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Ahora sí | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-26 05:00:00

Ahora sí

“Ahora sí” es una expresión que utilizamos muy frecuentemente para significar que sean cumplidas todas las condiciones para dar un paso trascendental hacia algo mejor.
Ahora sí

Esto no solo es cierto en nuestra vida personal, en donde hitos como la educación, el matrimonio, el primer empleo, nuestras creencias de fe, nos ponen sobre una nueva ruta de retos y esperanzas si no también en la vida del país.

“Ahora sí” lograremos la convivencia, nos dijimos al firmar el Pacto Sitges en 1957 que selló y dio inicio al frente nacional.

“Ahora sí” se acabó el narcotráfico, está en sus últimas, dijimos al morir Pablo Escobar. Igual comentario escuchamos con el fin del Cartel de Cali y la extradición de sus principales protagonistas y ahora lo repetimos con la casi extinción del Cartel del Norte del Valle.

En lo que se refiere a la constitución del 91, “ahora sí” afirmamos, hemos blindado nuestros tres poderes para refrendar nuestra condición de ser una de las democracias más antiguas de América.

Qué decir de las reformas políticas y de los partidos. Por fin tendríamos bloques fuertes que reflejaran disciplinas de partido y votos programáticos. Con el despeje del Caguán y otros acercamientos de paz el país aspiraba a un “ahora sí”.

Algunos de nosotros, con el corazón apasionado del hincha, nos atrevimos a lanzar “un ahora sí seremos campeones mundiales” ante el descollante 5-0 en Buenos Aires. Las bonanzas cafeteras y el descubrimiento de Cusiana fueron en su momento nuestro “ahora sí” en lo económico.

Al escuchar mi queja de que estos “ahora sí” no habían sido tan contundentes en sus efectos como se esperaba, un amigo europeo me miraba con cierta sorpresa y con palabras de ánimo me decía: ustedes son un país muy joven, todo esto forma parte de procesos de maduración por los que toda nación debe pasar.

En la marcha del pasado domingo vi una pancarta que decía “En mi familia hay 2.597 secuestrados”.

El hombre que la sostenía tenía un ceño adusto y triste que reflejaba su corazón solidario.

Pensé que éste es el sentimiento que acompañó a muchos ciudadanos.

Me anima el pensar que podré contarle a mi amigo europeo acerca de la madurez de carácter que mostramos los colombianos ese día de independencia y que “ahora sí” hemos dado un paso decisivo hacia la libertad.

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