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Costos, tasa y merma del consumo espolean a los avicultores | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-26 22:05:27

Costos, tasa y merma del consumo espolean a los avicultores

Al igual que los gallos de pelea, los avicultores han vivido de batalla en batalla.
Costos, tasa y merma del consumo espolean a los avicultores

La primera gran justa la tuvieron en el Gobierno de Cesar Gaviria y su apertura económica: Muchos se fueron de la actividad desplumados y otros, lograron un replume pues la enfrentaron con competitividad.

En el presente, el TLC que aún no se ha firmado con Estados Unidos los tiene nuevamente atrincherados en la valla y de nuevo, el arma para afrontarlo es la eficiencia.

Sin embargo, en esta oportunidad se conjugan tres factores que los tienen muy expectantes, e incluso, unos ya quieren dar un paso al lado; es decir, descolgar las alas.
Ese espolonazo se llama costos de producción, merma del consumo interno y tasa representativa, es decir, la volatilidad de dólar.
En pocas palabras, una mezcla explosiva que se debe manejar con guantes de seda.

Costos al piso

De acuerdo con Jorge Enrique Bedoya Vizcaya, director ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores, Fenavi, la situación no permite un mejor cantar, al punto que quien no lleve los costos, incluso por debajo del galpón, se verá obligado a dejar la actividad.

Para lograrlo, tienen que recurrir a fusiones, trabajar en economías de escala como por ejemplo, adquisición en bloque de materias primas; producción ajustada, mejoramiento de los canales de comercialización y tomar decisiones acertadas, pues no hay campo para equivocaciones.

“Cuando se conjugan dos factores exógenos en los que no tenemos ingerencia, como por ejemplo el precio externo del maíz y la soya (70% de la dieta alimenticia de un ave) la situación se torna preocupante. Es cierto, el sector se ajusta, pero si tenemos un precio del maíz muy alto producto de su destino para etanol y de las especulaciones en la Bolsa de Chicago, se nos sale de las manos”, agregó.

Sin traslado al consumidor

Para el directivo, esos costos que mensualmente son del orden del 15% no se le pueden trasladar al consumidor final, pues, simplemente, el producto no se vende.

“En Estados Unidos, por el alto poder adquisitivo de las personas, hay más preocupación por llenar el tanque de gasolina del auto. Acá en Colombia es totalmente diferente, pues lo prioritario son los alimentos, ante una cada vez menos capacidad adquisitiva de los colombianos”, sostuvo Bedoya Vizcaya.

El sector, de acuerdo con el directivo de Fenavi, debe ser tan eficiente, al punto que sólo produzca lo que estrictamente pida el mercado interno y las colocaciones externas, pues no tiene sentido concebir un producto para tenerlo en el congelador, lo que se traduciría en aumento de costos.

Lo grave del asunto para el gremio avícola, es que si están heridos con esas tres variables, de las cuales dos no son de su resorte interno, hay una que cada día se asoma más, y la cual terminaría despescuezándolos.

El TLC con los Estados Unidos está en el tintero y la semana pasada fue amenizado a ritmo de vallenatos.

Alimento costoso

De acuerdo con Fenavi, el maíz y la soya que son el 70% de la materia prima para conformar la dieta alimenticia de las aves, están muy costosos en el mercado internacional.

Escasez mundial, inundaciones y etanol, han llevado al maíz a los precios más altos en toda la historia.

Por ejemplo, según las estadísticas suministradas por Fenavi, en el 2006 la tonelada de maíz puesta en puerto colombiano se tasaba a US$120, por lo que era más barato comprarlo en Estados Unidos que producirlo en Aguachica, Cesar.

En el 2007 osciló esa tonelada entre US$240 y US$266, lo que significó un aumento por encima del 100% en solo un año.

Pero como si fuera poco, en el primer semestre de 2008 ya se han tenido que pagar a futuro, incrementos en el país que superan el 70%. Es decir, que la tonelada de maíz se está comprando a US$360.

¿En pesos colombianos lo anterior qué significa? Por ejemplo, los avicultores de Santander compraban en julio de 2007 la tonelada de maíz en $485.284 y un año después, es decir en julio del 2008, la pagaron a $785.736. Es decir que en esa materia prima tienen un sobrecosto de $300.452 por cada mil kilos.

Y como si fuera poco, ese ritmo galopante también se tiene en la soya.

Por ejemplo, un avicultor de este departamento compraba la tonelada en $968.668 en julio de 2007; pero en julio de 2008 tuvo que desembolsar por esa misma cantidad $1’380.639, es decir, $411.971, un 42,5% de sobrecosto.

El consumo

En una década el consumo per cápita anual en Colombia ha subido 10.4 kilos, es decir un kilo por año, al pasar de 11.2 kilos en 1997 a 21.6 kilos en 2007.
Los avicultores en sus proyecciones, le apuntan a un consumo per cápita anual de 30 kilos.

En huevo, de 158 unidades anuales se pasó a 188 el año anterior. Es decir, que en una década se ha incrementado el consumo per cápita anual de huevo en 30 unidades por persona.

Pero esa dinámica ya comenzó a ceder y de acuerdo con Bedoya Vizcaya, responde “al incremento paulatino en las tasa de interés que ya empieza a dejar sentir su efecto en el consumo de los hogares, particularmente en la desaceleración del consumo de ciertos alimentos”.

La tasa

Si bien es cierto que la revaluación permite adquirir materias primas más baratas en el mercado internacional, al  cancelarse con un dólar más económico, la volatilidad los tiene con los nervios de punta.

Sólo un caso. Santander consume el 25% de las 3.5 millones de toneladas de maíz que importa el país, es decir, 875.000.

Pero esa cantidad no se puede traer en un solo viaje, sino mensualmente y hay que pagarla a futuro. La tasa de ayer fue de $1,772, muy por debajo del cierre de 2007que fue de $2014,76.

Pero, ¿qué pasaría si las medidas del Gobierno para combatir la revaluación tienen su efecto? Es factible que la tasa se estabilice en $2.000, lo que significaría $227,24 más para adquirir un dólar.

Y si una tonelada de maíz se consigue US$360, significaría que se tendría un sobrecosto por volatilidad de $81.700 pesos.

Pero como se traen 875.00 toneladas, significaría que el sector debe adicionar, $7.148 millones, sin tener en cuenta el ascenso diario del precio del maíz en las bolsas internacionales.

Para Fenavi, con esos aumentos tan dramáticos, es muy difícil cuadrar una escala de costos, pues es una materia prima que se consume a diario.

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