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La pugna por el Ministerio | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2009-02-21 22:25:44

La pugna por el Ministerio

Nunca antes había sido tan crucial la elección de un Ministro de Defensa en el país. No sólo porque el gobierno está en la etapa decisiva de la guerra contra las Farc luego de los éxitos militares, sino por el monumental escándalo de los falsos positivos que ha sido un golpe mortal a la legitimidad y moral de la tropa.
La pugna por el Ministerio

Se han hecho c√°balas de posibles sucesores, hay un amplio sonajero, visitas e intrigas en los pasillos de la Casa de Nari√Īo y en el propio Ministerio. Y eso que el actual ministro Juan Manuel Santos, a√ļn no ha renunciado. Pero se da por descontado que lo har√° en las pr√≥ximas semanas para aspirar a la Presidencia.¬†

Este Ministerio se ha convertido en una especie de joya de la corona dentro del gabinete ministerial. Mientras en la mayoría de los países el ministro del Interior o el Canciller son las personas más influyentes, en Colombia, donde la seguridad es la columna vertebral de la política, el ministro de Defensa es el segundo a bordo en el gobierno.

Aunque Uribe es impredecible, y suele sorprender con sus nombramientos, hay por lo menos cuatro nombres sobre la mesa, entre los que estaría el nuevo ministro: Bernardo Moreno, Luis Carlos Restrepo, el general Freddy Padilla de León y Juan Carlos Pinzón.  

Quien suena con m√°s fuerza es Bernardo Moreno, quien actualmente es secretario general del Presidente. Cuenta con la plena confianza de Uribe, se mueve como pez en el agua entre los pol√≠ticos, pues maneja el tristemente c√©lebre ¬Ďcomputador de Palacio¬í y es muy bien visto por los militares del ala m√°s reaccionaria y opuesta a los cambios dentro de las Fuerzas Armadas.

Su nombre sería un bálsamo para los militares que consideran que han recibido demasiado garrote en derechos humanos y que la sociedad les ha dado la espalda en momentos que los soldados están poniendo el pecho para defender la democracia.  

Los otros candidatos

Un segundo candidato que suena fuertemente es el hoy comandante general de las Fuerzas Militares Freddy Padilla de Le√≥n, quien estar√≠a apoyado por militares activos y en retiro, y por sectores pol√≠ticos que ven en √©l un estratega para el ¬Ďfin del fin¬í de la guerra, adem√°s de representar el ala m√°s moderada y modernizante dentro de la milicia. Nombrar un militar activo -o retirado- ser√≠a visto desde el exterior como un retroceso, pues en el mundo entero ha ganado la tesis de que la pol√≠tica (es decir los civiles) orientan la guerra.

 

No obstante, hay excepciones. No hace mucho tiempo que Colin Powell, como general en retiro, se lució en la Secretaría de Estado de Estados Unidos. Y en Colombia acaba de ser nombrado como viceministro de Defensa el general retirado Fernando Tapias, lo que muchos consideran un primer paso para romper la tácita prohibición de que los militares vuelvan al Ministerio.

El tercer candidato es el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, quien pertenece al c√≠rculo m√°s cercano a Uribe, y cuya oficina est√° en la pr√°ctica dedicada m√°s a asuntos de seguridad -como desmovilizaciones de guerrilleros- que a dise√Īar estrategias de paz. Restrepo, incluso, ha tenido por costumbre el rodearse de militares en su oficina, en lugar de ¬Ďpaz√≥logos¬í como hicieron sus antecesores. Y muchos se preguntan si el Ministerio fue el incentivo que le ofreci√≥ Uribe a Restrepo para que siguiera en el gobierno.

El otro nombre que suena es el del actual viceministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, mano derecha de Santos en aspectos de modernización del sector defensa. Pinzón es visto con buenos ojos por los militares, pero le falta el peso político que requiere el cargo. No obstante, se sabe que el Presidente está dispuesto tomar en consideración la opinión de Santos para elegir a su sucesor, tal como ocurrió con Andrés Felipe Arias, que dejó como Ministro de Agricultura a uno de sus hombres de confianza. La semana pasada Santos y el Presidente barajaron un nuevo nombre que sería alguien que les gusta a ambos, y que tiene un alto perfil.

