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La raya afortunada del tigrillo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-27 05:00:00

La raya afortunada del tigrillo

El pequeño Michi tiene seis meses, así que se parece más a un gato que a cualquier otro felino amenazante. Excepto por sus manchas oscuras.
La raya afortunada del tigrillo

Tiene las orejas, la boca y los ojos grandes y muy brillantes. Y a todas las mujeres que conoce les roba el corazón.

Siguiendo su naturaleza agresiva, acostumbra mostrar sus colmillos recién salidos para remarcar la ferocidad de su rugido más bien ronco y apenas audible.

Sin embargo, sus captores, dos muchachitos campesinos, posiblemente de la provincia de Vélez, decidieron que lo mejor era amarrarlo con un collar. Semejante a un animal doméstico de exhibición. Y esa era su intención.

A orilla de la carretera entre Chiquinquirá y Barbosa, Michi era halado de la correa alrededor de su cuello para que se aproximara más al asfalto y mostrara su belleza a los viajeros.

Pero el felino no hacía otra cosa que dar vueltas alrededor de sus captores, resentido.

“Los felinos que son amarrados o permanecen cautivos tienden a mostrar un comportamiento atípico, repetitivo”, comenta Everson Estupiñán, biólogo de la Corporación Autónoma de Santander, CAS, en San Gil.

El 21 de junio, un automóvil se detuvo frente al tigrillo. Un viajero, un muchacho de la misma edad que los captores de Michi (25 o 26 años) lo negoció por doscientos mil pesos.

Fuera de Colombia, un tigrillo con las características de Michi puede costar tres millones de pesos.
Pero el comercio de fauna silvestre es fuertemente restringido por la Policía y la CAS, quienes en este primer semestre han incautado 111 especies silvestres.

Los captores, novatos, querían deshacerse del tigrillo lo más rápido posible.

El joven viajero, por su parte, no estaba dispuesto a ofrecer ni un centavo más. El pequeño felino tenía el cuello amoratado y el pellejo se le pegaba a los huesos.

“Seguramente no había tomado agua desde hacía varios días”, asegura el biólogo.

Condolido, el viajero compró a Michi. Pero este tigrillo de seis meses tiene como destino estar libre, cazar por si mismo, así que por mucho que el joven viajero tuviera como intención ayudarlo y tratarlo bien, no serviría de nada. Encerrado sufriría.

Otro rumbo

Pegada la nariz a la ventanilla del automóvil, tratando de asomarla entre las rejas, Michi entró a una finca en Vélez.

Asdrúbal Ortiz salió al encuentro de su hijo y del tigrillo que rugía encerrado en la jaula que acondicionaron para él.

El joven relató a su padre la historia del felino. Asdrúbal lo miró, lo acarició, su esposa se enamoró de Michi y finalmente decidió qué hacer.

La familia Ortiz, Asdrúbal y su esposa Nora, son “tenedores” de fauna silvestre.

Su finca en Vélez es un hogar de paso para los animales silvestres y Michi tuvo suerte de que fuera el hijo de Asdrúbal quien lo comprara, pues ellos lo entregarían a la CAS; como corresponde a estas especies.

“Eso es lo que debíamos hacer. Es difícil tener un animal de esos en la casa por la crianza, por el peligro, y él también debe estar en su hábitat donde se reproduzca y haga su vida con otros animales de la misma especie”, explica Asdrúbal Ortiz.

Everson Estupiñán señala que los hogares de paso para fauna silvestre “son una herramienta que tienen las corporaciones del país. Se solicita ayuda a familias que tienen conocimiento de faunas”.

Es un modelo parecido a la “madre sustituta” utilizado por los hogares de Bienestar Familiar.

Si se tiene el espacio y la disposición económica para cuidar de un animal silvestre que ha sido rescatado de sus captores, entonces las corporaciones otorgan un permiso especial.

“Estas familias tienen especialmente cachorros y animales que no se pueden recuperar”, señala el biólogo.

