Recorriendo Bolivia (VII) | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-08 05:00:00

Recorriendo Bolivia (VII)

Lo primero que hizo el guía-minero fue de Potosí fue instruirnos en unas palabras que pronunciaría si había obstáculos abajo o arriba, a la derecha o a la izquierda. Apenas habíamos entrado por poco nos atropella una vagoneta empujada por cuatro mineros drogados. 
Recorriendo Bolivia (VII)

Pudimos refugiarnos en una especie de roto donde está la estatua del protector de la mina.  Pensábamos que sería de la Virgen, pero no, se trataba de un morraco deforme con una gran cabeza con cuernos y un pene fenomenal que representa nada menos que al demonio.

S√≥lo pudimos aguantar alrededor de media hora en la ¬ďmina¬Ē sofocados por el aire, la humedad y el fr√≠o en esos oscuros socavones a 4.500 metros de altura.¬† In√ļtilmente el gu√≠a nos motivaba a seguir adelante pues ¬ďfaltaba lo mejor¬Ē, ya que nuestras fuerzas desfallec√≠an.

Las condiciones de trabajo de esos seres humanos son tan indignantes que algunos guías, por respeto, se niegan a conducir turistas a esos socavones. Débiles y contaminados pudimos a duras penas salir de nuevo a la luz del sol. Menos mal que al regresar, nuestro guía nos aconsejó que nos quitáramos esas sucias enjalmas en la camioneta.

Salimos de la ¬ďmina¬Ē hacia el hotel, f√≠sica, sicol√≥gica y socialmente golpeados, con los pulmones contaminados y con el dolor de cabeza caracter√≠stico del mal de altura. Las ratas de las alcantarillas viven en mejores condiciones que los mineros de Potos√≠.

Como nuestra salud desfallec√≠a, nos comunicamos con la coordinadora general de Tour para pedirle cambiar el trayecto y regresar a Sucre, de donde tomar√≠amos avi√≥n hacia La Paz. Pero ella, creemos que de muy buena fe, nos anim√≥ a que sigui√©ramos nuestro viaje hacia el ¬ďsalar de Uyuni¬Ē, la mayor maravilla natural de Bolivia y tal vez de Suram√©rica, ya que nos ir√≠a a recoger una camioneta Toyota doble tracci√≥n con un conductor muy experto donde viajar√≠amos c√≥modos y seguros; que no nos preocup√°ramos por la salud ya que all√≠ encontrar√≠amos cuidados m√©dicos oportunos y nos alojar√≠amos en hoteles muy confortables y con alimentaci√≥n sana y deliciosa.

En efecto, como estaba convenido, a las 8 de ma√Īana fue a recogernos una poderosa camioneta Toyota superpantanera y con un chofer cuidadoso¬† que era realmente un mago del tim√≥n y de la mec√°nica automotriz. Pero a la camioneta no le funcionaba¬† el aire, ni la ventilaci√≥n, ni la calefacci√≥n, ni la m√ļsica y ni siquiera los parasoles y ten√≠a unas llantas que ya asomaban las lomas y una sola de repuesto.

Trascurridas dos horas de traves√≠a el carro sufri√≥ el primer pinchazo en una serran√≠a l√ļgubre y fr√≠a con helados vientos donde apenas se encontraba una especie de paja que com√≠an unas escu√°lidas llamas ques abrevaban en unos pantanos de agua salobre.

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