Vaso lleno no suena | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-21 05:00:00

Vaso lleno no suena

El lama impartía enseñanzas a los monjes con métodos muy antiguos para que pudieran apartarse del pensamiento y vaciar la mente de contenidos inútiles.
Vaso lleno no suena

“Vaciaos, vaciaos”, los exhortaba día a día, con la misma insistencia de las aguas que fluyen en el seno del río. Tanto insistía en ello, que algunos discípulos lo visitaron para decirle: “Venerable maestro, no ponemos en duda la validez de tus enseñanzas, pero ¿por qué enfatizas tanto en que nos vaciemos? ¿No acentúas demasiado ese aspecto de la enseñanza?”

El lama respondió: “Me gusta que me cuestionéis. No quiero que aceptéis nada que no sea sometido al escrutinio de vuestra inteligencia primordial. Ahora debo llevar a cabo mi meditación, pero solicito que os reunáis al anochecer conmigo en el santuario. Eso sí, queridos míos, quiero que cada uno de vosotros traiga consigo un vaso lleno de agua”

¿Será posible? Los discípulos disimularon su asombro. No podían creer que su maestro les pidiera algo tan ridículo como que todos fueran al santuario portando un vaso lleno de agua. ¿Se trataría de algún rito especial o de una ofrenda que iban a hacer a alguna de las deidades? Fue transcurriendo el día y los discípulos no dejaban de conjeturar sobre la extraña solicitud del maestro.

El sol anaranjado-oro se comenzaba a ocultar tras los inmensos picos que se divisaban a lo lejos. Los discípulos tomaron sus vasos y los llenaron de agua. Luego, ansiosos por develar el misterio, fueron al santuario y se presentaron ante el maestro. “Bueno chicos -dijo el maestro-, ahora vais a hacer algo simple. Golpead los vasos con cualquier objeto, quiero escuchar el sonido, la música capaz de brotar de vuestros vasos”

Los discípulos lo hicieron y de los vasos no brotó más que un feo sonido sordo, desde luego nada musical. Entonces el maestro ordenó: “Ahora, queridos míos, vaciad los vasos y repetid la operación.” Así lo hicieron los monjes. Vaciados los vasos golpearon en ellos y surgió un sonido vivo, intenso, musical. Los discípulos miraron al lama interrogantes. El lama esbozó una sonrisa amorosamente pícara y se limitó a decir: “Vaso lleno no suena, mente atiborrada no luce. Os deseo felices sueños”

Esta hermosa leyenda hindú nos invita a eliminar los densos nubarrones que tenemos en la mente para llenar su vacío con la sabiduría esencial, única capaz de producir el revelador sonido de la iluminación. “Vaso lleno no suena, mente atiborrada no luce”, a ver si somos capaces de empezar a vaciarnos.

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