HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-20 05:00:00

HAGASE OIR

Al Comandante de la Polic√≠a de Santander Coronel Omar Gonzalez Aguilar,¬† con todo respeto quiero recordarle lo que dice la ley 745 del 2002 que tipific√≥ como contravenci√≥n el consumo y parte de la dosis personal de estupefacientes o sustancias que producen dependencia con peligro; tambi√©n castiga con agravante cuando se haga en presencia de la familia. ¬†Esta ley ning√ļn drogadicto la cumple y hoy vemos c√≥mo la consumen en presencia de ni√Īos, mujeres embarazadas y ancianos, as√≠ como en alrededores de colegios, universidades, parques, restaurantes, iglesias, zonas residenciales y comerciales ante la mirada indiferente de la polic√≠a. Todos sabemos que ante la ley que permite la dosis personal de droga, la Polic√≠a no puede actuar si la persona lleva la dosis permitida, pero s√≠ puede actuar para que no sea consumida en ninguno de los sitios antes mencionados. Coronel Gonz√°lez Aguilar, necesitamos urgentemente que la Polic√≠a cumpla con esta ley, porque no podemos seguir siendo fumadores pasivos de marihuana todos los d√≠as en los distintos sitios de la ciudad como ocurre en este momento en el sector de Cabecera y su entorno donde el olor a marihuana est√° remplazando el del cigarrillo de tabaco. Los consumidores de la dosis personal de droga deben tener sus espacios para¬† envenenarse alejados de la comunidad. Lo felicito, Coronel, si hace cumplir esta ley en Bucaramanga y el √°rea metropolitana. Nota: Seg√ļn estudios est√° comprobado que el humo de la marihuana contiene 7 veces m√°s alquitr√°n y mon√≥xido de carbono que el del tabaco. Rafael Rodriguez Gonzalez En solidaridad con un editorial Genocidas, as√≠ se titul√≥ el editorial de Vanguardia sobre los ind√≠genas Aw√° masacrados por las Farc.¬† Esa actitud criminal hacia las etnias que sufren este flagelo desde la conquista de Am√©rica, no se compadece con su condici√≥n de raza natural, primitiva y ancestral del continente americano. La tierra les ha pertenecido por derecho natural y no por razones jur√≠dicas o notariales. Pertenecen ellos mismos a la biodiversidad, hoy mancillada por los depredadores de la guerra y la droga. El etnocidio ha sido practicado constantemente, unos por el oro, otros por el poder pol√≠tico y econ√≥mico, otros m√°s sutiles, por el acoso cultural; de esto √ļltimo basta o√≠r la voz infantil por radio, de ¬ďla mata que mata¬Ē, sin ninguna consideraci√≥n a que la mata es una cosa y la droga otra. La raza primitiva ind√≠gena, aquella que le revel√≥ a Europa el concepto de la libertad e igualdad, aquella que le aport√≥ al mundo adelantos en Astronom√≠a, organizaci√≥n social, merece respeto. La actitud de los ind√≠genas en el conflicto obedece m√°s a una raz√≥n de supervivencia, dado que la invasi√≥n a sus espacios con el sonido cruel de la metralla y la manipulaci√≥n de los guerreros los convierte en objeto de carnicer√≠a, sin respeto a su fuero y h√°bitat que es la misma naturaleza; aquella que es arrasada a sangre y fuego por detentadores de poderes. De perogrullo podemos decir que el respeto por la biodiversidad comienza por el respeto a las comunidades ind√≠genas. Ernesto Rodriguez Albarrac√≠n Los Conciertos en el Estadio Alfonso L√≥pez ¬ŅPor qu√© los ¬ďperiodistas deportivos¬Ē ponen el grito en el cielo si les pisan la canchita¬† sint√©tica de f√ļtbol de segunda y por qu√© no dicen nada cuando hacen conciertos en el Vel√≥dromo Alfonso Fl√≥rez?¬† ¬ŅSaben ustedes cu√°ntos a√Īos hace que no le dan ni la m√°s m√≠nima retocadita a la pista? ¬Ņsab√≠an ustedes que el techo de las cabinas para los periodistas se lo llev√≥ qui√©n sabe qui√©n, porque desapareci√≥? Si los ¬ďhinchas del f√ļtbol¬Ē¬† no est√°n de acuerdo, que hagan una recolecta y hagan su propio estadio, ojal√°¬† bien lejos de la ciudad para que se vayan a fumar marihuana y a tirar piedra y pu√Īal a otro lado. Adem√°s, dejar√≠an de atracar en los alrededores de San Alonso para conseguir ¬ďlo de la boleta¬Ē.¬† Que el estadio Alfonso L√≥pez deje de ser un elefante blanco, s√≠ a los conciertos. Hernando Uribe Ortiz Al caer de la tarde Todas las cosas se envejecen y entre ellas los humanos. Los a√Īos no transcurren en balde, van dejando su huella y cada a√Īo, d√≠a y hora que se agrega a nuestro calendario, deteriora las c√©lulas de nuestro organismo y esto se refleja en todas nuestras actividades. Pero que esta senectud se manifieste igual en todos, no es verdad absoluta. El ilustre columnista Guillermo Reyes Jurado se refiere en un art√≠culo publicado a algunas de las falencias ocasionadas por la vejez y su concepto general¬† es que los a√Īos hacen mella en el organismo de los viejitos y no puede esperarse de ellos que hagan lo que antes s√≠ era posible y que la mayor√≠a de las grandes obras fueron ejecutadas por j√≥venes. Pero esto es relativo. Muchos hombres de encumbrada ilustraci√≥n empezaron a desarrollar sus grandes trabajos cuando ya hab√≠an cruzado le segunda puerta de su edad. Un ejemplo muy diciente fue la vida de Winston Churchill; sus grandes triunfos fueron alcanzados despu√©s de los 50 a√Īos. Y si recorremos un poco la historia, nos encontraremos ejemplos por montones. Por nuestros lares, no podemos olvidar que el ilustre estadista Alfonso L√≥pez Michelsen, se puede afirmar que muri√≥ con las botas puestas. Aunque de edad avanzada, su mente a√ļn conservaba la lucidez de un joven. Mientras que la mayor√≠a de los √≥rganos del cuerpo sufren¬† el deterioro¬† propio¬† de la senectud, la mente, no pocas veces, se conserva intacta y hasta permite un pensamiento clarividente que no se tuvo antes de los cincuenta y a ello se debe que aparezcan¬† obras dignas de resaltar por su profundidad de pensamiento. Como afirmo arriba, es relativo, no en todos se da. Tob√≠as Herrera M√©ndez 
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