Por espacio de dos décadas, cuando menos, gobernaciones y alcaldías de Colombia han financiado el funcionamiento de centros de propaganda, disfrazados de oficinas de prensa, desde las cuales, no sólo se desangra la Tesorería pública, sino que se promueve, falsamente, la figura de los mandatarios de turno a costa de los contribuyentes.
Publicado por: Gabriel Angarita Buitrago
Por espacio de dos décadas, cuando menos, gobernaciones y alcaldías de Colombia han financiado el funcionamiento de centros de propaganda, disfrazados de oficinas de prensa, desde las cuales, no sólo se desangra la Tesorería pública, sino que se promueve, falsamente, la figura de los mandatarios de turno a costa de los contribuyentes.










