55 billones de CVY | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-01 05:00:00

55 billones de CVY

Hace pocos días, el Gobierno Nacional anunció un plan por más de 55 billones de pesos (55 millones de millones), una cifra jamás antes manejada, para inversiones en el país. La idea es contrarrestar los efectos de la recesión y mediante obras no solo generar desarrollo, sino mantener el aparato productivo en marcha y el desempleo bajo control.
55 billones de CVY

Ahora bien, los detalles y las explicaciones del proyecto continúan aún sin conocerse y lo único que se sabe es que el Estado cuenta con que más de la mitad de esa cifra le corresponda al sector privado, lo cual arroja desde ya un manto de duda sobre todo el propósito, en vista de los dificultades que se le vienen encima a las empresas particulares.

Sin embargo, en aras de la discusión y asumiendo que se lograra poner en marcha esa gigantesca máquina de inversiones que si bien difícilmente llegaría a la cifra anunciada, sí contará con recursos para desarrollar obras, además del financiamiento, los tiempos y todas las variables que hay que tener en cuenta, hay una que no se puede olvidar. Se trata del perverso y siniestro CVY.

Sí, ese Cómo Voy Yo que prácticamente institucionalizaron los funcionarios públicos y la mayoría de quienes depende la adjudicación de negocios del Estado y que no es más que el nombre disfrazado para el tradicional y siempre presente soborno que se exige para asignarle los contratos a tal o cual contratista. Ese factor por sí solo, puede fácilmente demoler cualquier proyecto por buenas intenciones que tenga.

Es que si no fuera por el CVY, es decir por los sobrecostos ilegales colgados a las obras públicas que no permiten que los presupuestos alcancen y lo que es peor, que además y en múltiples ocasiones presionan las adjudicaciones a quienes no están en capacidad de ejecutarlas, no se verían tantas deficiencias en ramos confiados a la administración del Estado.

La provisión de agua potable, la pavimentación de calles y carreteras o la edificación de puentes, no son de ninguna manera actividades que requieran tecnologías sofisticadas que no están al  alcance de la mano. Todo lo contrario. Se trata de necesidades de millones de colombianos que de ser suplidas, no solo generarían desarrollo y bienestar, sino empleo durante su construcción para cientos de miles de ciudadanos.

Es únicamente la corrupción administrativa, que en Colombia se bautizó hace algunos años como CVY, la que impide que el país cuente con suficientes recursos para dotar de servicios básicos hasta al más remoto de los municipios y que las vías urbanas e interurbanas presenten condiciones de transitabilidad y le permitan a la industria nacional competir con sus pares del extranjero.

Es indispensable entonces que se establezcan todos los filtros posibles y que se tome como política nacional, algo así como un propósito inamovible parecido al que se ha adoptado con la política de Seguridad Democrática, para proteger esos fondos del CVY. El no hacerlo, es condenarlos al fracaso y la inoperancia prácticamente desde antes de conseguirlos.

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