Un sue√Īo de futuro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-15 05:00:00

Un sue√Īo de futuro

Acaba de ser nombrado Ministro de Agricultura el doctor Andrés Fernández Acosta, luego de competir con un gran amigo suyo, colega santandereano y actual Viceministro de Agricultura, el doctor Juan Camilo Salazar.
Un sue√Īo de futuro

Hecho el nombramiento, los dos acordaron integrar un equipo de trabajo para implantar en el campo un desarrollo sostenible, acorde con las pol√≠ticas de seguridad alimentaria y democr√°tica, siguiendo los derroteros del presidente Uribe. Pas√© una noche contento con esa f√≥rmula ministerial y as√≠, so√Ī√© que me hab√≠an pedido mi opini√≥n sobre qu√© hacer para ayudar a desarrollar r√°pidamente la altillanura, en concordancia con la conveniencia y las posibilidades del pa√≠s.

Se me vinieron a la cabeza tantas cosas, pero record√© que se debe plantear lo m√≠nimo para lograr lo m√°ximo. Entonces me dije, no pueden ser m√°s de tres propuestas, no pueden costarle tanto al Estado que se vuelvan imposibles y deben tener una contraprestaci√≥n del sector productivo, que¬† permita su efecto multiplicador y sea ejemplo para otros sectores, acostumbrados como siempre, a buscar conveniencias particulares con una pol√≠tica mendicante. Las propuestas so√Īadas son:

1. Propiciar la construcci√≥n de una planta separadora de aceite y torta de soya, mediante cr√©dito blando y plazos que permitan encontrar en el tiempo la rentabilidad por escala. Ello, por cuanto todos los esfuerzos se ven truncados por ser la demanda de soya principalmente en torta, existiendo tambi√©n el mercado para el aceite. Sin embargo, los vol√ļmenes requeridos para la rentabilidad y eficiencia adecuada de dicha planta se demoran varios a√Īos, y entramos en el c√≠rculo vicioso de quejarnos por no tener el mercado, presionar a los avicultores y porcicultores para usar la soya entera y en el juego de ellos a no querer y nosotros a presionar que s√≠. Obvio que implica compromisos, pues una vez instalada, debemos poder competir con la importada, liberando el arbitraje por parte del Estado, y d√°ndole el impulso vital al matrimonio indisoluble del ma√≠z y la soya, para el desarrollo de la zona.

2. Convertir en política de estado la investigación e innovación, con la participación de fundaciones privadas que permitan avanzar rápidamente en el desarrollo de semillas y en la aplicación a tiempo de los avances científicos, pues hoy entran con retrasos enormes o nunca alcanzan a entrar por el celo, desconocimiento o fundamentalismo de otros órganos del Estado. De igual forma, que se investigue sobre las mejores técnicas para uso de suelos, la nutrición de las plantas a costos competitivos con otros países, las pruebas y procesos rápidos para la extensión de permisos en el uso de ingredientes activos de los fungicidas, insecticidas y herbicidas, abriendo así la competencia ágil, que redunde en trabajos particulares y baja de costos inmediatos. Que sería de la agricultura del Brasil sin Embrapa?
Hasta ac√° lo f√°cil, porque f√°cil es pedir. Pero sigue.

3. Conectar las cadenas productivas, que hasta hoy no son m√°s que cadenas inconexas, por falta de compromisos y obligaciones de sus integrantes, entre los cuales me cuento. Recuerdo las primeras reuniones y las √ļltimas. No son m√°s que un juego de intereses creados, que espantar√≠an a Jacinto Benavente. Qu√© diferente ser√≠a si los agricultores logran el precio y la compra esperada hoy, pero sabiendo que en unos a√Īos tienen que competir con lo importado, pero toda la cadena trabajar√≠a en concordancia con obligaciones y compromisos firmados y el estado haci√©ndolos cumplir. Qu√© bueno ser√≠a volver realidad los sue√Īos.

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