El acuerdo interpartidista | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-02 05:00:00

El acuerdo interpartidista

A Marta Luc√≠a Ram√≠rez le sobran razones para proponer una consulta interpartidista no s√≥lo tendiente a escoger candidato √ļnico a la Presidencia sino, sobre todo, para ponerse de acuerdo en lo ¬Ďfundamental¬í como habr√≠a insistido tantas veces el inmolado √Ālvaro G√≥mez.
El acuerdo interpartidista

El acuerdo interpartidista es la √ļnica forma de tranquilizar a un electorado que ve con preocupaci√≥n la falta de ideas coherentes y de pol√≠ticas de Estado y que por eso cree equivocadamente que sin la persona de √Ālvaro Uribe toda su obra se echar√° a perder.

La reelecci√≥n de las ideas de que tanto ha hablado el Presidente es una apremiante necesidad y ella s√≥lo se consigue cuando los partidos que dicen ser ¬Ďuribistas¬í se comprometan principalmente con la estabilidad de la pol√≠tica de seguridad democr√°tica. El ¬Ďposuribismo¬í requiere buenas dosis de mano dura para acabar esta guerra de una vez por todas, pero tambi√©n tendr√° como reto fundamental lograr una reinserci√≥n efectiva y evitar el rearme de quienes abandonen la hostilidad. As√≠ pues el acento en ¬Ďlo social¬í que la izquierda se llev√≥ para s√≠ dentro de su discurso, deber√≠a ser una obsesi√≥n de estos ¬Ďposuribistas¬í que buscan suceder a Uribe sin apartarse de √©l en lo esencial.

Sin duda toda esta plataforma ideológica debería ser discutida por una coalición seria que una vez tenga definidos sus puntos de encuentro, se lance sin temores a elegir a un solo candidato que represente unidad y, de paso, opciones serias de victoria. Ni Germán Vargas, ni Juan Manuel Santos, Noemí Sanín o la propia Marta Lucía, lograrían pasar de la primera vuelta si se lanzaran como ruedas sueltas con el apoyo de un solo partido. El electorado quiere sumar fuerzas alrededor de un nombre sólido y las colectividades deben ser conscientes de ello.

Si se logra concretar la fuerza interpartidista que ha propuesto la senadora Ramírez, al Presidente Uribe no le quedará opción distinta que aceptar que no es indispensable y que incluso dentro de sus filas existe la idea de que otros lo pueden hacer tan bien como él, respetando sus aciertos y continuándolos sin titubeos.

Ojalá nuestros políticos logren superar sus vanidades personales, se sometan a este mecanismo y nos demuestren a quienes nos calificamos de uribistas-anti-reeleccionistas que un país gobernado por ideas y no por meras personas es enteramente posible.

Mientras tanto habr√° que rogar porque el Presidente diga ya si quiere o no la reelecci√≥n y se permita gobernar con tranquilidad este a√Īo largo que le queda en el poder. Los buenos finales son tan importantes como los excitantes comienzos. Uribe tiene la palabra.

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