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20 mujeres cambiaron las drogas por la confección | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-28 05:00:00

20 mujeres cambiaron las drogas por la confección

María Cristina Suárez no ve la hora de que llegue el miércoles 4 de febrero. Ese día, junto con 19 compañeras, recibirá por primera vez un diploma en confecciones infantiles, como constancia de la capacitación intensiva que recibió.
20 mujeres cambiaron las drogas por la confección

No se trata de un grupo común que recibe clases todos los días de 7:00 a.m. a 1:00 p.m. Son mujeres que vendieron drogas en las calles del Norte de la ciudad durante más de siete años y hoy le apuestan a crear una nueva empresa: Sol Naciente.

Ayer, desde la terraza del centro de capacitaciones de Cajasan, el grupo se decidía a poner en marcha los pedales de las máquinas de coser para ensamblar unas sudaderas de colores blanco y azul para niños.

“Estamos respirando aire libre. Nosotros le pedimos perdón a Dios por todo el mal que hicimos. Hoy estamos empeñadas en aprender mucho sobre costura, para tener una propia empresa”, indicó Suárez.

La idea nació a finales del año pasado, después de que ‘Kike’, un líder del Norte, así como la Policía Comunitaria, las invitara a dejar el negocio de las drogas para desarrollar un proyecto productivo.

Una de las mujeres, quien prefirió reservar su nombre, cuenta que el cambio implica un profundo sacrificio: “Es difícil. Yo tengo cuatro hijos y los mayores no están muy de acuerdo. Es que un día bueno de expendio nos dejaba hasta $400.000”, indicó.

Justo a su lado, María Becerra cuenta que fueron precisamente sus hijos la que motivaron a salir del negocio: “Estábamos haciendo mucho daño. Había niños desde los 10 años que ya metían droga. Pensé en mis niños y decidí que no podía seguir en eso”.

Adiós a las rivalidades

Cuando las mujeres decidieron integrarse en el nuevo equipo, a la hora de cortar los moldes, planchar los bordes y emprender la costura, tuvieron que olvidarse de las viejas rivalidades.

Antes eran competidoras porque se peleaba el ‘negocio’ por distribuir los alucinógenos en los barrios La Esperanza, La Juventud o Transición. Hoy se unieron porque su aprendizaje y producción serán clave para la futura microempresa.

Duby Bermúdez, diseñadora de modas y profesora del grupo de costura, recuerda que las primeras clases fueron complicadas, cuando aún existían rivalidades.
“Eso ya se superó. El grupo ha avanzado mucho y están fabricando productos de calidad”.

 

 

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