Publicidad
Mar Jun 27 2017
21ºC
Actualizado 05:53 pm

Los amigos del Ejército que también son militares | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-15 05:00:00

Los amigos del Ejército que también son militares

Jorge es ingeniero electr√≥nico, Teresa, instructora de manualidades, Ingrid, bacteri√≥loga y Julio, un abogado que lleva 10 a√Īos ejerciendo. No son amigos de infancia ni trabajan en una misma empresa, pero desde hace siete a√Īos se encuentran cada s√°bado en el Batall√≥n de Ingenieros Caldas de la Quinta en Brigada en Bucaramanga, para apoyar al Ej√©rcito con una dedicaci√≥n que a muchos intrigar√≠a. Al fin y al cabo, no son militares.
Los amigos del Ejército que también son militares

Tampoco son oficiales de la reserva pero llevan un t√≠tulo que los enorgullece: son amigos del Ej√©rcito, pero no s√≥lo de coraz√≥n, sino en cuerpo y alma. Hacen parte de uno de los grupos Ciame (Cuerpo Integrado Amigos del Ej√©rcito) que tiene la Segunda Divisi√≥n del Ej√©rcito, la cual re√ļne a cinco departamentos incluido Santander.

F√°cilmente se podr√≠an confundir con el cuerpo de Profesionales Oficiales de la Reserva, civiles que tambi√©n apoyan a las Fuerzas Militares, pero hay una gran diferencia: ¬ďlos de la reserva van recibiendo grados por su antig√ľedad y quienes integramos los grupos Ciame no, no nos interesa, somos un grupo de voluntarios que piensa espec√≠ficamente en la labor social¬Ē, explica Jorge y a√Īade que los grupos Ciame se consideran ¬ďel hermanito menor de los oficiales de la reserva¬Ē, porque a ellos deben su existencia.

Esta claro que no tienen ning√ļn rango dentro de la estructura militar, pero esto no quiere decir que cuando salen a realizar jornadas humanitarias, puedan ser confundidos con un soldado o un sargento, situaci√≥n que en nada los molesta.

Ellos, como todo militar, llevan puesto un camuflado identificado con su apellido, sus botas, saben perfectamente cómo vive un soldado y los detalles de la vida militar; incluso utilizan el lenguaje militar, aunque nunca van armados.

Es que el requisito principal para pertenecer al Ciame, es un curso que dura un a√Īo. ¬ďAh√≠ uno descubre si le gusta, por ejemplo, recibir √≥rdenes de los militares. Te toca sentir el hambre, el fr√≠o y hacer caminatas desgastantes con equipo a la espalda. S√≠, a nosotros nos gusta la m√≠stica militar¬Ē, explica Julio.

Las razones

Jorge es el l√≠der del Ciame del Batall√≥n Caldas desde hace siete a√Īos. Explica que los 15 integrantes que se encuentran actualmente activos, son profesionales o est√°n en su √ļltimo a√Īo de estudios universitarios, como dos j√≥venes de 19 a√Īos que est√°n terminando odontolog√≠a.

Y no es gratuito su liderazgo. La historia de Jorge antes de hacer parte del grupo Ciame, lo alejó del Ejército y por eso hoy no ahorra esfuerzos en su tarea como facilitador de muchas de las jornadas humanitarias que realiza el Ejército en las zonas más alejadas y vulnerables de Santander.

¬ďEn el colegio pertenec√≠ a los Scout de Colombia, lo que me hizo querer bastante la institucionalidad. Cuando me gradu√© me present√© a la Escuela Militar de Cadetes, pero tuve que abandonarla cuando ocurri√≥ un accidente donde murieron 19 soldados cerca a Barrancabermeja y tres eran conocidos. Mi mam√° se neg√≥ rotundamente (era un adolescente) y termin√© dedic√°ndome a la ingenier√≠a electr√≥nica¬Ē, cuenta.

Jorge estuvo en el Programa Soldado por un D√≠a y quiso hacer el curso para oficial de la reserva, pero finalmente hizo el del Ciame en el 2002, cuando por primera vez se realizaba en el Batall√≥n Caldas, luego de ocho a√Īos de existencia.

Este hombre de 38 a√Īos explica que la idea de estos grupos naci√≥ en abril de 1994, en la Quinta Brigada de la Segunda Divisi√≥n del Ej√©rcito, como una iniciativa de dos oficiales de la reserva que sab√≠an que exist√≠a un grupo de personas que no entraban a los cursos de oficiales de la reserva porque no ten√≠an nivel profesional o no cumpl√≠an con todos los requisitos, pero que quer√≠an apoyar al Ej√©rcito en las actividades que realizaba la oficina de Acci√≥n Integral, que es la base para el trabajo social del Ej√©rcito.

Pero la labor de los grupos Ciame no se reduce solamente a la poblaci√≥n civil. Tambi√©n ayudan al bienestar de las propias tropas que se encuentran en bases alejadas y ¬ďa que el enemigo vuelva a la institucionalidad¬Ē por medio de las desmovilizaciones.

