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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-29 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

Hoy más que nunca debo exaltar su apostolado y amor al prójimo ofreciendo este sacrificio.... para que así Dios a la hora de su muerte les diga “eh aquí el premio porque han sabido guiar con inteligencia y sabiduría los pasos que Jesús dio practicando la caridad”.

A Gustavito Flórez, que con su noble gesto y su buena voluntad llega a animarnos los bingos. A Carmelita que con su corazón lleno de afecto, llega como un ángel a todos esos viejitos y con su manera sencilla los ayuda a llevar sus achaques brindándoles el cariño y la dulzura que han dejado de recibir en sus hogares. Yo invito a toda la ciudadanía a que conozcan a esta gran mujer, para que sean testigos del amor y afecto que brinda a nuestros viejos abandonados y que personas como ella tan tiernas y tan puras, ya pocas hay.

¡Que Dios derrame sobre todas ellas muchas bendiciones!

Marina Cortés de Plata

Lo prohibido es más sabroso

En bien de la salud de los colombianos y de la tranquilidad ciudadana, las autoridades dictan normas. Las más recientes: la prohibición de fumar en recintos cerrados, el expendio de licores en la capital y alguna de hace rato sobre la venta de cigarrillos y licor a menores de edad. Todo estaría muy bien, si cumpliéramos cabalmente.

Pero no; el vicio le ganó a la norma y si bien es cierto que no se fuma en lugares cerrados y de alta concentración de personas, el zaguán o los baños y los pasillos son ahora el salón de fumar. Se hace palpable que lo prohibido lleva a que sea más atractivo hacerlo.

Seguro que los bares y cantinas de Bogotá ya estarán buscando la manera de vender sus productos en las horas en que está restringida su venta. Las normas están pero es imperativo violarlas. ¿Cuándo en los supermercados se exige la cédula a los jóvenes en el momento de pagar en las cajas? No se puede, esto es potestativo de las autoridades. Y el licor se va en la canasta del mercado.

El maldito vicio no nos deja vivir y dejar vivir a otros sin contaminarlos y la búsqueda del dinero a como dé lugar, lleva a mucha gente a vender lo que hace daño. Cuántas personas en calles y parques de nuestras ciudades distribuyen alucinógenos, muchas veces con la complacencia de autoridades y ciudadanía que prefieren, por no tener inconvenientes, hacerse los turcos y dejar pasar y así el vicio continuará haciendo daño, aunque la norma exista.

Tobías Herrera Méndez

 

Parques Centenario y Santander

En días pasados la administración municipal de Fernando Vargas Mendoza decidió realizar una jornada de aseo despilfarrando chorros de agua y combustible para movilizar personal. Esto es un sofisma de distracción. El parque Centenario necesita una reestructuración urgente, jardines, prado, etc.

Cambiar todo el piso, instalar escaños o bancas en cemento blanco, que son más resistentes que la madera y metal.

 Al majestuoso monumento de Aquileo Parra se le pueden eliminar las escaleras deterioradas por el paso del tiempo, esto generaría más espacio a los transeúntes, e instalando una placa con un resumen biográfico sobre el primer Presidente santandereano que dirigió a Colombia. Algunas personas piensan que es un conquistador español.

Sobre la carrera 18 se encuentra ubicado un CAI de la Policía, el cual también requiere un nuevo diseño arquitectónico para mayor efectividad de esta institución y seguridad del sector asignado.

En cuanto al parque Santander, ubicado en el corazón de Bucaramanga, es lamentable la desidia y el abandono por parte del alcalde Vargas Mendoza. Las palabras sobran, pasó Honorio y nunca hizo nada, la hermosa fuente luminosa hace mucho tiempo no funciona. Quizás haya algún proyecto para habilitar estos parques, pero no con chorros de agua.

José Luis Camacho Pinilla

Essa

El Gobierno Nacional quiso privatizar algunas electrificadoras, entre esas la nuestra, con el fin de volverlas más eficientes. Nuestra clase política no estuvo de acuerdo y argumentando sentimientos regionales, está buscando seguir manejándola como entidad del sector publico.

Posteriormente, como producto de un estudio comparativo con otras ciudades, conocimos que la tarifa local está por encima, en algunos casos como Barranquilla, Bogotá y Medellín un 20% más cara y esto tiene que ver con el ambiente de negocios y lógicamente, con nuestra competitividad. Se aduce que el costo de transmisión para nosotros es más alto, pero esto no le interesa al inversionista y menos al consumidor. EPM de Medellín es del sector oficial, pero se maneja como empresa privada, y en la junta hay miembros de este sector. Para completar, el aumento para este año estará en el 10%, tres puntos más que el IPC.

Seguiremos pagando una alta tarifa. Sería conveniente que no solo se argumenten razones sentimentales para la no privatización, sino que se nos diga cómo será el manejo futuro, cómo participará el sector privado en su manejo y no seguir con el clientelismo actual, y si habrá un esfuerzo para que las tarifas sean competitivas. El sector público ha demostrado ser ineficiente y muy mal administrador, además de otros pecados. Cualquiera que sea el nuevo dueño, pero que el regionalismo no nos siga saliendo tan caro.

Iván Ardila Gomez

 

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