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El niño y el muchacho | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-21 05:00:00

El niño y el muchacho

En un artículo de hace unos ocho años sobre “El Día del Niño”, motivó el comentario del aventajado joven columnista José Manuel Acevedo, quien defiende su celebración; la señora Graciela de Salcedo, que siempre se hace oír, pide resultados.
El niño y el muchacho

“El Tiempo” de uno de esos días afirma que más que pensar en fiestas para el Día del Niño, hay que detener el aniquilamiento de sus vidas y de sus aulas. Mi opinión es la de que el niño no tiene un día para exaltar su existencia y su cuidado, porque de ellos son todos los días, ya que son el futuro de la humanidad. Seguramente por falta de espacio, el armador del periódico suprimió la última frase de mi artículo pasado, que al considerarlo fundamental, lo trascribo: “Si mi voz alcanzara le rogaría a la señora Nhora Puyana de Pastrana, tan queredora de los niños, que en cada pueblo organice la contribución voluntaria para ayudar verdaderamente a los niños necesitados. Ahora mi petición sobre esta misma necesidad, es para la señora del gran Presidente Álvaro Uribe.

Alguien, con mucho fundamento, nos da una fórmula imaginaria para conseguir la paz que buscamos: “¡Existen niños, luego existe Dios!”. Si queremos de verdad la paz, depositemos simbólicamente un niño en los brazos de cada político y cesaría la corrupción; en el pecho de cada narcotraficante y se apagará su sed insaciable de riquezas; arrebatemos el fusil de los brazos de cada guerrillero y en su lugar depositemos un niño y se amansará su sed de sangre, de odio y de muerte.

Los muchachos tienen una imagen y un tratamiento diferente, porque están en el desarrollo de su personalidad y, por consiguiente, necesitan un trato especial. Algunos son incontrolables por sus padres y maestros y los que carecen de unos u otros, o estás sumidos en la pobreza, el Estado los abandona y las manos protectoras caritativas son insuficientes. Por eso, se entregan a su único sitio disponible que es la calle, con todos sus vicios.

Actualmente la política en este sentido empleada por nuestro gran Presidente, ha venido corrigiendo tanto abandono. Porque es totalmente cierto que mientras no haya una protección verdadera, el país seguirá en incontrolable desorden y violencia. Pero repito, el presidente Uribe está empleando mucho tiempo de su política para atender este sector.

Siempre se ha dicho que lo primordial en la vida de un pueblo es la educación y protección de la semilla de la humanidad, si queremos recoger buenos frutos. El Estado debería regalarle una póliza de seguro al nacer cada niño, que recuerdo, siendo Notario de Bucaramanga, lo propuse en ponencia acogida en un foro Notarial. Pero como todas las cosas se aceptan según la importancia del proponente y no de su contenido.

Hay un artículo maravilloso y universalmente conocido de Bert Weeler, que parece colombiano, nos describe maravillosamente, “Lo que es un muchacho”; ésta es su primera parte: “Los muchachos vienen en tamaños, pesos y colores surtidos.

Se les encuentra donde quiera -encima, debajo, dentro, trepando, colgando, corriendo, saltando-…”. Las mamás los adoran, las niñitas los odian, las hermanas y los hermanos mayores los toleran, los adultos los desconocen y el Cielo los protege. “Un muchacho es la verdad con la cara sucia, la sabiduría con el pelo desgreñado, la esperanza del futuro con una rana en el bolsillo”.

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