Publicidad
Publicidad
Dom Dic 4 2016
20ºC
Actualizado 06:49 pm

Escuchar su voz | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-12 05:00:00

Escuchar su voz

Nada pertenece a la fe que no se encuentre en las Escrituras.
Escuchar su voz

Hay básicamente dos áreas en las que escuchamos a Dios. Una es los tiempos privados, en quietud, que pasamos con Dios y su palabra. Como cristianos, lo hacemos al desarrollar patrones y hábitos que nos mantienen disponibles a Dios y a su palabra. También debemos orar al respecto de nuestro foco en estos tiempos, y pensar de qué manera podemos mantener nuestros ojos puestos en Dios a medida que examinamos su palabra.

Al conocer a Dios más íntimamente, oímos su voz más claramente, más específicamente, más frecuentemente. A. W. Tozer escribió: “Yo pienso que un nuevo mundo nacerá de la bruma religiosa al acercarnos a la Biblia con la noción que éste no es solo un libro que fue en el pasado de bendición, sino que es un libro que nos habla hoy”.

La segunda área en la que escuchamos la voz de Dios es en nuestro “campo”. Mucho de lo que pasa en nuestras vidas es la comunicación no verbal de Dios hacia nosotros. ¿Tropezamos ante una serie de eventos inesperados? Tal vez Dios nos dice: “Confía en mi”.  ¿Nos sentimos heridos y desilusionados cuando los planes o las relaciones no se materializan como esperábamos? Puede ser que Dios nos diga que solo Él es nuestra seguridad. ¿Hemos observado cómo la vida de las personas han cambiado cuando escogieron obedecer a Dios? Tal vez Él nos ayude a observar cuán complacido está con nuestra obediencia.

O tal vez tenemos un amigo que fielmente nos aconseja cuando perdemos nuestra objetividad. O un conocido que nos critica. Quizá simplemente escuchamos a alguien que nos cuenta su peregrinaje espiritual, y cómo Dios trató con él en ciertas situaciones. En cada una de estas circunstancias y tantas otras, nos encontramos en medio del “campo” rodeado de voces, ruidos y actividad. Si hemos entrenado nuestro oído para escuchar a Dios, reconoceremos su voz aún en los lugares más inesperados.

Cualquier voz que reconozcamos como proveniente de Dios en el campo de la vida, deberá ser la misma voz que escuchamos en la Biblia. Si no hemos cultivado nuestra familiaridad con la voz poderosa y reconfortante de Dios a puertas cerradas, estamos en peligro de equivocarnos muchas voces en el campo, como si fueran divinas. Mucho de lo que escuchamos aún en nuestros círculos cristianos, suena bueno, pero no viene de Dios. Hasta puede reflejar la verdad de Dios, pero no ser la instrucción precisa de Dios en este instante para nosotros. Andaremos a tientas.

Nuestra habilidad de escuchar la voz de Dios es un don de Él que debe ser cultivado en privado y practicado en todo lugar.
Por tanto, a tí, oh Yavé, Señor, miran mis ojos; en tí he confiado.  -SALMOS 141:8

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad