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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-13 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

cuando de respetar a un peatón veo la señal y la incumplo, cuando sabiendo que mi auto esta produciendo emisiones de CO2 por encima de los rangos y no hago la respectiva reparación mecánica o de sincronización, me doy cuenta que soy un ciudadano sin ética, tanto ambiental como ciudadana y, lo más peligroso, con conciencia del bien y del mal. Por instantes doy manifestaciones de un egoísmo crónico, donde denuncio a las claras que pertenezco a un conglomerado donde la cultura ciudadana no es prioritaria.

Permítasenos pues considerar como premisa que la ética, según los filósofos, es el proceso de reflexión de la persona antes del ejercicio de una acción. De esto se deriva que las acciones son éticas en la medida en que son realizadas con base en la reflexión sobre el bien o el mal de las mismas. Del mismo modo, se estima que una persona es ética en la medida en que el conjunto de sus acciones se basa en este proceso reflexivo.

Eso es lo que está pasando hoy en Bucaramanga y allí poco o nada está llegando la autoridad municipal, pues se aplica aquella Reflexión: “..cuando en momentos de crisis y pese a la impotencia evidente de los procedimientos meramente coactivos, se sigue aplaudiendo a quienes en nombre del estado de derecho democrático y con su autoridad, creen que pueden mofarse de los procesos de educación ciudadana, no habría que extrañarse de lo profundo que se está llegando en la pendiente….” filosofo Guillermo Hoyos, Universidad Nacional-libro La Ciudad.

La Educación Ciudadana es una herramienta hoy fundamental para hacer que el bumangués comprenda la íntima relación de los procedimientos oficiales y las actitudes éticas, y recalcar en la insistencia de estos comportamientos es un objetivo fundamental de la implementación de procesos pedagógicos para la democracia.

Y ya algunos pedagogos con algo de expertísimo en reflexión citadina nos hemos puesto en la tarea, no importa que sea ad-honorem de recomenzar a sembrar esa semilla para producir grandes cosechas de ciudadanos del futuro y hemos comenzando por la comunicación, pensando en anteproyectos de ciudades deseadas, que nos en frenten los retos que nos trae la crisis socio-económica mundial y el papel que juega la ciudad. Invitamos a ciudadanos, a la academia, a los secretarios de educación, alcaldes, concejales y demás líderes, a que tomemos conciencia de esta urgencia.

La ciudad en este sentido es el escenario, el prototipo, el organismo de esa comunicación que genera y construye el poder ciudadano, para bien y para mal. El poder comunicativo que se crea, en y por la ciudad, puede animar procesos educativos y políticos, se articula en las instituciones y las leyes, y si se conserva vivo en la ciudadanía, dinamiza la democracia participativa, para la solución de conflictos y la realización de programas de cambio.

Gilberto Camargo Amorocho

Un tropezón de TRO

Una funcionaria de lujo y sapiencia en planeación y medioambiente fue entrevistada por Oriente Noticias de TRO: la doctora Consuelo Ordoñez. Lástima que el programa no estuvo a la altura de la entrevistada. El ruido insoportable de una alarma vehicular y la tos persistente del entrevistador, contaminaron uno de los mejores momentos de la entrevista, precisamente, cuando la doctora Ordoñez hablaba de la contaminación, tema en el cual ella es experta.
TRO debe ponerse en un mejor nivel profesional y de programación, teniendo en cuenta que cubre dos departamentos claves del oriente colombiano.

Ernesto Rodriguez Albarracín

Inseguridad democrática

El Mesías, Álvaro Uribe Vélez, el “gran salvador” de nuestra querida patria colombiana (patria boba), cada vez que puede se ufana de la tal “seguridad democrática”, y asegura que desmontó el paramilitarismo; que a la guerrilla la tiene diezmada, que ningún gobierno había combatido contra el narcotráfico (sólo al cártel de Cali, el de Medellín no existe), que antes no se podía viajar (eso dicen quienes no ven más allá de su nariz);sin embargo continúan las masacres de indígenas, los paramilitares cambiaron de nombre (Águilas Negras), la policía les prende fuego a las personas (dos menores en Bogotá), los concejales son amenazados (Florencia, Cauca), siguen los secuestros, por las calles no se puede transitar tranquilamente porque la indigencia asedia a toda hora, etc.

Juan Manuel Santos (de santo no tiene nada), también le ayuda diciendo que la culebra sigue viva, aunque está herida y acorralada; lo bueno es que eso lo estamos escuchando desde 2002, y las cosas no han mejorado; por el contrario, van de mal en peor: seguridad no hay, democracia tampoco.
Invito a los seguidores del presidente (es decir, a quienes están en la patria boba) para que retiren la venda de los ojos y empiecen a mirar minuciosamente la realidad de la situación del país.  Como diría Homero Simpson:¿seguridad democrática?, ¡¡mis polainas!!

Jairo Barón

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