Palabras Inútiles | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-10 05:00:00

Palabras Inútiles

Puede sorprender que en el discurso inaugural de su gobierno, Barack Obama insista en que una política estatal será la recuperación del apoyo a la ciencia y la tecnología.
Palabras Inútiles

Sorprende, porque USA fue (y es) la patria moderna del pensamiento científico y tecnológico, que le permitió a la nación ponerse a la cabeza del mundo en menos de cien años. La era Bush se caracterizó por el fundamentalismo y el integrismo, con funestas consecuencias en muchos campos de la ciencia, en particular, en los de las ciencias de la vida. La guerra contra la teoría de la evolución de Charles Darwin, fue el porta estandarte ultra reaccionario que pretendió encender el enfrentamiento entre ciencia y religión en los albores del siglo XXI.

En realidad, se trata de una larga lucha bien ilustrada, por ejemplo, en el extraordinario libro de Andrew D. White (1832-1919), La lucha entre el dogmatismo y la ciencia en el seno de la cristiandad. White fue cofundador de la prestigiosa Universidad de Cornell, una de las mejores del mundo.  

Se trata de la interminable lucha entre la Biblia (al pie de la letra) y la ciencia; ciencia que en muchos casos fue desarrollada por hombres religiosos, en una atmósfera que algunos han calificado de ateísmo cristiano.  Louis Menand, autor contemporáneo, ha mostrado en otro libro brillante y sorprendente (El club de los metafísicos; historia de las ideas en América) cómo se formó  la elite intelectual que permitió a USA convertirse  en la nación que  ha marcado la pauta del desarrollo científico del mundo occidental, para bien o para mal.

Los nuevos aires del gobierno gringo encuentran ambiente propicio para celebrar por lo alto el bicentenario del nacimiento de una de las mentes más brillantes de todos los tiempos: Charles Darwin, el hombre que propuso  la teoría que dio al traste con la versión bíblica  milenaria del origen de las especies. En noviembre se conmemorarán los 150 años de la publicación de esa teoría. Los creacionistas no descansan y  proponen la pseudo teoría del “diseño inteligente”. Pero Darwin sigue campante y vigente.

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