La exclusión en el lenguaje | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-05 05:00:00

La exclusión en el lenguaje

Hace pocos días un columnista de este diario señaló la tendencia que se está imponiendo en el lenguaje, de incluir al género femenino de forma explícita mediante la evidencia de su existencia.
La exclusión en el lenguaje

De eso se trata; las mujeres en el mundo contemporáneo rechazamos seguir insertas en la categoría de lo masculino y exigimos ser nombradas y hacer visible nuestra participación y existencia. Quedan atrás los años y las épocas en que las mujeres estaban recluidas y silenciadas, hoy muchas luchamos por la autonomía y la voz propia y esto debe reflejarse en el uso de la lengua, sin causar tanto rechazo.

La exageración del columnista y su burla del uso de lo femenino en el lenguaje, es para mí, la reacción típica del machismo que no logra aceptar los cambios y transformaciones que la realidad está imponiendo. Tan es así, que la Real Academia de la Lengua insta al uso de juez y jueza, diputado y diputada, concejal, concejala, alcalde y alcaldesa, por no nombrar sino algunas muestras del reconocimiento de lo femenino en el lenguaje.

Es muy sencillo, la realidad está constituida por hombres y mujeres, niños y niñas y en consecuencia el lenguaje como forma de representación del mundo tiene que reflejar esa evidencia de la realidad. La idea que motiva es hacer visible la presencia de hombres y mujeres, avalando con el uso de la lengua, las transformaciones sociales que se van sucediendo. Hay recomendaciones que es importante considerar para no continuar ignorando e invisibilizando a las mujeres:

Usar términos genéricos (persona, individuo, ser humano, humanidad) o colectivos (comunidad, alumnado, estudiantado, personal docente, clase trabajadora, sector empresarial). Reestructuración de las frases sin necesidad de repetir insistentemente el sustantivo o su artículo. Por ejemplo: “Actividad de aprendizaje: realizar la práctica”, en vez de “El docente solicita a los estudiantes realizar la práctica”. Se trata de reconocer y de discernir cuándo es vital para nosotras ser nombradas y dónde nuestro ocultamiento es de suma gravedad para la construcción de nuestra identidad y el reconocimiento de nuestra participación en la administración del mundo.

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