El cabildeo que hay alrededor de estos nombres es muy entendible. Este es quizá el momento más crítico en el conflicto y por eso es crucial el perfil del nuevo ministro.

Por un lado, cada vez hay m√°s indicios de que se est√° viviendo un punto de inflexi√≥n en la guerra. La derrota militar de las Farc, que antes parec√≠a una quimera, hoy no suena como algo descabellado despu√©s del bombardeo contra ¬ĎRa√ļl Reyes¬í, de la muerte del hist√≥rico jefe guerrillero ¬ĎTirofijo¬í, de la Operaci√≥n Jaque, y de la creciente desmovilizaci√≥n de mandos medios de las Farc.

Este punto de quiebre le ha dado al gobierno una ventaja enorme sobre la guerrilla, que a juicio de muchos expertos es irreversible. El asunto es que la etapa final es muy delicada y requiere una conducción de filigrana. Guerras ya ganadas se enredan en el final, como ha ocurrido por ejemplo en Irak. En ese sentido, el Ministro de Defensa debe meterse en la cabeza la estrategia. Algo que no solían hacer los anteriores ministros, pero que Santos inauguró como estilo y que difícilmente se podrá echar para atrás.

M√°s all√° de los √©xitos en el campo de batalla, este es un per√≠odo en el cual se ha dado un salto en materia de derechos humanos y lucha contra la corrupci√≥n dentro de la Fuerza P√ļblica. Desde el Ministerio se han apoyado las investigaciones de la Fiscal√≠a sobre falsos positivos y se ha enviado un mensaje de que la legitimidad es el mayor activo de la pol√≠tica de seguridad. Adicionalmente, esta cartera requiere mucha gesti√≥n y gerencia. Posee un grupo de 18 empresas que mueven 7,4 billones de pesos y administra m√°s de 500.000 personas, entre civiles y militares.

Si bien a Santos lo reconocen tirios y troyanos como un buen Ministro, ya hay muy √°cidas -y justificables- cr√≠ticas a su excesivo af√°n de protagonismo, y al hecho de que est√© pr√°cticamente en campa√Īa desde su cargo. Que viajara en diciembre a La Macarena a repartir computadores en las escuelas, vestido adem√°s con sombrerito de campeche, que se meta a hacer consejos de seguridad locales, como el de Suba, y que se tome la foto cuando hay √©xitos, como con la Operaci√≥n Jaque, pero delegue la responsabilidad de los errores, como con los sobrevuelos en las √ļltimas liberaciones, no ha ca√≠do nada bien entre los militares.

Tampoco que las destituciones de altos oficiales se hicieran en directo a trav√©s de una rueda de prensa, sin que mediara un di√°logo privado con los afectados. Santos no ha dicho cu√°ndo se retira, y se especula que est√° esperando un golpe fuerte contra las Farc -como atacar al ¬ĎMono Jojoy¬í- para retirarse en la cresta de la ola.

Todo este malestar ha hecho que sectores importantes de militares activos y retirados se hayan movido con fuerza en el mundo pol√≠tico y en la Presidencia, a favor de un ministro de sus afectos, vendi√©ndole a Uribe el argumento de que las tropas est√°n desmoralizadas por el esc√°ndalo de los falsos positivos. Esa visi√≥n encarna una l√≥gica perversa seg√ļn la cual la defensa de los derechos humanos es un obst√°culo para la guerra. Un pensamiento que, si se impusiera, ser√≠a un retroceso para las Fuerzas Armadas y pondr√≠a en riesgo la legitimidad ganada y la posibilidad de consolidar la seguridad democr√°tica.

Por eso, el nombramiento que haga Uribe llevar√° de cualquier forma un mensaje impl√≠cito sobre la importancia que tienen los derechos humanos en el conflicto interno. El Ministerio de Defensa ya no es el quemadero de anta√Īo, sino un trampol√≠n electoral para quien ejerza el cargo, pues va a capitalizar los resultados militares de un proceso de modernizaci√≥n y profesionalizaci√≥n de las Fuerzas Armadas. Como lo hizo Juan Manuel Santos con los hist√≥ricos golpes contra las Farc el a√Īo pasado y, seguramente, como lo har√° quien lo suceda. ¬ŅO alguien duda que la captura o muerte en combate del ¬ĎMono Jojoy¬í no ayuda en la carrera pol√≠tica?

 

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