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La gallina kamikaze que no se comió una serpiente | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-22 05:00:00

La gallina kamikaze que no se comió una serpiente

No estaba planeado que la gallina sobreviviera. De verdad, desde el primer momento se pens√≥ que morir√≠a ahogada, m√°s bien, aprisionada por los m√ļsculos de una serpiente constrictora que tiene alterados a los habitantes del sector 12 del barrio Villas de San Ignacio, en el norte de Bucaramanga.
La gallina kamikaze que no se comió una serpiente

El ave, se creía, sería un plato que el reptil no desaprovecharía. El plan era comprobar que una boa de una envergadura superior a los diez metros (como afirman los vecinos del sector), estaba realmente en el humedal, ubicado a un costado del barrio.

Por eso hombres de la Policía Ambiental y tres funcionarios de la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, en su misión de responderle a la comunidad, ayudaron en la labor de colgar una gallina pico abajo.

La polla sería ubicada lo más cerca al centro del cuerpo de agua para comprobar la validez del mito de la serpiente del norte, capaz de armar bochinche en esta urbanización de interés social construida para las familias damnificadas por la ola invernal de 2005, que dejó 55 víctimas fatales y unos 37 mil damnificados.

El rumor tom√≥ fuerza con las semanas, entre otras razones, porque algunos obreros aseguraron que la vieron tomar el sol sobre una placa de cemento y la compararon con ¬ďun poste de alumbrado p√ļblico¬Ē en extensi√≥n y di√°metro.¬† ¬†

Coqui y la gallina

Por eso la ma√Īana del pasado mi√©rcoles, en el barrio San Francisco, por $11.000 sacaron de una jaula una gallina de plumas negras, patas sucias y escaso cacareo, para utilizarla como carnada viva para la boa.¬†¬†¬†¬† ¬†

Mientras llegaba la noche, pues la boa es un reptil nocturno que posee detectores t√©rmicos que le permiten localizar animales de sangre caliente, la gallina fue amarrada a un √°rbol de mango en la tarde. All√≠, se supon√≠a, esta polla saraviada pasar√≠a sus √ļltimas horas tranquila.

Pero cuando la subieron al ba√ļl de un carro para transportarla al barrio Villas de San Ignacio, protest√≥ con voz cloqueante. No era para menos. La sacaron de sus d√≠as tranquilos picoteando concentrado en una granja de Lebrija, para colgarla de un palo de ocho metros de longitud a la espera de que una serpiente no venenosa, decidiera, as√≠ no m√°s, trag√°rsela.

Gran error, seg√ļn Gloria S√©fora Lozano, funcionaria de la Oficina de Evaluaci√≥n y Control Ambiental de la Cdmb, autoridad ambiental en la regi√≥n.

¬ďLa boa es una serpiente cazadora y el tener una gallina amarrada no garantiza que la atrapen. Estos animales comen cada 20 d√≠as o un mes. Llevar una gallina amarrada no fue una decisi√≥n correcta...¬Ē, dijo la experta.

Pero otra cosa pensaron los cuatro agentes de la Policía Ambiental y tres funcionarios de la Cdmb, quienes a las 6:10 p.m., estacionaron una camioneta al borde del humedal, ubicado a escasos 40 metros de las viviendas.

En un extremo de una vara de bamb√ļ amarraron la gallina. En el otro, con lazos, anclaron el palo al autom√≥vil, mientras un grupo de ni√Īos y vecinos observ√≥ con curiosidad y formul√≥ preguntas que nadie contest√≥.

- ¬ŅVan a atraparla?
- ¬ŅSe parece a la que aparece en la pel√≠cula Anaconda?
- ¬ŅEsa culebra se puede comer a un ni√Īo?
Incluso alguien se burló de la suerte de la gallina, que colgaba con la cresta recogida masticando los meneos y zarandeos del palo.
- Pobre gallina, es mejor que la regalen para un sancocho, dijo alguien robando unas cuantas sonrisas.

Pasaban las 6:30 p.m. y llegaron más vecinos. Todos atraídos por la gallina amarrada a un listón que era custodiado por la Policía.

Unas 15 personas, entre adultos y ni√Īos, lanzaron como anzuelo su mirada al humedal, un peque√Īo charco de agua tan grande como dos canchas de baloncesto, pero nadie vio nada.

Esa noche, Villas de San Ignacio fue un hervidero de personas. Todas hambrientas de ver a la gran serpiente, que no apareció y desilusionó a los más optimistas. Tal parece que la serpiente del norte fue más un rumor que un reptil amenazante.

Mientras los minutos chocaron como olas en esta pen√≠nsula de la espera, de la cual pendi√≥ una gran ca√Īa de pescar con anzuelo de gallina, alguien alert√≥ que algo se movi√≥ en la otra orilla.

El reflector de una c√°mara de video y el haz de una peque√Īa linterna apuntaron al agua, pero todo estaba quieto.
Entonces un policía pensó que las personas que rodeaban el humedal generaban mucho ruido y que tal vez eso ahuyentaba a la serpiente. Decidieron entonces retirarlos unos metros.

Media hora despu√©s, la gallina estaba quieta. Parec√≠a muerta. As√≠ que ante la duda levantaron la vara para determinar el estado de salud de la gallina, que respondi√≥ moviendo sus alas. Falsa alarma, la carnada segu√≠a viva. La inmensa ca√Īa volvi√≥ a descender y a dejar el pico de la polla lo m√°s cerca del agua otra vez.

