Grímpolas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-13 05:00:00

Grímpolas

Debemos “Metrolínea” al Presidente Uribe, quien deslumbró con el multimillonario ofrecimiento de la Nación y no hubo quién lo enterara de la real situación del tránsito local, en nada semejante al de las demás ciudades del país.
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Aquí se ha debido solucionar primero el déficit de calles y nunca angostar las actuales, como se hizo con las carreras 15, 27 y 33, aplazándose simultáneamente la necesaria apertura de la 9ª. y, qué horror, estrechando y torciendo la única autopista recta, admirablemente hecha y suficiente, que teníamos.

Repetimos, se angostó, se torció y se desarboló, abriéndole, además, para toda su vida, una serie de derrumbes en inmensos taludes, estabilizados con el tiempo, ahora pegados ineficientemente, cada 24 horas, con barro y guaduas, ¡a qué precio! Las cosas en la autopista están de tal manera que el diario “El Tiempo”, edición del 30 de enero, tituló así, información de página especial, a tres columnas: “En fiasco terminó reunión para acelerar el Metrolínea”. Con tan grave y amenazante anuncio de los transportadores: “si quieren que arranquemos este año, tendríamos que usar Euro 3 (350 partes de azufre por millón) y el año entrante comprar nuevos vehículos con motores para Euro 4”. La idea que se quiere imponer al Alcalde Fernando Vargas “de un número pequeño de buses con motores Euro 3”, puede convertirse en un prolongado servicio a medias, generador de conflictos.

La vía para “Metrolínea”, utilizando doblemente el dinero nacional, ha debido pensarse en la zona oriental, compartida con el desvío en Piedecuesta del tránsito pesado que viene de Bogotá, hacia Cúcuta y Venezuela, evitando la entrada al centro de Bucaramanga.

Debían enterarle a la comunidad, cuánto fue el costo de la destrucción y botada de la autopista Bucaramanga-Piedecuesta y cuánto lo de las carreras 15 y 27, porque entendidos dicen que con este valor, la zona metropolitana habría podido ser adaptada a la modernidad en orden. Ahí tienen, para administrar es herencia, los Alcaldes de Bucaramanga, Floridablanca y Piedecuesta y, para sufrirla, toda la ciudadanía.

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