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Que no le dé miedo hablar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-11 05:00:00

Que no le dé miedo hablar

Quizá en el momento previo a la presentación de un discurso frente a todo un auditorio, usted trate de imaginarse a los demás desnudos.
Que no le dé miedo hablar

Esta es una de las indicaciones que en medio de chiste y chanza le recomiendan cuando usted está que se muere de los nervios y debe dirigirse a un grupo de personas de mayor trayectoria profesional.

No importa que sean 200 o sólo los seis socios de la junta. De lo que sí está seguro es que usted sufre de miedo escénico, que las manos le sudan como ríos y que en ocasiones se ha quedado con la mente en blanco.

El miedo a enfrentarse a un auditorio puede ser la piedra en su zapato y ahí no valdrá brillantez si no sabe asumir el discurso.

Lo más importante es que se enfrente a sus propios temores. No es nada raro que sienta nervios ante la responsabilidad. Pero una cosa es que asuma el discurso como propio y otro que salga corriendo del lugar.

Dígale adiós a los nervios

El semiólogo Puno Ardila recomienda seguir los siguientes pasos para que sus nervios disminuyan y sepa enfrentarse a un auditorio:

1. Es importante que el orador, previamente, haya cumplido de manera ordenada con sus compromisos; es decir, que siga un derrotero organizativo que le permita presentarse a la exposición sin tensiones de otra índole y pueda concentrarse totalmente en lo que se dispone a hacer. Esto incluye, por supuesto, la puntualidad en la llegada y el orden y aseo personal.
2. El discurso no tiene por qué presentar la fórmula para cambiar el mundo, así que debe tenerse una clara modestia frente a la estructura de la disertación.
3. Aunque el contenido no ha de ser pretencioso, debe presentar elementos novedosos y de los cuales se tengan los suficientes conocimientos. No tienen por qué ser muchos, pero sí deben manejarse con claridad.
4. Se debe apreciar al público de todas las maneras posibles: desde lo técnico, desde lo científico e intelectual, desde lo social y, principalmente, desde lo humano. Si se ha de estar nervioso, ese público también puede estarlo, y de hecho lo hará, porque es condición humana dejarse llevar por los puntos de referencia que, en el caso de las intervenciones orales, es el orador el modelo visible dentro del espacio que se ocupa.
5. Es importante que el expositor se convierta en parte del público, más como un acompañante del proceso oratorio que como una persona aislada, que no permite algún tipo de identidad entre él y el grupo. Cuando se llega al público debe tenerse una actitud de confianza y simpatía si quiere esperarse la misma respuesta.
6. Lo más importante es que se genere en el público un ambiente de credibilidad, apoyado por el conocimiento que se haga evidente en el orador, no sólo del tema expuesto sino acerca de cultura general.

LA VOZ DEL EXPERTO
Puno Ardila / Semiólogo

“Un factor que influye en la percepción que el público tiene de nosotros y de nuestro mensaje es el nerviosismo que todos sentimos al enfrentarnos con un auditorio. El problema de su exposición o su discurso es el nerviosismo; que se siente miedo al momento de pasar al frente y ser el centro de las miradas.

Se teme por el manejo certero del tema, por la posibilidad o no de agradar al público; porque se dé o no una buena impresión del tema, de su manejo y de su presentación personal. Se asume en este caso que lo que está en juego no es la exposición o el discurso, sino la persona, y debe tenerse en cuenta que la inquietud personal y el desasosiego forman parte de las sensaciones propias de una persona responsable (aunque no por ello quiera decir que quien no se incomode de manera considerable antes y durante una exposición sea un irresponsable).

La sensación de responsabilidad hace que la persona se tensione y, por tanto, se incomode durante estos momentos, pero deben ser situaciones aceptadas, confrontadas y resueltas por el expositor. ¿Cómo hacerlo? Simplemente asumiendo que el discurso o la exposición es un aporte al público, a favor o en contra de sus propias ideas, para su trabajo, y no que es el momento crucial de cambiar el mundo”.

Tenga en cuenta queÂ…

Su presentación personal le entregue toda la seguridad. Si quiere lucir elegante, hágalo. Pero si es la comodidad lo que le entrega esa seguridad en su imagen, no dude en vestirse así. Eso sí, no pase por lo informal porque también le restará imagen ante los asistentes.

El pánico escénico en el trabajo

No exponer sus ideas por miedo al qué dirán sólo le puede generar que se cierren sus puertas o las oportunidades al ascenso.

“Hay dos sujetos. Uno que tiene magníficas ideas pero no las expone por temor a hablar en público y otro que tiene ideas no tan buenas pero se arriesga a hablar. Este último siempre tendrá la ventaja, pues habrá un momento en que reviente una idea”, expuso el conferencista Leonel Vidal.

preguntas y respuestas
Leonel Vidal / Conferencista y motivador

¿Por qué algunas personas sufren de miedo escénico?
El miedo escénico es el temor más difundido en toda la humanidad. Se dice que después de la muerte es el segundo temor mayor de los seres humanos.
Uno de los motivos del temor de hablar en público es el temor al ridículo. La persona piensa que se le olvida el discurso, que le van a temblar las rodillas, todo eso se confabula para que la gente tenga miedo.

¿Cómo superar esos temores?
En primera instancia convenciéndose de que todos los seres humanos podemos hacerlo.

La persona debe prepararse antes de hablar si tiene la oportunidad, puesto que esto le dará ventaja sobre los demás.

Existen otras recomendaciones como presionar el dedo pulgar de la mano derecha en el centro de la palma de la mano izquierda y alternar. Si se le reseca la boca es bueno morder un poco la lengua para que segregue más saliva.

Muchas personas se preocupan por miedo a que el público note el temblor en las piernas, pero este no se ve.
Para que la voz no tiemble lo importante es respirar como si se tratara de llevar el aire al abdomen.

¿Qué recomendaciones podemos dar para que el discurso sea efectivo?
El tono siempre hará más grata la presentación. No se debe utilizar un tono monótono sino hacer inflexiones, subir la voz, bajarla, ir más rápido, más lento.
No se debe romper el discurso en la mitad mientras se toma agua.

Tampoco es bueno que una persona antes de empezar su discurso se desvalorice y diga que no es un buen orador, o no es la mejor persona para hablar del tema, porque esto sólo generará desinterés del público.

1. No olvide factores como el género o la edad para dar su discurso.
2. No tema equivocarse o tener todas las respuestas. Si no tiene la información para responder una pregunta planteada por el público, sencillamente diga ‘no sé’. Las respuestas deben ser seguras.
3. El dinamismo y la pasión son fundamentales como parte del discurso. La actitud frente al tema motivan al público para que entregue una respuesta positiva durante y después de la intervención.

 

 

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