La tarde se apagó definitivamente y el humedal siguió recibiendo ojos de curiosos, que se retiraban al poco tiempo aburridos. Nada se movía. Todos buscaban y sólo se escuchaba, en tono bajo un:

    Grumffff...
    Grumffff...
    Grumffff

Una sinfon√≠a disonante de sapos embriag√≥ el lugar. Los mosquitos daban vueltas. Las casas de atr√°s encendieron sus luces. La √ļnica que parece satisfecha con la llegada de la autoridad es Mar√≠a Mart√≠nez, encargada de la √ļnica tienda del sector, y quien esa noche hizo un balance de tres gaseosas, un ponqu√© y un pan vendidos de m√°s, gracias a la presencia de los forasteros que intentaban cazar una culebra que ella jam√°s ha visto.

Pero su vecina, Erika Herrera, quien reside frente al humedal, asegura que la semana pasada vio a la boa.

¬ďEstaba en el pastal. Asom√≥ la cabeza. Eso fue pasadas las seis de la tarde. Debe medir unos nueve metros. De noche se oye. Cuando ella sale las ranas no chillan...¬Ē, dijo la mujer. ¬†

Su esposo, Germ√°n Fajardo, respalda su testimonio, e incluso carga una c√°mara de fotograf√≠a para registrar la serpiente. ¬ďLe calculo unos 12 metros. Escasamente la he visto, pero ese animal vive all√°¬Ē.

Su versi√≥n es ratificada por Gloria Vega, vigilante de la urbanizaci√≥n, quien afirma que en las noches la oye emitir un soplido inconfundible. ¬ďEn la ma√Īana se ve c√≥mo deja las huellas entre el pasto. Es grande. El animal s√≠ existe...¬Ē.

Tal parece que las relaciones p√ļblicas de la gran serpiente del norte requieren de una prueba, en una regi√≥n donde el amor por estos reptiles es s√≥lo una percha de intriga donde se cuelga el miedo y algo de exageraci√≥n.

Se cumpli√≥ la primera hora de espera y nada extra√Īo sucedi√≥, bueno, hasta que apareci√≥ Coqui, un perro cocker spaniel que sin mayor descuido y en alto grado de excitaci√≥n se lanz√≥ al agua en busca de la gallina.

- Es Coqui, es Coqui, s√°quenlo.
Alguien corri√≥ a buscar a Jos√© del Carmen Carre√Īo, el propietario de la mascota, mientras unas vecinas rogaban para que no apareciera la serpiente.
Los agentes de la Policía levantaron la vara, para proteger (por un rato) la integridad de la gallina, adquirida para sucumbir en la boca de la boa y no del inquieto Coqui, que  buscaba una forma de salir del agua.
La vegetaci√≥n que flota en el humedal le imped√≠a nadar con soltura y una pared de cemento le frenaba el impulso al cuadr√ļpedo para llegar a la calle.

- Saquen al perrito.
Coqui gener√≥ caos por unos 13 minutos, hasta que un ni√Īo se desliz√≥ por el muro mientras un adulto le sosten√≠a las piernas. Coqui fue atrapado de las largas orejas y elevado hasta la v√≠a.
Jos√© del Carmen Carre√Īo tom√≥ a su mascota y se la llev√≥ para la casa. La espera regres√≥ y envolvi√≥ todo. La gallina, a√ļn viva, regres√≥ pico abajo a los l√≠mites con el agua. La bendita serpiente de m√°s de 10 metros no apareci√≥ por ning√ļn lado.

- ¬ŅQu√© hacemos? ¬ŅNos vamos?, se preguntaron los hombres.

Duda rodea a la serpiente

Las boas son animales fuertes y de gran tama√Īo, normalmente unos 6 metros, aunque a veces han llegado a medir incluso 10 metros. La boa constrictora es un animal que se domestica con facilidad. Tanto as√≠, que seg√ļn la Polic√≠a Ambiental de Bucaramanga, en lo corrido del a√Īo ha recuperado 60 serpientes de este tipo, es decir, una por d√≠a.

Por citar un ejemplo, hace una semana fue retirada una boa (foto) de dos metros de longitud y 10 centímetros de diámetro del techo de una vivienda en el barrio La Unión, sector del Café Madrid.

Seg√ļn el reporte de las autoridades, el propietario del inmueble recogi√≥ al animal de una escarpa y lo llev√≥ hasta su vivienda, donde un d√≠a sencillamente despareci√≥. Con el tiempo se percat√≥ que la serpiente viv√≠a en su techo de ca√Īa brava y ten√≠a una camada. ¬†

Al respecto, Gloria S√©fora Lozano, funcionaria de la Oficina de Evaluaci√≥n y Control Ambiental de la Cdmb, hizo un llamado para que la ciudadan√≠a ¬ďdeje en paz¬Ē a las serpientes, en especial a la que habita en el humedal del barrio Villas de San Ignacio

¬ďEstamos convencidos de que no puede existir una serpiente de m√°s 12 metros de longitud. Se trata de un humedal muy peque√Īo que debe tener una conexi√≥n con el r√≠o de Oro¬Ē.

La experta agreg√≥ que la serpiente ¬ďno representa un riesgo para la comunidad¬Ē y su longitud no puede superar los tres metros. Las cosas no salieron como se calcularon. Esa noche no se vio a la gran serpiente que superaba los 10 metros, por eso cumplidas las dos horas y media en el humedal, se levant√≥ la vara, se descolg√≥ la gallina y se abandon√≥ el lugar; los vecinos buscaron el abrigo de sus casas.

La gallina saraviada, la muy oronda de m√ļsculos carnudos, volvi√≥ al ba√ļl de un carro. Su misi√≥n de kamikaze fue un total fracaso. La muy emplumada no se muri√≥ y a esta hora pasa los d√≠as en un corral de la Polic√≠a Ambiental en el barrio Campo Hermoso, comiendo ma√≠z.

 

 

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