Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-27 05:00:00

Palabras Inútiles

Suficientes ya las alabanzas por el discurso de posesión del presidente Obama. Una obra maestra, comparable al l Sermón de la Montaña, el discurso fundacional del cristianismo, el discurso de la esperanza; elevada a la categoría de virtud teologal, la virtud más humana y cercana a las aspiraciones de todos los seres del Planeta.
Palabras Inútiles

No es para menos, luego de la fatídica era Bush, en donde la tradición democrática occidental fue vapuleada por esa oligarquía mafiosa en que se convirtió el stablishment corporativista gringo. ¿Va a llevarlos el presidente Obama al banquillo de los acusados? ¿habrá un Tribunal de Nüremberg? La gran nación del Norte está en deuda con la democracia mundial, con la dignidad de su propia población, que estaba a punto de la desesperación, de la sublevación.

Por eso Obama es la esperanza y encarna una gesta que no se veía desde la Guerra Civil del siglo XIX; comparable a La Gran Marcha negra sobre Washington, como nos la describe el novelista E.L. Doctorow, alabado por John Updike  Y el discurso inaugural de su gobierno es el nuevo Sermón de la Montaña. Hans Küng –el gran teólogo contemporáneo, discriminado por el Vaticano- cita a Gandhi: “Es este sermón el que ha hecho que Jesús me resulte digno de ser amado”.  

Es un sermón con exigencias éticas radicales: renuncia a derechos en  favor del otro; renuncia al poder a costa propia, y renuncia a responder con la violencia. Nada de fundamentalismos, nada de integrismos, nada de Bush. Por supuesto no hay que confundir la renuncia con debilidad. Obama no se aparta de la más rancia tradición cristiana.

Como diría  Doctorow, con la era Obama, tal vez “salta a la vista que no sólo un ejército estaba en marcha, sino una civilización desarraigada, como si toda la humanidad se hubiera echado a la carretera.” Ojalá esto no sea la esclavitud del futuro, la de atar  a un negro libre a sus anhelos de blanco. Ojalá Obama sea el último capítulo de la interminable  guerra civil de 1861.

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