la d√©cada de los 20.

Tarrants, originario de Alabama, poseía un largo prontuario criminal. Fue el artífice de la explosión de unas 30 bombas contra sinagogas, iglesias y casas de activistas de derechos civiles en Mississipi, antes de ser detenido en una operación de agentes del FBI en Meridian.

Ese verano del a√Īo 68, el militante racista planeaba explotar con dinamita la casa de un notable jud√≠o llamado Meyer Davidson, con la ayuda de una joven maestra que se estrenaba en el grupo supremacista blanco, narra Abril Est√©vez con su cabellera poblada por las canas.
 
Sin embargo, no logr√≥ su cometido. La Polic√≠a y el FBI lo descubrieron y al cabo de un sangriento tiroteo que incluy√≥ una persecuci√≥n en auto, fue detenido mientras su compa√Īera yac√≠a muerta dentro del veh√≠culo.

A los pocos d√≠as, el ¬ďklansman¬Ē (hombre del Klan) fue remitido a otra cl√≠nica cercana por motivos de seguridad y su m√©dico ¬Ďsalvador¬í perdi√≥ su rastro.

Un nuevo empleo, una nueva vida

Las pupilas del cirujano egresado de la Universidad Javeriana de Bogot√° se iluminan de recuerdos cuando relata este episodio de su vida durante los tres a√Īos que permaneci√≥ en Meridian.

Llegó a esa ciudad estadounidense de unos 30 mil habitantes en aquella época, con el firme deseo de emprender una nueva vida profesional gracias a un colega que le consiguió el empleo en el hospital Matty Hersee.  

La idea resultaba un disparate. Llegó a ejercer su profesión en un país desconocido, sin hablar ni una sílaba del inglés y en Mississipi, un estado tristemente célebre por ser epicentro de una lucha racial sin par.

Intolerancia racial

Desde el momento en que pis√≥ suelo estadounidense, este profesional de la medicina fue testigo de la discriminaci√≥n que entra√Īaba el color de la piel.

En el tren que lo traslad√≥ de Chicago a Jackson (capital de Mississipi), s√≥lo viajaban pasajeros negros; lo mismo ocurr√≠a con los buses. √Čl y un amigo eran los √ļnicos blancos all√≠. ¬†

El impacto fue mayor  después. El hospital a donde llegó a trabajar estaba dividido en pabellones para pacientes blancos y para pacientes negros. Lo mismo ocurría con la sección de obstetricia.

¬ďHab√≠a una segregaci√≥n terrible, no hab√≠a integraci√≥n en lo absoluto¬Ē, confiesa este hombre sin entender el por qu√© de tantos prejuicios raciales.
Pese a las divisiones existentes, Abril Est√©vez reconoce que a la hora de la atenci√≥n no se discriminaba a nadie: ¬ďse atend√≠a al negro y al blanco sin diferencias de nada¬Ē.

Dos a√Īos despu√©s de su llegada, encontr√≥ trabajo en una de las c√°rceles m√°s vol√°tiles en la √©poca, situada en el delta del r√≠o Mississipi.
A su cargo estaban unos 3.000 prisioneros y una enfermera y no ten√≠a camas ni equipos quir√ļrgicos.

La segregación también era evidente entre rejas. Los presos de color estaban recluidos en dormitorios distintos al de los blancos; lo mismo ocurría con las mujeres.

¬ŅDestruir o salvar?

¬†All√≠, en la prisi√≥n de Parchman, estaba¬† Tarrants, catalogado como uno de los m√°s vehementes de la triple KKK, y que luego se convirti√≥ en un cristiano nuevo. Renunci√≥ a su racismo y al odio. Fue puesto en libertad en 1976, despu√©s de ocho a√Īos de prisi√≥n. ¬†

El cirujano bumangu√©s sol√≠a repetirle una frase a Tarrants seguro de que influy√≥ significativamente en su recuperaci√≥n: ¬ďT√ļ has estudiado toda tu vida para aprender a destruir vidas y yo he estudiado toda mi vida para aprender a salvar vidas, t√ļ est√°s vivo por m√≠, piensa qu√© es mejor ¬Ņdestruir o salvar?¬Ē.

