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¿Una apropiada política comercial? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-03 05:00:00

¿Una apropiada política comercial?

Tres movimientos definirán la suerte de la economía colombiana en el presente año. Los que realice el Banco de la República en el manejo de la tasa de interés de intervención y control de la inflación, y el que efectúe minhacienda en el frente fiscal. Serán jugadas claves para evitar que nuestra economía regrese al marasmo que la caracterizó durante muchos años y que la ancló en la vecindad del pírrico 3% de crecimiento.
¿Una apropiada política comercial?

Infortunadamente, las señales que hasta el momento han venido enviando estas dos entidades de la política económica resultan tan confusas, como la misma incertidumbre que genera la crisis financiera mundial en términos de magnitud de su impacto sobre nuestra economía y duración.

Por una parte, la Junta directiva del B de la R, en el mismo comunicado sobre la reducción de 50 puntos básicos en la tasa de interés de intervención, advierte que “Si la tasa de cambio se mantiene estable y se sigue una apropiada política comercial, en especial en la importación de alimentos, es de esperar que esta menor inflación internacional se trasmita relativamente pronto a los precios del consumidor en Colombia”. De contera –y en el mismo comunicado–, condiciona la reducción de la tasa de intervención al comportamiento esperado de la inflación: “La posibilidad de seguir relajando la política monetaria en el 2009 dependerá del comportamiento esperado de la inflación y de las expectativas frente a las metas”.

Si bien el sesgo antirural que caracteriza a nuestros hacedores de política monetaria es para los sectores productivos del campo inaudito, bajo las actuales circunstancias resultaría a todas luces contraproducente y contradictoria. Hoy las economías del mundo están empeñadas en fortalecer los sectores reales como uno de los mecanismos para estrechar la brecha entre los mercados financiero y real –originada en la burbuja especulativa–, defender el empleo y evitar mayor debilitamiento de la demanda en sus economías.

Importar alimentos contribuiría a ese propósito, a fortalecer el empleo rural y la demanda interna, pero de otras economías. Hoy los sectores productivos del campo estamos empeñados en la reconstrucción del tejido social rural, en su reactivación y su modernización.

De otra parte, tampoco resulta comprensible que transcurrido sólo un par de días después de que el Ministerio de Hacienda divulgara la cifra sobre el faltante fiscal –de 5.5 billones de pesos–, y señalara que para subsanarlo se ampliaría el hueco fiscal en 3 billones de pesos y se aplazarían gastos por el restante $2.5 billones, Planeación Nacional comunique el aumento de inversiones como una medida contracíclica para fortalecer la demanda. No hay mucho que esperar las exigencias de los ilustrados del FMI y menos para imponer sus exigencias, máxime que estaremos ad portas de utilizar sus créditos. Pero además estaremos lejos de reactivar la demanda cuando el grueso de las inversiones se dirige al sector de hidrocarburos.  En fin, no es de poca monta lo que está en juego. Pero una vez más hay que advertir sobre la necesidad de aterrizar nuestras políticas monetarias y fiscales.

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