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Hasta que la muerte nos separe | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-11 05:00:00

Hasta que la muerte nos separe

Sí, es la sentencia del Sacerdote cuando nos acaba de casar; una atadura para toda la vida. No quiero referirme a ella, quiero referirme al contrato para adquirir un servicio de Celular o reponerlo, generalmente ante las juiciosas explicaciones de funcionarios eficientes, donde no se tiene el tiempo ni la disposición para leer las famosas cláusulas con las cuales se tiene atados a sus usuarios. En el caso de Comcel, que no tiene sino la bobadita de 22 millones de colombianos.
Hasta que la muerte nos separe

Al principio muy bueno, es una luna de miel, pero a medida que pasan los días y en algunos casos los años, se da uno cuenta que la felicidad no es tanta, empezando porque ese gran número de usuarios genera un inmenso tráfico de comunicaciones y como ya lo expresé una vez, una llamada de un minuto se convierte en 3 o 4 minutos por la continuas caídas de la señal, que dejan a uno y otro hablando solos, como bobitos.

Me tomé el trabajo de investigar para conocer el nudo con el cual se amarran a los clientes y sorpréndase, no solo está amarrado, sino argollado. Dentro de la guerra que existe entre las empresas, tan grande como la del centavo en los buses, en la reposición de un obsoleto teléfono le dan una vueltica más al nudo; aquellos a quienes premian por su fidelidad, con planes antiguos, no se pueden desatar cuando se toma conciencia de que existen en la misma empresa mejores y más baratas oportunidades. Bueno, pero por eso quien lo manda, que sea fiel y además menso.

Pero la ley siempre es la de la argolla. Si se pasa de los minutos se los cobran a un buen precio para ellos, pero si le sobran minutos, los pierde; esta es la apuesta de con cara ganan ellos y con sello pierden los usuarios. Sería bueno que la comisión reguladora de estos caballeros le diera una manito al usuario.

De todas maneras, si vamos a estar encaramados, que presten un buen servicio y hagan las inversiones pertinentes para atender este gran número de usuarios. Estas multinacionales encontraron un terreno muy fértil y además a unos gomosos de este sistema de comunicaciones; es el único país donde usted ve a personas con tres celulares y a funcionarios con cuatro, por aquello del Avantel.

Ante tanta respuesta positiva, deberían ser eficientes en primer lugar, justos en el segundo y de pronto al final, condescendientes. Reconozco que se han convertido en una gran fuente de empleo y eso es bueno para el país. Es cierto que nos esclavizaron al trabajo, ¿quién no lleva al baño el celular? Si no lo hace habrá llamada perdida. Mejor no ordeñar tanto, porque de pronto se le seca la leche a la vaca; entre tanto queridos amigos, aquí si es cierto que se cumple la sentencia de: hasta que la muerte nos separe, si no, aténgase a la multa que le viene.

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