El Eco hotel “Los Trinitarios”, donde vive actualmente Michi, adoptó a un águila que recibió un disparo en una de sus alas y que no podrá volver a volar.
Aunque está encerrada para que no sea presa fácil de algún felino –que podría ser el mismo Michi-, el águila tiene troncos a su alrededor para que despliegue sus alas a poca altura.

También se le ofrecen ratones para que los cace.

“Conocí una familia que tenía un tigrillo encerrado en una jaula en su casa. Cuando estaba enfurecido, le pegaban con un palo para calmarlo. Lo mejor para este animal es que vaya a un sitio donde no lo martiricen”, comenta Asdrúbal Ortiz.

La entrega

Durante cuatro días Michi estuvo en la finca de los Ortiz. Lo curaron y una vez recuperado lo entregaron a la CAS.
Ese día, el 25 de junio de este año, Nora Ortiz no pudo contener las lágrimas. Entregarlo fue difícil, la tentación de tener un animal tan bello es muy grande.

Pero los Ortiz conocen el procedimiento. Michi debe estar en un hogar de paso cerca de la CAS mientras es enviado (como primera opción) a Cabildo Verde, en Sabana de Torres, otro hogar de paso mucho más grande.

“Hay que decirle a la comunidad que nosotros somos la autoridad ambiental en 74 municipios y nos pueden informar si tienen conocimiento de tráfico de fauna, para evitar este flagelo para los animales de la Serranía de los Yariguíes que es un ecosistema importantísimo para Santander”, señala Héctor Murillo, director general de la CAS.

Algunas veces, los animales no cuentan con tanta suerte.

A principio de este año, 120 toches fueron trasladados desde su hábitat en Santander hacia Bogotá en un bus intermunicipal.
Serían vendidos en el mercado capitalino, donde un pájaro de esta especie puede costar hasta 500 mil pesos.

Pero debido al cambio radical de clima, los toches murieron. Ninguno se salvó.

La Corporación ha iniciado la investigación para encontrar a los captores de Michi. El director de la CAS señala que se mantendrá la reserva de quienes se animen a denunciar el tráfico de animales silvestres.

“Cuando hacemos las incautaciones, de la mano de la Policía Nacional, ponemos en conocimiento de la Fiscalía las pruebas para que se investigue a quienes trafican con fauna, porque esto es un delito”, explica Héctor Murillo.

La semana pasada, el director de la CAS estuvo de visita en Socorro. “Una señora se acercó hasta mí y me solicitó que le entregara a su guacamaya.

Aseguraba que no hacía nada malo, que únicamente le cortaba las alas. Esto es un delito y por tanto, la mujer se devolvió a su casa, esta vez, realmente preocupada por el proceso que enfrentará en la Fiscalía”.

El futuro

La cercanía de Michi con las cadenas y las rejas lo enfermó.

“En este momento, al tigrillo se le están suministrando medicinas para que se recupere”, señala Héctor Murillo.

Comparte su espacio con unas babillas decomisadas en el portaequipaje de un carro, con una venada, dos tortugas, dos perros salvajes, un águila, más de una docena de aves y un flamingo.
Tiene una casa de madera como dormitorio y troncos para que afile sus diminutas garras.

“A veces se porta como una miel, pero cuando no está de pulgas, puede morder”, comenta el biólogo mientras lo mira y sus compañeras de la CAS se derriten acariciando a Michi.

Durante los primeros acercamientos es arisco, pero después se acomoda entre los brazos de quien lo mima.

Se calcula que el tráfico ilegal de la biodiversidad es el tercer negocio más rentable en el mundo, después del tráfico de drogas y de armas y que mueve alrededor de 10 billones de dólares anuales.

Ignorante, por supuesto, de lo que hubiera podido ser su vida, Michi empieza a rugir mientras juega con un limón.

sabía usted que...
Las especies que más se recuperan son aves, pericos, mirlas, toches, tortugas?

111
Especies de animales silvestres han sido rescatados de los traficantes durante el primer semestre de 2008 en Santander: 82 aves, 2 micos, 7 mamíferos, 9 reptiles, 3 roedores y 8 felinos.

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