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Tenemos Poeta para Rato | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-21 05:00:00

Tenemos Poeta para Rato

Ramón Cote Baraibar se deleitó y se formó como vate gracias a los más de cinco mil libros que heredó del autor de ‘Estoraques’, Eduardo Cote Lamus, su padre. Mientras este monumental poema era publicado, Ramón Cote abría sus claros luceros, que lo encaminarían, al igual que su papá, al universo de la poesía. 
Tenemos Poeta para Rato

Orbe que el viernes  30 de enero en el Teatro Heredia desplegó todas sus luminarias de la mano de Juan Felipe Robledo, Giovanni Quessep, Carmen Yáñez, Craig Arnold, William Ospina, Joumana Haddad y, como era de esperarse, del maestro Cote Baraibar, quien entre recuerdos, anécdotas, sueños e ilusiones dejó escapar versos como los que contienen uno de los poemas que leyó con su portentosa voz, titulado ‘Granizo y cerezas’: Todo sucedió en la primera semana de marzo / cuando por fin cayeron las cerezas. / Y no cayeron por maduras, por redondas, por rotundas, / cayeron por culpa del granizo y su inexplicable cólera. / Después de la tormenta, sobre la compacta blancura del parque, / empezaron a brotar aquí y allá / mínimas manchas de color púrpura, / como si fuera el vestido nupcial de una novia apuñalada.”.  Esta gala de poesía fue, solamente, el brillante inicio de cuatro días en los que este  publicista, poeta y escritor se mostraría una vez más como una de las más sólidas y contundentes voces poéticas de la poesía contemporánea con sus seis poemarios ya publicados, entre los que se destacan “Botella papel” e “Informe de los trenes de la antigua estación de Delicias”.

Después de este magno evento en que todas las voces poéticas cantaron al unísono sus más íntimas fantasías y desvelos, se abriría el espacio para, por segunda vez, agradecerle al ‘poeta hijo de poeta’ su entrega total en este encuentro de talentos, pues hace varios años él compartió lo que mejor sabe hacer en Bucaramanga.  En esta oportunidad, el maestro Cote Baraibar, a sus 45 años, dejó que un par de amantes de las letras concertaran una cita al día siguiente para conversar sobre la obra de su padre, sus poemas cargados de profundas imágenes, la vida y otras cosas.  

 

El espacio que enmarcó esta amena charla fue la biblioteca de la Casa Mapfre, después de su segunda intervención en el ‘Hay Festival’, cuando  conversó con niños sobre su oficio, el hecho de que los adultos están locos, la literatura y otros temas. Con su eterna sonrisa logró que todos estos casi 20 niños salieran con una expresión de alegría total como producto de esta plática que los persuadió de encontrar refugio en las letras como tabla de salvación y como posibilidad de crear y de recrear nuevos mundos gracias al poder enigmático y mágico que las palabras encierran y liberan al ser pronunciadas. Acto seguido, y después de refrescar su cuerpo y su mente, el poeta nos dio la posibilidad de darle tributo a su vida y su familia en la que se evidenció su calidad como persona, su profundo conocimiento de la literatura europea, norteamericana y, por supuesto, colombiana; su sencillez y su don de gentes, que lo han caracterizado desde que lo conocemos.

La entrevista empezó recordando la noche anterior y nuestro marcado énfasis en un poema de los que leyó, además del ya citado, donde dejó ver su rol de padre en el que unos jóvenes juegan fútbol en la playa y, a medida que corren y golpean la pelota, la arena se levanta y con la mezcla de los rayos del sol dan forma a nuevas tonalidades que permiten que ese evento tan cotidiano alcance un esplendor casi inolvidable. Fue a partir de este poema como él comentó la historia tras de sí y expresó que en “unas vacaciones con mi hija menor tuve la posibilidad de apreciar ese espectáculo… tres meses después me surgió la idea de escribir algo” sobre ese suceso y que, tras varios borradores que no le salían como él deseaba, logró encontrarse con su oficio y con las palabras precisas para transmitir esa experiencia que él vivió con su hija, esos jóvenes, el calor, un balón de fútbol y el mar como testigos.

Respecto a la obra de su padre, manifestó que la admira profundamente y que se deleita con su lectura y que su libro de poemas favorito es  ‘La vida cotidiana’ y que “el primero (‘Preparación para la muerte’) no cuenta” pues, según él, todo es muy explícito, pero que en su cuarto poemario ya hay toda una construcción y toda una madurez de ese labor poética que llevó a cabo su padre y que en ‘Estoraques’ (su última obra poética) se evidencia el  hermetismo y la profundidad como producto de la experiencia y de su cercanía hacia la filosofía donde está la influencia de T. S. Eliot, Octavio Paz, Vicente Aleixandre y en especial de “El ser y el tiempo”, de Heidegger, pues, como es sabido, Cote Lamus dominaba el alemán y como huella dejó un hermosísimo poema (‘An Der Gewesenheit’), que cuando se lo mencionamos y parafraseamos a Cote Baraibar se emocionó, pues siente que tiene una fuerza única y fue en ese momento cuando el maestro recitó “La metralla deshizo sus facciones, / pero amorosamente sobre la / tragedia, los materos florecen / con flores migratorias que las manos / de cuidadosas mujeres cultivan”.

La charla con el maestro Cote Baraibar estuvo salpicada de muchas anécdotas, menciones filosóficas que, aunque no son su fuerte, se hicieron presentes y de una gran sensibilidad y manejo de la palabra que no solo se evidenciaron en el diálogo libre y ameno que mantuvimos con él, sino que también estuvo en el tercer evento en el que su prodigiosa voz y porte participaron como coordinador y mediador de una conversación en torno a los personajes históricos, que contó con la presencia del  santandereano Enrique Serrano junto a los escritores mexicanos Carmen Boullosa y Antonio Sarabia, quienes se dejaron guiar por las palabras de Cote Baraibar, quien los llevó por miradas introspectivas, tomando como excusa la historia, la realidad, la fantasía y los personajes históricos que deambulan por el mundo de la literatura.  Una vez más, es grato ver y sentir que la literatura del Gran Santander se hizo presente en la figura de este egresado de la Universidad Complutense de Madrid y de la Javeriana en la que se vislumbra que la poesía está en su apogeo y que tenemos poeta para rato.

 

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