Julio a√Īade que lo que buscan acerc√°ndose a la poblaci√≥n civil es que est√©n m√°s cerca del Ej√©rcito que del enemigo. ¬ďSomos como aquellos que les gusta prestar un servicio social, pero definitivamente tenemos un sentido m√°s patri√≥tico¬Ē.

Adem√°s, est√°n concientes de que el Ej√©rcito necesita esa ayuda. ¬ďSi el Ej√©rcito quisiera llevar m√©dicos, odont√≥logos, enfermeros, etc. a una jornada humanitaria, a lugares como Maracavita, a 14 horas de Bucaramanga, valdr√≠a mucho dinero contratarlos por un fin de semana. Entonces, los que tenemos la disposici√≥n de apoyar al Ej√©rcito con nuestro conocimiento o con el apoyo de empresas que suministran medicamentos, alimentos o ropa, no lo pensamos dos veces¬Ē, explica Teresa, que como Jorge y Julio, lleva siete a√Īos en el grupo y es la encargada de gestionar recursos humanos, t√©cnicos y econ√≥micos.

Todo es voluntario

En 1994 cuando arranc√≥ la idea, se inici√≥ solamente con un curso llamado Integraci√≥n Amigos del Ej√©rcito. ¬ďUno se graduaba como Ciame, lo que significaba haber pertenecido a la instituci√≥n por un tiempo y prestaba su apoyo muy de vez en cuando. Pero despu√©s eso fue cambiando y empez√≥ a haber continuidad¬Ē, explica Julio, el abogado del grupo.

Hoy, los que están activos, van cada sábado a una oficina que tienen en el Batallón Caldas a programar las jornadas. Y el trabajo es intenso. Sólo en 2008, los integrantes de este grupo,  divididos en un equipo jurídico, de sanidad, administrativo, ambiental, prensa, bienestar y recreación, apoyaron 18 jornadas.
Pero esto no quiere decir que s√≥lo puedan pertenecer a estos grupos profesionales del √°rea de la salud y afines. ¬ďSi la profesi√≥n no se relaciona con un tema espec√≠fico, se ayuda en las labores de log√≠stica¬Ē, explica Teresa, quien antes de pertenecer al Ciame no ten√≠a ning√ļn v√≠nculo con el Ej√©rcito. ¬†

Ella se enter√≥ en el colegio de uno de sus hijos, por uno de los padres de familia. ¬ďComo soy instructora en manualidades, √©l me dijo que pod√≠a trabajar con los detenidos militares y me decid√≠¬Ē, dice. Ya ha dictado clases para trabajar la madera y ense√Īado a leer a soldados regulares.

Pero definitivamente las salidas a la zona rural son las que ¬ďpagan la boleta¬Ē, como dice Jorge, que a√ļn recuerda cuando fueron a El Picacho, a una base. ¬ďUno no se imagina que a dos horas de Bucaramanga las condiciones puedan ser tan extremas. Ellos (los soldados) nos pidieron un calentador porque lo ten√≠an da√Īado y vidrios, porque se proteg√≠an del fr√≠o con pl√°sticos. En dos d√≠as logramos conseguir dos calentadores, 17 vidrios, tuber√≠as y regresamos para hacer los arreglos¬Ē, cuenta.

Ingrid, que es bacteri√≥loga, hizo su ¬Ďrural¬í en un caser√≠o del Vaup√©s y fue all√°, viendo el hostigamiento de la guerrilla, que se le despert√≥ el afecto por el Ej√©rcito.

¬ďYo tom√© la decisi√≥n de ser oficial administrativo pero no pude; me present√© para ser oficial de la reserva pero ten√≠a 25 a√Īos y no me aceptaron, as√≠ que me vincul√© al Ciame¬Ē. Hoy pertenece al grupo de sanidad haciendo promoci√≥n y prevenci√≥n de enfermedades.

Por su parte, Julio, que estudió en la Academia Militar y tenía todo el conocimiento castrense cuando ingresó al Ciame, afirma que lo que más lo motiva es ver cómo la gente del grupo cambia o se entrega en las jornadas, por prestar un buen servicio.

¬ďEsa vivencia nos convierte en otras personas. Aqu√≠ todo es viceral, ¬Ďde est√≥mago¬í. Uno siempre llega a los extremos, viajes inc√≥modos, inseguridad, es agotador y los que est√°n es porque tienen esa vocaci√≥n¬Ē afirma.

Ingenieros, psic√≥logos, arquitectos, enfermeros y otros profesionales son el motor de esta iniciativa. No hay l√≠mites de edad. El de m√°s a√Īos es un fisioterapeuta que tiene 53, pero con un vigor que envidiar√≠a cualquiera.

Jorge, Teresa, Ingrid y Julio, coinciden en afirmar que cuando se ponen el uniforme se sienten soldados de la Patria. Ellos entienden muy bien lo que significa una ¬ďorden cumplida¬Ē y aunque dicen que para ser militares se necesita toda una vida de servicio, como dijo Calder√≥n de la Barca, ¬ďno adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido¬Ē.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad