Aritmética y seguridad | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-01-30 05:00:00

Aritmética y seguridad

Estaba todavía humeando la explosión de Blockbuster –en el corazón de la oligarquía bogotana-, cuando ya las declaraciones de los ministros de Gobierno y Defensa señalaban indubitablemente a las Farc como responsables. 
Aritmética y seguridad

No tendría nada de raro, estaría muy acorde con sus métodos de horror; pero lo que resulta curioso es que sea el propio gobierno el que se apresure a señalar a esos terroristas, cuando la mengua del grupo guerrillero es el logro en que pretende sustentarse la efectividad de la política de seguridad democrática de los ya casi 7 años de los mandatos de Uribe. ¿Al fin qué? Vamos ganando la guerra y sus resultados serán sostenibles? O simplemente estamos en una oleada de pacificación prefabricada y mediática, que se traduce en una situación que, por la superficie se nos muestra como la gracia de “poder viajar por carretera”, mientras en el fondo sigue convulsa y agitada.

A comienzos de 2008 José Obdulio Gaviria manifestaba en entrevista de prensa que las Farc estaban mermadas a menos de 8 mil hombres. A esa cifra llegaba en ese momento el asesor presidencial teniendo en cuenta las bajas y las deserciones, sin que todavía se hubiere revelado que 1.500 hombres de las Fuerzas Armadas están involucrados en “falsos positivos”, según lo anunció la Fiscalía.  Tal vez los guerrilleros no están tan mermados y en cambio el deterioro institucional derivado de la guerra como estrategia primordial y aislada (sin medidas sociales y de inversión pública que la acompañen), está desbordado; mejor dicho, está siendo peor el remedio que la enfermedad. Los crímenes de Estado dan nauseas. ¿Cuántas reelecciones necesitamos para que el problema de fondo sea realmente resuelto y no simplemente reprimido?

Si la seguridad del país viviera en un cajero automático bogotano, diríamos que al cuidandero lo mata la guerrilla (como ocurrió en Blockbuster), al ciudadano que hace transacciones lo atraca la delincuencia y al mendigo que abriga su noche en la cabina lo desaparece la fuerza pública para convertirlo en un “falso positivo”. Y lo peor, es que en este microcosmos colombiano virtual, al que dejó el paquete explosivo no lo captura la justicia sino la red paramilitar que controla la zona, quien lo ajusticiará a él y a su familia.  ¿Es eso seguridad? Sumo los esfuerzos, resto los resultados y la cuenta no me da.

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