Despu√©s de recuperar su libertad, Tarrants fue a la universidad, se cas√≥, tiene dos hijos y actualmente es pastor de una iglesia cristiana en Washigton DC. Por su parte, Abril Est√©vez, tras sufrir complicaciones card√≠acas retorn√≥ a Colombia luego de estar tres a√Īos al frente de la penitenciaria en Parchman.

Se radicó definitivamente en su Colombia en 1994.

Ahora, este médico retirado opina que su testimonio de vida es un ejemplo de humanidad, e insiste en que debe haber una fuerza poderosa que dicta el destino de los hombres, como el suyo y el de Thomas Tarrants.

pasado y presente del KKK  

El Klu Klux Klan (KKK) fue creado en la localidad de Pulasky, Tennessee,  el 24 de diciembre de 1865, integrado en un principio por ex combatientes confederados.

Su nombre es la combinaci√≥n de la palabra griega ¬ďKuklos¬Ē, que significa c√≠rculo, con la inglesa Clan, que fue colocada con ¬ďK¬Ē.

Se extendi√≥ r√°pidamente por todos los estados sure√Īos, desencadenando una ola de terror contra los negros y jud√≠os. En 1976 comienza a resquebrajarse esta sociedad pasando a formar parte del pasado, pero no desapareci√≥ por completo porque ahora se habla de grupos radicales opuestos a la presencia de inmigrantes en Estados Unidos.

Un duro reto

La vida de Abril Estévez dio un giro inesperado, cuando en 1970 le ofrecieron dirigir el hospital de la penitenciaria estatal y recibió una carta del propio gobernador para una entrevista personal. Admite que se sintió perturbado.

¬ďUn m√©dico colombiano apenas comenzando pr√°cticas en un pa√≠s como ese y pens√© con risa que de pronto me iban a deportar¬Ē, mientras los nervios lo asaltaron. Tras entrevistarse con el propio gobernador de Mississipi en su despacho, acept√≥ el cargo consciente de que la responsabilidad era inmensa.

¬ďEl ambiente carcelario era muy duro, pero saqu√© mi colombianismo a relucir, me dije que nada me quedaba grande¬Ē. Sin pensarlo dos veces, empac√≥ sus maletas y lleg√≥ en auto a la penitenciaria estatal en Parchman, a cuatro horas por carretera de Meridian.

El reencuentro

Un día cualquiera, Abril Estévez ingresó al pabellón de los condenados a muerte en Parchman. Ellos estaban aislados del resto de presos.

Describe ese momento con total lucidez. ¬ďCuando empezaron a abrirse esas tres puertas el√©ctricas de acero, los candados, el sonido era intimidante, me temblaba todo¬Ē.

Fue entonces cuando un prisionero lo vio, se puso de pie y no le quitaba los ojos de encima, tenía una mirada amenazante.  

Cuando el m√©dico lo salud√≥ y se present√≥, ¬ď√©l not√≥ mi acento extranjero¬Ē. De inmediato, lo reconoci√≥. ¬ď¬°Era el terrorista del KKK!¬Ē, exclam√≥ para sus adentros. Aquel hombre que estaba con vida gracias a √©l.
¬ďLuego me pregunt√≥ si era el m√©dico que trabajaba en Meridian y al responderle que s√≠,¬† me dijo que era Tommy Tarrants¬Ē.

Se le hace un nudo en la garganta al relatar lo que sucedió luego.
¬ďNos dimos el abrazo m√°s hermoso que he recibido en mi vida, no nos solt√°bamos, lloramos, contar esto me da muy duro¬Ē, afirma mientras la voz le tiembla al traer a la memoria esta experiencia que 39 a√Īos despu√©s lo sigue estremeciendo.

Por razones de seguridad, Tarrants permanec√≠a en las celdas de los condenados a la pena capital, cumpliendo una sentencia de 30 a√Īos de c√°rcel. Fue a parar a la penitenciaria de Parchman, donde laboraba Abril Est√©vez, luego que intentara escaparse un a√Īo atr√°s de una prisi√≥n en la capital. ¬†¬† ¬†¬ďNos hicimos muy amigos, le daba consejos, le hablaba de humanismo y respeto; a cambio √©l me ped√≠a que lo visitara cuantas veces pudiera, pero yo no pod√≠a hacerlo con frecuencia porque ten√≠a mucho trabajo¬Ē, declara el m√©dico con gran alegr√≠a.

 

 

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