Publicidad
Mié Abr 26 2017
21ºC
Actualizado 09:21 pm

Reeducación o embrutecimiento | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-26 05:00:00

Reeducación o embrutecimiento

La reeducación fue forma de exilio dispuesto por el comunismo, ruso ó chino, para alejar enemigos reales o suspectos, en oprobiosas condiciones.
Reeducación o embrutecimiento

Un empeño no logrado para extinguirlos, en afán de hacerlos culpables, siendo inocentes.

Zhu Xiao-Mei es pianista reconocida internacionalmente, quien en China aprendió música en propia casa, cuando la “revolución” por mandato de Chiang-Ching, ambiciosa mujer de Mao Zedong, ordenó que fuera a campo de concentración, para desfogar celos que por ella sentía; Chiang-Ching, pretendía mandar los artistas, pero finalmente fue aislada por el propio Mao cuando descubrió que formaba parte de la “banda de los cuatro”, que buscaba deponerlo.

Finalizó condenada, enferma, en su casa-prisión, y sus compañeros fusilados.

Xiao-Mei es hoy profesora en el conservatorio de París y refiere sus dos años de “reeducación” en campo de castigo. Evadida, desde 1979 pudo viajar a EE.UU., trabajó como ayudante de cocina y cuidó niños; en 1985 viajó a Francia donde recibió reconocimiento de su talento.

Ahora se lee su biografía, documento impresionante del tiempo turbulento que Chiang-Ching llamó “revolución cultural”, cuando Mao se instaló en el poder chino.

Quienes no pertenecieran al círculo de la inquieta dama, eran reputados “mala hierba”. Estuvo distante de su casa (Beiging) a 500 kilómetros en campo de Yazhanpu que le pareció el fin del mundo, donde sólo se respiraba pobreza y tristeza, en corredores estrechos donde no alumbraba el sol.

Debía reeducarse para corregir su espíritu burgués. Le cortaron los cabellos, y recibió pantalón “unisex”. Dice que tal reeducación era embrutecimiento.

El trabajo reeducativo consistía en limpiar canales de irrigación con agua helada, recoger excrementos de las letrinas, y dominar el hambre. Cambió varias veces de lugar, y pudo escapar. La música que sabía la hizo sentir humana.

Asistía a sesiones de autoacusaciones, y no tuvo confianza en sus compañeros. Como la revolución la hizo culpable, asevera que cuando está en auditorios delante del público cree no merecerlo.

Siete miembros de su familia fueron dispersados a rincones de China, y las escuelas artísticas cayeron en desgracia delante de la señora Mao: conservatorio, bellas artes, cine, danza, ópera, centenares de artistas, todos viajaron a tales campos de reeducación, ateridos de frío, dejando sus pequeños hijos al cuidado de abuelos; auténticos campos de concentración heredados del nazismo, como los actuales de Colombia, con cadenas, en selvas inhóspitas, pisoteando libertades esenciales.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad