El sueco que dedica su vida a la ayuda humanitaria | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mié Feb 21 2018
21ºC
Actualizado 09:55 pm

El sueco que dedica su vida a la ayuda humanitaria | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-22 05:00:00

El sueco que dedica su vida a la ayuda humanitaria

Vino a Colombia y pasó inadvertido ante el público general, pero no para los desplazados y víctimas de la violencia, con quienes compartió por dos días.
El sueco que dedica su vida a la ayuda humanitaria

Se trata del sueco Esko Kentrschynskyj, un politólogo de la Universidad de Estocolmo, quien decidió ejercer su profesión no en una plácida oficina, sino desde los territorios de aquellos países que durante sus más de 30 años de ejercicio han vivido los conflictos armados más graves del mundo.

Al ver a este hombre de 61 años, de frente amplia y escaso cabello cano, alto y muy delgado, sentado o haciendo la fila como cualquier pasajero para abordar el avión en el aeropuerto Eldorado, es difícil imaginar que sea el hombre fuerte de la Comunidad Europea que tiene en sus manos la aprobación de los 200 millones de euros que esa región destina anualmente para América Latina y Asia en ayuda humanitaria.

A Colombia sólo había venido en 2006, y aunque en esa ocasión visitó Quibdó y conoció parte de la tragedia del desplazamiento en el Chocó, fue tan sólo en esta oportunidad que encabezó una misión humanitaria al departamento con el mayor conflicto armado del país: Nariño.

Ya en Pasto, su primera reunión fue con un grupo de más de 200 desplazados, a quienes escuchó y acompañó a almorzar la sopa de lentejas y el plato de arroz, pollo y verdura, que les da todos los días el sacerdote Carlos Contreras en la “Olla del afecto”, uno de los programas que reciben los aportes de la UE en esa ciudad.

“Viajamos a compartir con ustedes y nuestros socios en la ayuda humanitaria. Sabemos que son momentos difíciles por los que pasan y por eso brindamos nuestra ayuda”, les dijo Kentrschynskyj, en un escaso español que aprendió cuando la UE brindó atención humanitaria al Perú luego del terremoto y a Nicaragua, por el huracán Félix, en 2007.

Poco después, montado en una camioneta con los símbolos de la Acnur y sin un solo escolta, visitó el Banco Diocesano de Alimentos y el hogar de paso, administrados por la curia local, los que también son favorecidos por los aportes que hace la Unión Europea por medio del Programa Mundial de Alimentos (PMA), entre otras entidades.

“Vivimos en un mundo donde hay muchos conflictos que generan situaciones humanitarias difíciles. Cada situación tiene características propias y hay similitudes. Por ejemplo he estado muy ocupado con el conflicto de Sri Lanka, donde en este momento hay una crisis humanitaria muy seria por el conflicto, bien allá o acá en Colombia son siempre los civiles los que van a pagar el precio más alto por estar atrapados en medio”, dice Kentrschynskyj, tras evocar su paso por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, en donde conoció de cerca los conflictos armados de Laos, Bosnia-Herzegovina y la antigua República de Yugoslavia.

La visita en terreno colombiano lo llevó a conocer Samaniego, un municipio que en la actualidad tiene más de 5.000 desplazados, quienes han tenido que dejar sus hogares por culpa del Eln, las Farc y las autodefensas que operan en el territorio.

Durante más de seis horas estuvo escuchando su drama. Caminó las polvorosas calles que han sido atacadas por la guerrilla hasta llegar al hospital Lorencita Villegas de Santos; allí una madre, con su pequeña hija con retraso mental, le contó que para salir de la zona rural de su vereda a recoger el mercado que le donan mensualmente la UE y el PMA, debe hacerlo a escondidas de la guerrilla, porque sino, “nos matan”.

El gobernador indígena José Libardo Pay, también fue otro de los desplazados que le describió la tragedia humanitaria que viven. Con voz pausada y una expresión de preocupación permanente, relató paso a paso cómo fue la masacre de los indígenas de la comunidad Awá en días pasados.

Ya terminado su recorrido y con el balance hecho de la visita a los desplazados, Esko Kentrschynskyj no duda en decir que la situación de Nariño y el país es muy compleja y por eso expresa: “como actores humanitarios tenemos la responsabilidad de asistir a los más vulnerables”.

Reconoce que la visita de terreno lo marcó. “El recorrido de estos dos días me ha impactado mucho, porque al hablar con las personas afectadas por la crisis uno se da cuenta de que muchos de ellos han vivido traumas y no es sólo eso, sino que han perdido todo”.

Al ser interrogado sobre  por qué escogió la tarea de trabajar en organismos de ayuda humanitaria dice, con una sonrisa suave, que no le “gustan las situaciones tranquilas” y asegura que gran parte de su carrera ha tenido que ver con ese tema de asistencia de urgencia al necesitado.

Por su experiencia dice que la ayuda “nunca es la solución a los problemas y eso sucede tanto en Colombia como en el resto del mundo. Al proveer fondos a la ayuda humanitaria, la Unión Europea reitera su solidaridad hacia las personas más vulnerables y damnificadas en el país, sin embargo, nuestro rol es complementario al del Gobierno”.

Reconoce abiertamente que se va tranquilo de Colombia, porque sabe que los millonarios aportes que se destinan de los impuestos de los europeos a los nacionales afectados por la violencia y los desastres naturales, están bien manejados. “Colombia es un buen ejemplo de la coordinación de la ayuda humanitaria”, apunta con seguridad.

Ya sentado en una de las sillas del aeropuerto Antonio Nariño, el sueco Esko Kentrschynskyj vuelve a ser el que salió, dos días antes, de Bogotá, un pasajero común y corriente, que, si no fuera por su porte de extranjero, pasaría tan inadvertido como cualquiera.

PERFIL PROFESIONAL

Esko Kentrschynskyj es de nacionalidad sueca, graduado en Ciencias Políticas de la Universidad de Estocolmo, Suecia. Desde 1982 se desempeñó en altos cargos en agencias del Sistema de Naciones Unidas, tales como la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en Laos, Bosnia-Herzegovina y la antigua República de Yugoslavia.

En 1997 ingresó a la Comisión Europea para desempeñar distintos cargos de dirección en la sede del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) en Bruselas. De 2002 a 2005 fue Jefe de la Delegación de la Comisión Europea en Bangladesh, teniendo bajo su responsabilidad la implementación de la cooperación comunitaria con ese país.

En 2005 asumió el cargo de Jefe de la Unidad para Asia y América Latina del Departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO), donde tiene a su cargo la administración de una cartera de proyectos en ayuda humanitaria para ambas regiones de aproximadamente 200 millones de euros por año.

 

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad